Este sábado, en pleno 126.º aniversario del club, el Barça afrontaba su segundo partido en el renovado Spotify Camp Nou, ante el Alavés. Pero a pocas horas del partido, un fallo en la aplicación de Socios del club generó un caos inesperado: miles de abonados no pudieron descargar sus entradas a tiempo
El sistema colapsó: alrededor de 7.500 entradas dejaron de ser accesibles digitalmente, lo que dejó a muchos socios sin código QR y con la imposibilidad de entrar al estadio mediante el procedimiento habitual.
Colas, enojo y reorganización urgente
Ante la crisis, el club reaccionó intentando ofrecer una alternativa: remitió por correo un PDF con la entrada y habilitó la taquilla de la Oficina de Atención al Barcelonista para que quienes no podían acceder descargaran la entrada físicamente.
No obstante, la solución fue insuficiente para muchos: se formaron colas kilométricas que se extendieron desde el Auditori 1899 hasta la puerta de Travessera de les Corts. Algunos socios denunciaron esperas de más de 40 minutos, y numerosos seguidores llegaron tarde: el partido ya había comenzado cuando todavía se permitía el acceso.
Según datos manejados por el club, unas 2.000 entradas no pudieron activarse electrónicamente a tiempo. Otros, a pesar del envío del PDF, no lo recibieron antes del inicio —algunos ni siquiera lo habían recibido al descanso—, lo que causó indignación y frustración en la grada.
La afición contra Laporta
El descontento no tardó en trasladarse a las redes sociales y foros de socios. Muchos criticaron la gestión y pidieron explicaciones, denunciando que la falla del sistema evidencia una falta de previsión y de respeto hacia los abonados.
Algunos colectivos críticos, ya en plena carrera electoral dentro del club, aprovecharon el incidente para recriminar la “mala gestión” del club. Acusaron a la dirigencia de cometer errores que relegan al socio a un segundo plano, recordando que la afición no debería sufrir las deficiencias técnicas propios de la organización.