Cuando Gianni Infantino atraviesa uno de los momentos más delicados desde que llegó a la presidencia de la FIFA, Argentina ha decidido colocarse públicamente a su lado. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), presidida por Claudio ‘Chiqui’ Tapia, difundió un comunicado en el que respalda los diez años de gestión del dirigente y, sobre todo, apuesta abiertamente por que continúe liderando el organismo internacional.

El posicionamiento llega después de semanas de enorme tensión por el fallido proyecto de la FIFA para abrir a inversores privados parte del negocio comercial de sus competiciones, una iniciativa que provocó un enfrentamiento directo con la UEFA y terminó siendo retirada después de la fuerte oposición generada dentro del propio fútbol internacional.

Argentina no esconde que existieron errores. Al contrario. La propia AFA reconoce que la propuesta generó “muchas más incertidumbres que certezas” y valora que Infantino terminara dando marcha atrás y pidiendo disculpas a las 211 federaciones miembro. Pero interpreta ese movimiento como una muestra de capacidad para rectificar y no como un argumento para exigir su salida.

Tapia se coloca al lado de Infantino

El respaldo argentino va mucho más allá de defender una decisión concreta. La AFA reivindica la transformación de la FIFA durante la última década y considera que se ha construido un modelo de gobernanza “claro, estable y transparente”, basado, según su comunicado, en el diálogo con federaciones y confederaciones.

La conclusión resulta todavía más significativa por el momento en el que llega. Con el próximo Congreso de la FIFA acercándose, Argentina asegura que “el camino es seguir trabajando bajo su liderazgo” para continuar desarrollando un fútbol más inclusivo. Es, en la práctica, un apoyo explícito a la continuidad de Infantino cuando diferentes sectores del fútbol europeo intentan encontrar una alternativa.

El movimiento de Tapia tampoco resulta especialmente sorprendente por la relación mantenida durante los últimos años entre la AFA y el máximo organismo internacional. Argentina ha ocupado un papel central en el fútbol mundial desde el título conquistado en Qatar 2022 y su federación mantiene una relación cercana con la dirección de la FIFA.

La UEFA no perdona

El problema para Infantino es que el comunicado argentino llega mientras la relación entre FIFA y UEFA continúa prácticamente rota. El organismo europeo reiteró esta semana que ha perdido la confianza en su presidencia y exige garantías de que un proyecto similar al que pretendía incorporar capital privado al negocio mundialista no vuelva a plantearse.

La retirada de la propuesta y las disculpas de Infantino no han sido suficientes para calmar a Europa. La UEFA mantiene incluso sobre la mesa la amenaza de boicotear competiciones organizadas por la FIFA, mientras federaciones como Inglaterra, Suecia, Serbia o Gales han retirado su respaldo al presidente.

La fractura es especialmente importante porque Infantino pretende presentarse a un cuarto y último mandato, que prolongaría su etapa al frente del organismo hasta 2031. La elección está prevista para marzo y cada una de las 211 federaciones dispone de un voto, independientemente de su tamaño o peso deportivo. Una mayoría simple, 106 apoyos, sería suficiente para ganar.

Argentina no está sola

El respaldo de la AFA tampoco es completamente aislado. México se ha pronunciado en una línea similar y ha defendido que cualquier cambio debe producirse dentro de los mecanismos institucionales de la FIFA. La Federación Mexicana también ha mostrado su apoyo al liderazgo de Infantino para continuar desarrollando el fútbol mediante el fortalecimiento de las instituciones.

La CONMEBOL, por su parte, ha adoptado una posición más prudente y ha reclamado preservar la unidad, fortalecer el diálogo y respetar los procedimientos de gobernanza. No supone un cheque en blanco para Infantino, pero tampoco se aproxima a la ruptura frontal planteada desde Europa.

El presidente de la FIFA conserva además una importante base de apoyo entre diferentes asociaciones africanas y otras federaciones fuera de Europa. Antes de que estallara la crisis había acumulado alrededor de 200 cartas de respaldo, aunque ahora existe incertidumbre sobre cuántos de esos apoyos permanecerán intactos cuando llegue la votación.

Una elección que ya ha comenzado

La batalla, por tanto, ha dejado de girar exclusivamente alrededor del proyecto comercial. El verdadero escenario empieza a ser la presidencia de la FIFA. Europa quiere un cambio, pero todavía debe encontrar un candidato capaz de reunir suficiente apoyo internacional.

Nasser Al-Khelaïfi ha aparecido como uno de los nombres con mayor capacidad para disputarle el puesto, aunque su entorno ha descartado cualquier interés. También han surgido figuras como Victor Montagliani, Lise Klaveness o Salman bin Ibrahim Al Khalifa, sin que por ahora exista un rival definido.

Mientras UEFA intenta construir una alternativa, Infantino comienza a contar sus votos. Y Argentina, una de las federaciones con mayor peso simbólico del fútbol mundial, ya ha dejado claro dónde estará.

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