El fútbol español arranca la temporada 2026/27 con un buen puñado de novedades en su reglamento. Son cambios aprobados por la IFAB —el organismo que dicta las reglas del juego—, ya rodados en el Mundial de este verano y en vigor desde el 1 de julio. La mayoría persigue un mismo objetivo: acelerar el juego y recortar las pérdidas de tiempo. Pero hay más, incluidas varias decisiones que el Comité Técnico de Árbitros (CTA) español ha tomado por su cuenta y que marcan diferencias con lo que se verá en otras ligas. 

Lo que se verá en cada partido

La medida más visible será la cuenta atrás de cinco segundos. Cuando un equipo retrase deliberadamente un saque de banda o un saque de meta, el árbitro hará sonar el silbato y activará una cuenta atrás visual con la mano. Si el balón no está en juego al llegar a cero, el castigo es directo: el saque de banda pasa al rival y el saque de meta se convierte en córner para el equipo contrario. Es la extensión de la lógica que la temporada pasada se aplicó a los porteros con la regla de los ocho segundos.

En las sustituciones, el jugador que va a ser cambiado deberá abandonar el campo en un máximo de diez segundos. Si se demora, tendrá que salir igualmente, pero su equipo se quedará con uno menos temporalmente: el suplente no podrá entrar hasta la primera interrupción que se produzca una vez transcurrido un minuto de juego. Además, para agilizar la salida, el portero sustituido deberá hacerlo por la línea de meta, la más cercana.

Otro cambio pensado contra las demoras afecta a las lesiones. El jugador que reciba atención médica sobre el césped, o cuya lesión detenga el juego, deberá permanecer un minuto fuera del terreno antes de reincorporarse. La norma busca desincentivar la lesión "táctica", esa que aparece justo cuando conviene frenar el partido. Hay excepciones lógicas —porteros, choques entre compañeros, lesiones de cabeza o si el lesionado es quien va a lanzar un penalti—, pero el principio general es claro.

Los cambios en el VAR

El videoarbitraje gana competencias en situaciones nuevas. La más relevante: podrá intervenir cuando un jugador sea expulsado por una segunda amarilla claramente errónea, un supuesto que hasta ahora quedaba fuera de su alcance. Ojo, no revisará todas las amarillas, solo la roja que derive de una doble amonestación mal señalada.

También entra el error de identidad: si el árbitro amonesta o expulsa al jugador equivocado, el VAR podrá corregirlo. La revisión se limita a la identidad del infractor, no a si la falta existió. Y se incorpora la posibilidad de revisar un córner concedido de forma claramente incorrecta, siempre que la comprobación sea inmediata y no retrase el juego. Un apunte de calado: durante el Mundial se usó la cláusula de confusión de identidad para gestionar simulaciones, pero esa aplicación queda pendiente de una revisión más amplia del protocolo y todavía no puede utilizarse como tal.

Las decisiones propias del arbitraje español

Aquí está lo que distingue a España de otras competiciones. La IFAB ha introducido la opción de expulsar con roja directa al jugador que se tape la boca para ocultar insultos o comentarios ofensivos, una medida enmarcada en la lucha contra el racismo. Sin embargo, el CTA español ha decidido no aplicar esa expulsión automática: como mucho, la considerará conducta antideportiva sancionable con amarilla en casos de confrontación, y si después se demuestra que hubo insulto, será el Comité de Disciplina quien actúe una vez terminado el encuentro.

La misma prudencia adopta el arbitraje español con quienes abandonan el campo en señal de protesta por una decisión arbitral: la norma permite castigarlo con roja, pero el CTA tampoco lo aplicará como expulsión por sí sola.

En el capítulo de las lesiones tácticas de los porteros, España se ha sumado a un ensayo de la IFAB y ha elegido el llamado "Protocolo B": cuando el juego se detenga por la lesión de un guardameta, será el entrenador quien, en diez segundos, designe qué jugador de campo abandona el terreno durante un minuto.

El calor, también regulado

El reglamento fija por fin cuándo caben los descansos por calor. Las pausas de enfriamiento solo podrán aplicarse cuando la temperatura alcance los 32 grados, deben acordarse y anunciarse antes del partido —los equipos no pueden pedirlas sobre la marcha— y no superarán los tres minutos. Las pausas de hidratación, más breves, no serán automáticas ni obligatorias: quedarán a criterio del árbitro, que podrá facilitarlas de forma discreta en interrupciones naturales del juego cuando el calor o la humedad lo justifiquen, sin que duren más de un minuto.

Se cierra la lista con retoques de menor impacto pero que conviene conocer. Se permitirá jugar con accesorios no peligrosos siempre que estén bien cubiertos —los metálicos siguen prohibidos—. Se aclara el doble toque accidental en los penaltis: si el lanzador golpea el balón sin querer con ambos pies y marca, se repite el lanzamiento; si no marca, se da por fallado. Y desaparece la amarilla al defensor que comete una infracción de gol claro si el árbitro aplica ventaja y el ataque termina en gol.

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