Uno de los grandes fichajes de este mercado veraniego en el Atlético de Madrid es la llegada del joven centrocampista de Corea de Sur, Kang In Lee. El exvalencianista, llega al equipo colchonero sin conocerse la cifra exacta sobre su llegada, pero se espera que sea, entre fijos y variables, unos 40 millones de euros por el dos veces campeón de Europa.
Sin embargo, uno de los mayores atractivos de la llegada de Kang In Lee, a parte del nivel futbolístico del jugador, es la entrada en uno de los mercados más rentables del mundo, el mercado surcoreano. El fanatismo por su grandes ídolos en el mercado surcoreano es enorme. Cerca del 70% de las camisetas del PSG que se vendieron en el país asiático este año, fueron las de Kang, por lo que su fichaje no solo se basa en el nivel deportivo, sino también en la llegada de un mercado que puede llegar a ser muy rentable.
Un anuncio sin precedentes
El anuncio del fichaje se hizo oficial hace un par de días, pero la forma en la que el equipo anuncio el fichaje no fue del todo habitual. En X lo anunciaron como cualquier otro fichaje, peor en Corea del Sur, alquilaron una gran pantalla de 3.000 m², en una de las zonas más concurridas de Seul durante las horas donde más gente pasaba por esa zona.
La afición surcoreana espera del exjugador del PSG que se convierta en la principal estrella del país tras el bajón de rendimiento de Heung Min-Son. No solo esperan que gane títulos en Madrid, sino que también sea una pieza importante en el esquema del Cholo Simeone.
Corea del Sur es un país muy estacional, en lo que a modas se refiere, por lo que con esta estrategia, el conjunto rojiblanco vaya a tener muchísima visibildad, ya que se retransmitirán sus partidos, la gente irá por la calle con su camiseta, al igual que ya poco a poco dejan de verse las del Tottenham de Son. A pesar de que Corea del Sur no es un país muy futbolero, siguen a sus estrellas hasta el final del mundo y las apoyan como pocas aficiones lo hacen, gracias a su amor por su selección nacional.
Un fichaje más allá de lo deportivo
El fichaje de Kang-in Lee trasciende lo puramente deportivo y responde también a una clara estrategia comercial. El mercado surcoreano pasa a convertirse en un escaparate prioritario para el Atlético de Madrid, aunque la relación con el país ya se había reforzado en los últimos años mediante varios amistosos disputados en Seúl. Esta pretemporada, el conjunto rojiblanco regresará a la capital surcoreana, ahora con un atractivo añadido, para enfrentarse al Manchester City el próximo 9 de agosto.
Corea del Sur mantiene una relación especialmente intensa con sus grandes referentes internacionales. El fenómeno de BTS demuestra la capacidad del país para convertir a sus estrellas en símbolos culturales con una comunidad de seguidores organizada, activa y capaz de movilizarse dentro y fuera de sus fronteras. Esa devoción se traduce en audiencias masivas, consumo de productos oficiales, campañas en redes sociales y una atención constante sobre cada aparición pública.
En el deporte sucede algo parecido con Son Heung-min, convertido en una figura nacional gracias a su trayectoria en el fútbol europeo y a su papel como capitán de la selección. Sus partidos provocan grandes concentraciones de aficionados, multiplican el seguimiento televisivo y convierten cualquier visita de su equipo a Seúl en un acontecimiento. Esa forma de respaldar a las estrellas explica también el potencial comercial de futbolistas como Kang-in Lee: su llegada no solo aporta talento deportivo, sino una conexión directa con un mercado que acompaña con enorme fidelidad a sus principales ídolos.
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