La reciente jornada de UEFA Europa League dejó un episodio bochornoso más allá del resultado. Durante el partido entre Go Ahead Eagles y VfB Stuttgart, el delantero del equipo neerlandés, Victor Edvardsen, protagonizó un gesto de burla hacia la apariencia física de Stiller: se tocó la nariz en alusión a una deformidad facial del mediocampista alemán.
La burla no pasó inadvertida: provocó una reacción inmediata en el terreno de juego y una ola de indignación en redes sociales y medios de comunicación. Muchos la calificaron como una forma de acoso y discriminación, un comportamiento intolerable en el fútbol profesional. Lo sucedido ha abierto un debate sobre los límites del respeto y la dignidad en el deporte.
El gesto que lo causó todo
El incidente ocurrió en la segunda parte del partido, cuando el Stuttgart ya dominaba con claridad. Tras una falta, Edvardsen pasó junto a Stiller y realizó un gesto ofensivo, señalándose la nariz repetidamente como burla hacia su rival.
La reacción no se hizo esperar: Stiller protestó, varios jugadores intervinieron, hubo empujones y el árbitro mostró tarjeta amarilla a ambos implicados. El incidente alteró el ambiente en el campo y eclipsó, por un momento, el resultado abultado que reflejaba el marcador.
La gravedad del gesto radica en que Stiller nació con labio leporino, una condición física conocida públicamente, lo que convierte la burla en un ataque dirigido a su deformidad, no a su desempeño deportivo. Por eso, muchos sectores del fútbol han hablado de bullying, discriminación y humillación.
Unas consecuencias ínfimas
Tras la fuerte condena mediática, el club Go Ahead Eagles actuó: anunció una multa de 500 € para Edvardsen, que será destinada a su sección social. El club declaró estar “completamente insatisfecho” con la conducta del jugador y se distanció públicamente de sus actos.
Edvardsen, por su parte, terminó emitiendo una disculpa pública y aseguró haber ido al vestuario del Stuttgart para pedir perdón directamente a Stiller. Reconoció que su comportamiento fue inadecuado y afirmó que tiene la responsabilidad de actuar como ejemplo.
No obstante, muchos consideran que la sanción se queda corta frente a la ofensiva: la multa de 500 € se ve como simbólica, insuficiente frente al daño emocional y moral causado. Además, el episodio ha reavivado el debate sobre la necesidad de sanciones más contundentes y un compromiso real con el respeto en el deporte.
El ex futbolista y actual comentarista Wesley Sneijder (que analizaba el partido) fue especialmente duro al calificar el gesto como “acoso” y exigir una disculpa pública inmediata, subrayando que los profesionales deben ser un modelo para las nuevas generaciones.