La teórica vuelta a la calma en Irán, que todavía está por confirmarse ante la volatilidad del presidente estadounidense, comienza a notarse ya en unos mercados que ansiaban tanto el fin de las hostilidades como la reapertura del Estrecho de Ormuz, aunque quizás más lo segundo que lo primero. La guerra iniciada por Trump de la mano de Netanyahu tuvo un efecto inmediato en la economía internacional desde su inicio, provocando una notable crisis de abastecimiento de combustible y una sustancial subida de precios que resultó especialmente compleja.

Si hubo algo por lo que los mercados se vieron especialmente afectados en esta guerra fue por el petróleo. Tanto las dificultades para garantizar la provisión de crudo, como la velocidad con la que se incrementó su coste hasta topes rara vez vistos, tuvieron un efecto directo en la cadena de suministro en multitud de países, que al mismo tiempo que veían aumentar los precios de combustibles también presenciaban una destacada subida en numerosos productos.

Ahora bien, las negociaciones de paz y cese de los combates comienzan a tener un efecto significativo. El precio del barril de petróleo Brent, el de referencia en Europa, llegaba a cotizar este jueves ligeramente por encima de los 72 dólares por barril, regresando así por primera vez al nivel anterior al inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Irán.

En concreto, el coste del barril de crudo Brent llegaba a caer hasta los 72,27 dólares antes de la apertura de las bolsas europeas, con una bajada del 2% respecto de su cierre de la jornada anterior. Este se trataba, de esta manera, del precio más bajo para el petróleo de referencia en el Viejo Continente desde el pasado 27 de febrero, el día anterior al comienzo de la guerra con Irán, cuando el crudo cerró en 72,48 dólares.

Ante este escenario, ahora surge una cuestión: ¿cuánto tiempo tardarán en bajar los precios en las gasolineras?

FACUA: "Gasolina y gasóleo no bajan de precio al mismo ritmo que el crudo, pero las subidas sí se aplican de manera inmediata"

Uno de los asuntos que más polémica ha despertado durante el transcurso de la guerra de Irán ha sido el de los precios que los combustibles han alcanzado en las estaciones de servicio. Un tema que ha resultado especialmente controvertido, más teniendo en cuenta hechos como los que denunciaron las asociaciones en defensa de los consumidores, que ponían el foco sobre qué hubiera multitud de gasolineras que descontrolaron las cantidades de dinero que pedían por litro, incluso aplicando el Gobierno medidas para reducir los precios.

Ante la caída del precio del petróleo, ElPlural.com ha contactado con Rubén Sánchez, secretario general de FACUA, para abordar cómo debería de cambiar el escenario en el futuro cercano, más concretamente en lo que se refiere al consumidor.

En FACUA se mantienen escépticos, al menos en la postura que traslada Rubén Sánchez, que denuncia cómo, en este tipo de situaciones, los clientes de las estaciones de servicio son siempre los que salen perdiendo. Así lo asegura al subrayar que "la gasolina y el gasóleo no bajan al mismo ritmo que el barril de crudo nunca, pero, en cambio, cuando se producen subidas en el crudo, sí que hay una aplicación inmediata, una repercusión inmediata de esa subida, o incluso por encima, por parte de las estaciones de servicio". 

El secretario general de FACUA observa una situación adversa para el consumidor que no cree vaya a cambiar en un futuro cercano. Es por ello que, al igual que hizo hace unos meses, reclama una actuación de calado por parte del Ejecutivo nacional en este sector. "No está regulado, hay es una libertad de precio, siempre que no concierten entre ellas [las estaciones de servicio], cosa que supuestamente investiga la CNMC... El gran problema que tenemos es que, desde 1998, en España, igual que ocurre en el resto de la Unión Europea, el precio es libre y la falta de una fijación de topes, como ocurría hasta entonces, provoca que hagan lo que quieran y que se juegue a inflar márgenes", denuncia.

De esta manera, Rubén Sánchez señala que, tal y como ha ocurrido durante toda la guerra, "que para colmo nos ha costado muchísimos millones de dinero público", la actuación pública sobre el mercado no fue suficiente. "La solución, entre comillas, que dio el gobierno fue bajada de impuestos y esa no es la vía. Bajar impuestos es maquillar los incrementos de márgenes, lo que hay que hacer es intervenir precios y es lo que venimos pidiendo. Ahora vamos a volver a ver cómo precisamente la bajada del crudo no va a llegar al bolsillo del ciudadano de forma directa e inmediata". 

En este sentido, desde FACUA, tal y como subraya su secretario general, entienden que mientras no haya esta intervención que reclaman, el cliente seguirá siendo quien deba afrontar con mayor dificultad todas estas situaciones, ya que no esperan que las compañías ejerzan una responsabilidad social.

Desde Facua prevemos que las grandes empresas del sector y las estaciones de servicio serán solidarias con los consumidores cuando las semanas tengan dos jueves

 

El petróleo llegó a superar los 119 dólares y las gasolineras absorbieron parte de las ayudas

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán tuvo un impacto inmediato en los mercados energéticos internacionales. El principal termómetro fue el petróleo Brent, cuya cotización llegó a superar los 119 dólares por barril durante los momentos de mayor tensión del conflicto, según recogió el propio Gobierno en el decreto de medidas económicas aprobado para paliar sus efectos. El encarecimiento estuvo impulsado por el temor a interrupciones en el suministro mundial y por la amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de crudo del planeta.

La evolución posterior del mercado refleja hasta qué punto el factor geopolítico condicionó los precios. Tras los primeros acuerdos de paz y la progresiva reapertura del Estrecho de Ormuz, el Brent inició una rápida corrección hasta regresar a niveles previos al inicio de la guerra. Este mismo jueves llegó a situarse en torno a los 72 dólares por barril, su nivel más bajo desde finales de febrero.

La escalada del crudo tuvo una traslación directa a los surtidores. Durante los meses de conflicto, la gasolina y el gasóleo alcanzaron niveles inéditos desde 2022, mientras el Gobierno aprobaba un paquete de medidas extraordinarias para amortiguar el golpe sobre consumidores y empresas. Entre ellas figuró la reducción del IVA de los carburantes del 21% al 10%, una rebaja diseñada para contener el impacto de la crisis energética derivada de la guerra.

Sin embargo, la aplicación práctica de esas ayudas generó una fuerte polémica. Facua denunció que una parte importante de las estaciones de servicio no trasladó íntegramente la rebaja fiscal a los consumidores. Según un análisis realizado por la organización sobre 9.255 gasolineras de la Península y Baleares, 2.337 establecimientos —una de cada cuatro— elevaron el precio del gasóleo antes de impuestos coincidiendo con la entrada en vigor de la reducción del IVA. En el caso de la gasolina, la asociación detectó incrementos en 1.837 estaciones de servicio. Facua llegó a denunciar que 175 gasolineras absorbieron completamente la rebaja fiscal y reclamó al Gobierno la fijación de topes máximos a los precios para impedir que las ayudas públicas terminaran convirtiéndose en un incremento de márgenes empresariales.

 

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora