Hay una forma habitual de contar una Liga: mirar los escudos, las estrellas, los presupuestos o los fichajes. Pero también se puede hacer de otra manera. Olvidarse durante un momento de los jugadores y mirar dónde están los estadios. La Primera División que empieza este fin de semana dibuja una España bastante reconocible, aunque también deja algunos huecos llamativos.

La temporada 2026-27 tiene 20 equipos y 16 municipios representados. La explicación está en las ciudades que repiten: Madrid tiene cuatro clubes (Real Madrid, Atlético de Madrid, Rayo Vallecano y Getafe) y la Comunidad Valenciana cuenta con Valencia, Levante, Villarreal y Elche. Sevilla también tiene dos representantes, Betis y Sevilla. El resto de ciudades aparecen con un solo club.  Además el regreso a la máxima categoría de Racing de Santander, Deportivo de La Coruña y Málaga.

Una Primera de grandes ciudades

La fotografía demográfica resulta todavía más interesante. De los 16 municipios que tienen un equipo en Primera, diez están entre los 20 más poblados de España: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao, Vigo, Vitoria, A Coruña y Elche. Madrid supera los 3,5 millones de habitantes; Barcelona ronda los 1,73 millones; Valencia, los 840.000; Sevilla, los 689.000 y Málaga, los 599.000 según las últimas cifras oficiales disponibles.

Pero la radiografía no termina ahí. Primera también está llena de ciudades medias. Getafe tiene algo más de 193.000 habitantes, Pamplona 209.000, San Sebastián casi 190.000 y Santander 175.000. Y después aparecen dos casos especialmente interesantes: Cornellà de Llobregat, con unos 92.000 habitantes y hogar del Espanyol, y Villarreal, que apenas supera los 53.000.

Ahí aparece una de las grandes contradicciones de LaLiga: el tamaño de la ciudad no determina necesariamente el tamaño del club. Villarreal es un municipio pequeño al lado de gigantes como Madrid o Barcelona, pero su equipo lleva años instalado en la élite. El Rayo, por su parte, representa algo todavía más particular: no una ciudad distinta, sino un barrio con una identidad futbolística propia dentro de la capital. Vallecas ha convertido al club en una de las expresiones más reconocibles del fútbol de barrio español.

El regreso de tres ciudades futbolísticas

El mapa de esta temporada tiene además una pequeña dosis de nostalgia. Racing, Deportivo y Málaga vuelven juntos a Primera, tres clubes que representan tres ciudades con una relación histórica muy fuerte con el fútbol.

Santander recupera al Racing después de años de ascensos, descensos y reconstrucción. A Coruña vuelve a tener al Deportivo en la máxima categoría, recuperando también un duelo gallego con el Celta que llevaba años sin aparecer en Primera. Y Málaga recupera a La Rosaleda después de ocho años de ausencia. Los tres ascensos se completaron al final de la temporada 2025-26.

El movimiento tiene su contrapartida. Girona, Mallorca y Oviedo salen de Primera después de la temporada anterior. La caída del Girona significa que Cataluña pasa de tres representantes a dos; Mallorca deja a las Islas Baleares sin equipo en la máxima categoría y Oviedo hace lo mismo con Asturias.

Y eso también cuenta una historia sobre España: hay territorios que llevan años entrando y saliendo del mapa de Primera. La presencia en la élite no siempre coincide con el peso futbolístico de una región, sino con la capacidad de sus clubes para mantenerse dentro de una competición cada vez más concentrada.

El norte sigue pesando

Si se mira el mapa de arriba abajo, el norte mantiene una presencia muy importante. Galicia tiene dos equipos (Celta y Deportivo), el País Vasco tres (Athletic, Real Sociedad y Alavés), Cantabria uno y Navarra otro. Siete de los 20 clubes están en el norte y noroeste peninsular, a los que se pueden sumar los dos representantes catalanes si ampliamos la mirada hacia el noreste.

El sur tampoco desaparece: Andalucía mantiene tres equipos, con Betis, Sevilla y Málaga. Y el eje mediterráneo tiene una representación todavía mayor: cuatro clubes pertenecen a la Comunidad Valenciana, Valencia, Levante, Villarreal y Elche.

En medio de todo aparece Madrid, que funciona como una anomalía geográfica. Cuatro equipos de Primera están en la Comunidad de Madrid, aunque solo tres juegan en la capital. Real Madrid, Atlético y Rayo conviven en la ciudad, mientras Getafe añade otro estadio a pocos kilómetros. Es la mayor concentración de fútbol de élite del país.

Una Liga que no representa a toda España

El mapa también se entiende por lo que no aparece. No hay ningún equipo de Asturias, Baleares, Canarias, Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia, Extremadura, La Rioja o Andalucía oriental. Tampoco hay representación de ciudades como Zaragoza, Murcia, Palma, Valladolid, Córdoba, Granada o Las Palmas, pese a su enorme peso demográfico o futbolístico.

Eso hace que la Primera de 2026-27 sea una competición muy urbana, pero no necesariamente una competición que cubra todo el territorio. Hay grandes capitales que están fuera y ciudades pequeñas que tienen un lugar privilegiado en el mapa.

Y luego está la distancia. De Riazor a La Rosaleda hay alrededor de 1.100 kilómetros por carretera. Entre el extremo noroeste y el sur de la competición hay prácticamente un país entero.

Pero esa distancia no es solo geográfica. También habla de las diferentes formas de entender el fútbol en España. El gigante global, el club de barrio, la sociedad deportiva de una ciudad industrial, el histórico que vuelve, la entidad de una ciudad de 50.000 habitantes y las grandes marcas mundiales conviven en la misma competición.

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