El Spotify Camp Nou será la sede de la final de la Champions League de la temporada 2028-29. Lo decidió este martes el Comité Ejecutivo de la UEFA, reunido en la ciudad griega de Tesalónica, que se decantó por la candidatura española frente a la del estadio de Wembley. La final se jugará el sábado 2 de junio de 2029. Es la tercera vez que el estadio azulgrana acoge la final de la máxima competición continental de clubes, y la primera en treinta años.

El presidente del club, Joan Laporta, celebró la designación como "un orgullo inmenso para el FC Barcelona y para todos los barcelonistas" y la presentó como un reconocimiento internacional al nuevo estadio. Agradeció además el respaldo del Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat y la RFEF a la candidatura.

El aforo pesó en la votación

El argumento más sólido del Barcelona era el tamaño. Cuando terminen las obras, el Camp Nou tendrá una capacidad de 104.600 espectadores, de los cuales 9.400 serán plazas VIP, lo que lo convertirá en el estadio con mayor aforo de Europa. Wembley se queda hoy en torno a los 90.000.

La UEFA valoró también los plazos. La cubierta está prevista para el verano de 2027 y la finalización completa de la remodelación, para principios de 2028, un año antes de la cita. El organismo europeo ya había pasado por el estadio con sus inspectores y salió con buena impresión pese a que la obra sigue en marcha.

El proceso venía de lejos. La UEFA abrió la convocatoria en julio de 2025 y recibió declaraciones de interés de quince federaciones para las ocho finales de 2028 y 2029. Los dosieres definitivos se entregaron antes del 10 de junio de 2026, y la candidatura española llegó avalada por la RFEF y aprobada en Consejo de Ministros el 26 de mayo.

Sacchi, Van Basten y la noche de 1999

El Camp Nou ya fue escenario de dos finales europeas, y las dos dejaron huella. La primera, en 1989, cuando la competición todavía se llamaba Copa de Europa: el Milan de Arrigo Sacchi arrolló por 4-0 al Steaua de Bucarest con dos goles de Ruud Gullit y dos de Marco van Basten.

La segunda es una de las más recordadas de la historia del fútbol. En mayo de 1999, el Manchester United ganó 2-1 al Bayern de Múnich con dos goles en el tiempo añadido, después de ir perdiendo desde el minuto seis. Aquella noche completó el triplete y dejó una de las imágenes fijas del campo azulgrana.

Múnich repite en 2028

La misma reunión sirvió para cerrar el calendario europeo de los próximos años. La final de 2028 se jugará en el Munich Football Arena, que era la única candidatura presentada y que vuelve a albergar la cita apenas tres años después de la de 2025.

Antes llegarán las dos ya asignadas: la de 2026, en el Puskás Arena de Budapest, y la de 2027, en el Metropolitano de Madrid. Con la designación de este martes, España colocará dos finales de Champions en tres temporadas.

San Mamés se queda fuera

La jornada no fue redonda para el fútbol español. San Mamés competía por la final de la Champions femenina de 2028 y se quedó sin ella. El estadio del Athletic se medía al Parc Olympique de Lyon, al St. Jakob-Park de Basilea y al Ali Sami Yen de Estambul, y la UEFA se decantó por el feudo francés. La final femenina de 2029 irá al National Stadium of Wales de Cardiff.

La candidatura bilbaína se apoyaba en un precedente difícil de discutir: el 25 de mayo de 2024, San Mamés acogió la final entre el Barcelona y el Lyon, un 2-0 con goles de Aitana Bonmatí y Alexia Putellas ante 50.827 espectadores, la mayor asistencia en la historia de la competición.

Con 2028 y 2029 ya adjudicadas, la próxima oportunidad para Bilbao sería la edición de 2030, cuyo proceso de candidaturas la UEFA todavía no ha abierto.

La primera cita tras el pulso a Infantino

El Ejecutivo de Tesalónica tenía además un componente político. Era la primera reunión oficial del organismo desde su distanciamiento de la FIFA, después de que la UEFA plantara cara a Gianni Infantino por su plan de abrir el negocio comercial del organismo mundial al capital privado.

Aquel proyecto se retiró en agosto, y el enfrentamiento se ha ido rebajando con las semanas. La agenda del martes, centrada en sedes, supercopas y reglamentos, sirvió para devolver a la UEFA a su rutina institucional.

Queda por resolver la otra gran incógnita para el estadio azulgrana, y esa ya no depende de Nyon: si el Camp Nou será la sede de la final del Mundial de 2030, un premio por el que compite con el Santiago Bernabéu y que decide la FIFA.

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