Un avión Boeing 737-800 de la compañía Ryanair procedente de Londres ha aterrizado esta mañana en el aeropuerto de Castellón. El vuelo FR8555  ha estrenado oficialmente una instalación que llevaba cuatro años y medio sin aviones. Se trata del primer avión de una línea regular, que ha sido recibido con un arco de agua realizado por camiones cuba, desde que el aeropuerto se inauguró en marzo de 2011 y recibiera todos los permisos para operar en diciembre de 2014. Ese día un par de jubilados inauguraron simbólicamente las instalaciones al aterrizar con su helicóptero, pero no fue un vuelo comercial. Después llegaron otros dos vuelos chárter, pero ambos sin ser de líneas comerciales, del Villarreal CF y otros como el del grupo Blur para su concierto en el Festival Internacional de Benicàssim (FIB).

Todas las provincias del Mediterráneo con aeropuerto

Tras este vuelo comercial, la provincia de Castellón ha dejado de ser desde hoy la única del Mediterráneo español sin aeropuerto. Su primer vuelo comercial, fundamentalmente con jubilados británicos, llegó con el aeropuerto envuelto en su enésima polémica: la investigación de la Comisión Europea sobre si las ayudas de la Generalitat a la adjudicataria, la empresa SNC-Lavalin son o no irregulares.

El 'aeropuerto del abuelo Fabra'
El polémico aeropuerto se inauguró en marzo de 2011 y se hizo famoso no sólo porque se inauguró por el PP valenciano sin permisos para operar y sin aviones, sino porque todos los medios de comunicación captaron como el cacique del PP valenciano y Presidente de la Diputación de Castellón en ese momento, Carlos Fabra le decía a un nieto presente en el acto "este es el aeropuerto del abuelo". Fabra, quien durante décadas dominó el PP de Castellón y actualmente en la cárcel por varios delitos relacionados con la corrupción, proyectó la construcción del aeropuerto ya en 1997. Estuvo en la inauguración del aeropuerto fantasma pero no ha podido estar en la puesta en funcionamiento real porque cumple una condena de 4 años de cárcel por cuatro fraudes fiscales.

El despilfarro
Desde su inauguración en 2011 aunque ni siquiera estaba terminado, se sucedieron los escándalos. Por ejemplo la Generalitat pagó, a través de la empresa pública Aerocas, hasta 35 millones de euros en contratos de patrocinio como los firmados con el Villarreal CF y el CD Castellón, así como otros acuerdos deportivos. Además Carlos Fabra encargó sin concurso público a su amigo el artista Juan Ripollés una escultura para la rotonda de acceso al aeropuerto que costó 300.000 euros. Con una gestión de ‘amiguetes’,  se cedían las pistas para el entrenamiento de coches de carreras o para rodar anuncios publicitarios.

Un aeropuerto en los tribunales
El aeropuerto se inauguró sin acabar y la  empresa concesionaria empezó a desentenderse d el proyecto al desconfiar de su viabilidad. El asunto acabó en los tribunales y llevó a la Generalitat a tener que pagar íntegramente un aeropuerto y hacer pública una infraestructura que, inicialmente, partía de la iniciativa privada. La factura asciende a 170 millones sin contar los gastos anuales apuntados a la empresa pública Aerocas, creada por el gobierno valenciano del PP expresamente para gestionar el 'marrón' el aeropuerto del 'abuelo' Fabra.
El anterior gobierno valenciano del PP buscó una alternativa y decidió privatizar su explotación, adjudicándola por 24,5 millones  a la SNC-Lavalin. Un acuerdo que ahora investiga la Unión Europea.