El Chelsea ha vuelto a convertir el mercado de fichajes en una demostración de fuerza económica. El conjunto londinense ya ha superado los 340 millones de euros de gasto durante este verano, una cifra especialmente llamativa porque afrontará la próxima temporada sin disputar competiciones europeas y después de haber finalizado la Premier League en décima posición.

La llegada de Xabi Alonso no ha frenado la política expansiva implantada por BlueCo desde que tomó el control del club en 2022. Al contrario, la entidad ha vuelto a construir prácticamente una plantilla nueva alrededor de su entrenador, combinando futbolistas jóvenes con grandes inversiones y contratos de larga duración.

El desembolso acumulado bajo la actual propiedad supera ya ampliamente los 2.000 millones de euros, una barrera que ningún otro club había alcanzado en un periodo tan reducido. El Chelsea encadena así otro verano por encima de los 300 millones, pese a que el elevado gasto de las últimas temporadas todavía no se ha traducido en una estabilidad deportiva acorde con la inversión realizada.

Morgan Rogers dispara el gasto hasta otro nivel

La principal responsable del nuevo salto económico es la incorporación de Morgan Rogers, por quien el Chelsea ha pagado alrededor de 137 millones de euros al Aston Villa. El atacante inglés se convierte así en el fichaje más caro de la historia del club, por delante de Moisés Caicedo y Enzo Fernández.

La operación también figura entre las más elevadas de la Premier League. Únicamente los cerca de 150 millones abonados por el Liverpool para incorporar a Alexander Isak superarían el coste del nuevo jugador del Chelsea. Rogers, de 23 años, ha firmado hasta 2033, una duración que refleja la confianza depositada en él y permite distribuir contablemente el coste de la operación durante varios ejercicios.

El Chelsea tuvo que imponerse al Arsenal, que también consideraba al internacional inglés una prioridad. La puja entre los dos clubes londinenses terminó elevando un precio que convirtió a Rogers en la gran apuesta del nuevo proyecto de Xabi Alonso.

El técnico pretende utilizarlo cerca de Cole Palmer, con quien compartió formación en las categorías inferiores del Manchester City. Su capacidad para conducir, romper líneas, actuar en varias posiciones ofensivas y llegar al área encaja en el fútbol vertical que Xabi quiere implantar, pero el coste convierte su rendimiento en una cuestión central desde el primer día.

Más de 140 millones en reforzar defensa y ataque

Rogers concentra buena parte de la inversión, pero está lejos de ser la única operación relevante. El Chelsea ha pagado otros 61 millones de euros por Maxence Lacroix, central francés procedente del Crystal Palace que ha firmado un contrato de seis temporadas.

Su llegada responde a la intención de Xabi Alonso de construir una defensa preparada para jugar con tres centrales. Lacroix aporta velocidad para defender lejos del área, experiencia en la Premier y capacidad para corregir espacios a la espalda de los carrileros. El problema es que su incorporación eleva hasta nueve el número de centrales disponibles en la plantilla.

También se ha realizado un importante desembolso por Marco Palestra, lateral italiano llegado desde el Atalanta por una cantidad situada alrededor de los 55 millones de euros. El jugador, que firmó hasta 2033, está pensado para ocupar uno de los carriles del sistema del entrenador español después de haber sido elegido mejor defensa de la Serie A durante la última temporada.

A ellos se suma Emmanuel Emegha, delantero incorporado desde el Estrasburgo mediante una operación cercana a los 23 millones. El acuerdo había quedado cerrado con anterioridad, pero el neerlandés se ha incorporado este verano al primer equipo. También han llegado Geovany Quenda y Valentín Barco, completando una nueva acumulación de talento joven, contratos largos y jugadores con potencial de reventa.

Más de 2.000 millones desde la llegada de BlueCo

El nuevo mercado eleva la inversión total realizada desde la llegada de Todd Boehly y Clearlake Capital por encima de los 2.000 millones de euros. Desde 2022, el Chelsea ha roto repetidamente sus propios registros con operaciones como las de Enzo Fernández, Moisés Caicedo, Mykhailo Mudryk, Wesley Fofana, Romelu Lukaku o el propio Rogers.

La cifra bruta impresiona, aunque no equivale directamente a una pérdida de 2.000 millones. El club también ha generado más de 900 millones mediante ventas de futbolistas desde el cambio de propiedad, con alrededor de 170 millones ingresados solamente durante este verano. Esta capacidad para vender permite reducir el gasto neto y mantener abierta la posibilidad de seguir incorporando jugadores.

Los contratos de seis y siete temporadas también forman parte del modelo. Aunque el jugador permanezca vinculado durante más tiempo, el coste del traspaso puede repartirse contablemente durante un máximo de cinco ejercicios. De esta manera, los 137 millones de Rogers no se reflejan íntegramente en las cuentas de una sola temporada.

La Premier League utiliza desde este curso una norma que limita los gastos deportivos —salarios, amortizaciones y comisiones— al 85% de los ingresos futbolísticos y del resultado obtenido mediante ventas. Por eso, la actividad del Chelsea en el apartado de salidas resulta casi tan importante como sus grandes fichajes.

Mucho dinero y una plantilla con exceso de jugadores

La consecuencia más evidente de esta política es el exceso de efectivos que deberá gestionar Xabi Alonso. El Chelsea cuenta actualmente con hasta seis aspirantes para ocupar la delantera, nueve centrales para dos o tres posiciones y seis guardametas con ficha en el primer equipo.

En ataque aparecen João Pedro, Liam Delap, Marc Guiu, Nicolas Jackson y Emegha, mientras el club ultima la incorporación del veterano Danny Welbeck. En defensa, Lacroix se suma a Levi Colwill, Wesley Fofana, Trevoh Chalobah, Axel Disasi, Benoît Badiashile, Aaron Anselmino, Mamadou Sarr y Tosin Adarabioyo.

La posible llegada de Welbeck, de 35 años, y el interés en Jordan Henderson, de 36, muestran además una pequeña modificación en la política deportiva. Después de invertir durante años casi exclusivamente en jóvenes revalorizables, Xabi ha pedido futbolistas con experiencia, liderazgo y conocimiento de la Premier para equilibrar el vestuario. Ambos movimientos tendrían un impacto reducido en el gasto de traspasos, especialmente Henderson, que podría llegar como agente libre.

Xabi Alonso, obligado a convertir millones en resultados

El Chelsea no tendrá competición europea y necesitará reducir la plantilla antes del cierre del mercado. Futbolistas como Nicolas Jackson, Marc Guiu, Liam Delap, Axel Disasi o Badiashile podrían abandonar Stamford Bridge para recuperar parte de la inversión y liberar espacio salarial.

El desafío de Xabi Alonso no será únicamente diseñar un equipo competitivo. También deberá decidir quién entra realmente en sus planes, gestionar a numerosos jugadores que esperan minutos y transformar un conjunto de operaciones millonarias en una estructura reconocible.

La inversión demuestra que la propiedad mantiene intacta su ambición, pero también aumenta la presión. Después de superar los 340 millones en un solo verano y los 2.000 millones desde 2022, clasificarse para Europa deja de ser una aspiración para convertirse en la obligación mínima.

 

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