El partido amistoso que disputaron este martes España y Egipto en el RCDE Stadium de Cornellá, estadio del Espanyol, se vio empañado por los cánticos racistas de algunos aficionados. En desarrollo del encuentro se pudieron escuchar cánticos racistas como “Musulmán el que no vote”. Algunos aficionados también pitaron el himno del equipo visitante y propiciaron pitos a Joan García en su debut, portero procedente del Espanyol al eterno rival de la ciudad condal.
Alrededor del minuto diez del partido, parte del estadio coreó la letra conta la comunidad musulmana, y lo volvió a hacer en el 22. La megafonía lanzó un aviso al descanso para que cesaran este tipo de actitudes, esos “cánticos ofensivos y racistas desde la grada”. Sin embargo, se reprodujeron nuevamente después del descanso.
Lamentables cánticos racistas procedentes de un sector del RCDE Stadium.
— Teledeporte (@teledeporte) March 31, 2026
Durante el partido entre España y Egipto, pudo escucharse "musulmán el que no bote". #SelecciónRTVE pic.twitter.com/U5bbZSghnK
Contra Sánchez y Puigdemont
A estos cánticos se sumaron otros como “Gibraltar es Español” o irreproducibles contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, así como reclamos de prisión para el expresident de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont.
Los ánimos terminaron de caldearse en el minuto 62, cuando el guardameta del equipo blaugrana irrumpió en el terreno de juego, recibiendo una consiguiente gran pitada. Un sector periquito, de aficionados blanquiazules arremetió contra él, mientras que otros sectores mostraron su apoyo al de Sallent de Llobregat.
Fue una noche que da para hablar poco de fútbol, pues el resultado no dejó goles en el marcador y España no ofreció un juego especialmente brillante a pesar de contar con más ocasiones que los egipcios. En la ‘resaca’ futbolística, el foco es otro, y de nuevo otro que no debería ser.
La FIFA, en el estadio
Cabe destacar, más allá de lo deplorable de este tipo de comportamientos, que quienes los llevaron a cabo, esos que tanto dicen amar a su país, le podrían haber hecho a éste un flaco favor, y es que la FIFA estaba presente en el encuentro para terminar de confirmar este recinto como sede del Mundial de 2030, que comparten España y Marruecos.
La fecha estaba marcada en rojo en el calendario, no por el partido en sí, que no dejaba de ser un amistoso, si bien igualmente importante de cara a la preparación del Mundial que tendrá lugar en los próximos meses, sino porque allí donde va la selección es un fenómeno de masas. Y porque en Barcelona siempre es especial por la situación política de los últimos años.
37.000 gargantas entonaron orgullosas el himno y animaron a La Roja, mostrando banderas del país, pero lo que debía haber sido una fiesta quedó manchada por la xenofobia de algunos, en demasiados casos incluso mayoritaria.
Condena de Luis de la Fuente, un "hecho aislado" para el presidente de la RFEF
El seleccionador, Luis de La Fuente, alzó la voz después del pitido final, dejando claro que “cualquier actitud racista, xenófoba, es intolerable”. “Total y absoluta repulsa. A los violentos hay que apartarles de la sociedad. Los violentos se aprovechan del fútbol”, insistió.
El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, valoró lo sucedido como un “hecho aislado” que, dejó claro, “no puede repetirse” y “tenemos que contener”. Hay que condenar este tipo de situaciones puntuales que dañan la imagen del deporte”, señaló, a la vez que agradeció a la afición de Barcelona y el conjunto de Cataluña que hubieran “prácticamente llenado el estadio”.
Durante el partido no se activó ningún protocolo, pero hubo una charla entre la delegada Nuria Martínez y el cuarto árbitro. Puede que los colegiados búlgaros no entendieran la dimensión de los cánticos, que subieron de intensidad en forma de pitos cuando el centrocampista Issa, al término de la primera parte, se arrodilló y besó el césped.
Es curioso hasta donde llega, ya no solo la falta de respeto, sino la ignorancia, pues parece que muchos obviaron, sin que sirva de justificación para de no ser así hacerlo igual, que la gran estrella del equipo, Lamine Yamal, practica el credo con el que arremetieron.