Con la ilusión de un niño que tantas veces lo había soñado y los nervios del adulto que sabe que está a punto de hacerlo realidad, Dani Gordo ponía rumbo a Estados Unidos a tener una de las 'citas' más importantes de su vida. El periodista deportivo ya llevaba tiempo poniéndose al frente de distintos eventos relacionados con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) -como presentar la Final de la Copa del Rey en 2026-, pero este verano le llegaba la que sería, nunca mejor dicho, la oportunidad de oro: ser el speaker de La Roja en el Mundial.
El alcorconero vivió los primeros partidos de la competición junto a la afición en la Plaza Selección, ubicada en Colón, donde agitó, incluso bombo en mano, a las masas con los cantos que han coreado una y otra vez a lo largo de estas semanas. Con el pase a semifinales, Gordo sintió una doble dosis de ilusión: el pase del equipo suponía su billete a Estados Unidos, donde aterrizaba, primero, en Dallas y, como último paso, en Nueva York.
Tanto en el At&T Stadium como en el MetLife Stadium, durante la semifinal con Francia y la final con Argentina, el joven animó a la afición española durante la previa, presentó a los jugadores, anunció los cambios realizados por Luis de la Fuente y, lo más importante, cantó los goles que nos han vuelto a convertir en los mejores magos del balón. La aventura ya parece lo suficientemente grande, pero todavía le quedaba un capítulo.
Aún con el jetlag encima y, sobre todo, la resaca de la segunda estrella, Gordo no se perdió el fin de fiesta de la Selección en la plaza de Cibeles, donde se dejó los últimos hilos de voz para dar la bienvenida a los jugadores sobre el escenario, convirtiéndose en uno más de la banda de De la Fuente, Rodri y compañía.
Con el 27, Dani Gordo.
Pregunta: ¿Cómo viviste los primeros partidos animando a la afición en Colón?
Respuesta: La fanzone se convirtió en el centro neurálgico de la celebración durante todo el Mundial. El primer día, aunque el resultado fue un empate a cero, el ambiente fue increíble. También vino Tom Holland, se lió pardísima. Aunque no empezamos con buen pie yo lo dije: en 2010 también empezamos con el pie izquierdo y terminamos ganando el Mundial. Que nadie se relaje porque vamos a ganarlo otra vez, y eso es lo que acabó pasando.
Tras la fase de grupos empezó lo bueno. España dio un recital contra Austria y el ambiente fue increíble. La gente que aún dudaba ahí dijo: 'joder, somos muy buenos, tenemos posibilidades de ganar esto'. Después vino Cristiano Ronaldo, Portugal, que fue un partido súper exigente, pero Mikel Merino hizo historia con su gol cuando parecía que nos íbamos a la prórroga. Ese momento fue una locura.
He estado súper cómodo, la gente de la productora y de la Federación me han ayudado mucho, yo solo tenía que preocuparme de hacer disfrutar a la gente.
(P): Cuando España pasa a semis para ti es una doble alegría, porque supone tu ida a Estados Unidos para animar a la Selección desde dentro de los estadios.
(R): Me dijeron que existía la posibilidad de irme de speaker y estar en el estadio si España llegaba a las fases finales. Entonces, cuando ganamos a Bélgica en cuartos estaba temblando no solo como aficionado, sino también por tener la oportunidad de vivir un Mundial en vivo. Imagínate el momento en el que Merino marca en el minuto 89 y, por lo tanto, me voy a coger un vuelo a Dallas para vivir ese partido contra Francia. Fue increíble. Es un sueño, todavía no soy consciente de lo que he vivido.
Cuando empatamos con Cabo Verde dije: ‘Que nadie se relaje porque vamos a ganarlo’. Y pasó
(P): ¿Qué es lo que pudiste hacer dentro de los estadios?
(R): Unos 30 minutos antes de empezar animaba a la afición de España con un pequeño mensaje. Luego, cuando quedaba poco tiempo, daba el once inicial, los sustitutos, etc. Además, cuando marcábamos gol lo celebraba por megafonía. Lo viví junto al speaker oficial de la FIFA, que era el mismo de los New York Yankees de béisbol y fue increíble. Me felicitó y me dijo que tenía un estilo muy americano.
(P): Aunque tú no salgas al terreno a jugar, imagino que los nervios no son pocos.
(R): Estaba más nervioso el Dani aficionado que el Dani speaker. Tienes que tener el foco y el foco está puesto en el micrófono y en tu voz, si no te vuelves loco y no serías capaz de hablar. Creo que hice un buen ejercicio psicológico y me aislé de lo que estaba haciendo. Eso me permitió estar tranquilo y dar el 100%.
(P): En Estados Unidos te sumaste al equipo de la RFEF y te convertiste en uno más de la expedición. ¿La gente pensaba que existían posibilidades reales de ganar el Mundial?
(R): Sí, el 100% de la gente pensaba y decía que íbamos a ser campeones del mundo. No había absolutamente nadie en la expedición que pensara otra alternativa. Nadie. Obviamente sin ego y sin, mucho menos, faltar el respeto a los rivales. Pero éramos tan conscientes de cómo de buenos somos que, yo al menos, tenía la certeza de que íbamos a ganar el Mundial. Yo ya le decía a mis amigos: 'el 20 nos vemos, que a lo mejor si hay suerte hasta presento la celebración'.
No había absolutamente nadie en la expedición que no pensara que íbamos a ganar
(P): Ni 24 horas después de la victoria estabas de vuelta en Madrid celebrando el título con los jugadores en Cibeles. ¿Cómo lo viviste?
(R): Los jugadores estuvieron súper implicados con nosotros. Hay una imagen súper chula cuando anuncio a Mikel Oyarzabal y viene Pedri y grita conmigo la narración del nombre. Unai Simón también se acercaba todo el rato a hablar conmigo. Todo el rato intentaban implicarme para que picase y se la liase a otros compañeros, pero no podía por la escaleta.
(P): ¿Quién crees que conecta mejor con la afición?
(R): Yo creo que Cucurella con sus bailecitos.
(P): Si uno de los jugadores tuviera que ser tu sustituto, ¿sería él?
(R): Sin duda.
Cantar el gol de Ferran ha sido lo más bonito que me ha pasado en mi vida profesional
(P): Ahora que ya ha acabado todo, ¿cómo te sientes?
(R): He disfrutado muchísimo. Todavía no soy consciente de lo que he vivido. Cuando pasen las semanas y descanse un poco, seré consciente de lo que ha pasado, pero lo he vivido con mucha naturalidad y sobre todo siendo consciente de que tenía una responsabilidad muy grande. Sé de sobra la cantidad de gente que le encantaría estar donde he estado yo estos días y eso me ha hecho disfrutarlo al máximo. He exprimido cada segundo y he podido saborearlo, que era una de mis exigencias principales cuando supe que iba a hacer esto.
(P): ¿Con qué momento te quedarías?
(R): Cantar el gol de Ferran para todo el estadio de Nueva York, en mi vida podré vivir esa sensación de nuevo. Saber que estás viviendo historia que, encima, está siendo favorable para tu país, y tener la responsabilidad de cantar para todo el estadio ese gol, me lo guardo para toda mi vida. Es algo que le contaré a mis, espero, futuros hijos y a mis nietos. Cantar ese gol ha sido lo más bonito que me ha pasado en mi vida profesional.
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