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El precio de los carburantes no descansa y vuelve a convertirse en una preocupación para millones de conductores españoles. Tras un septiembre marcado por importantes subidas, que llevaron a algunas compañías a ofrecer descuentos en sus estaciones de servicio, y un octubre que ha dado cierto respiro, noviembre y diciembre podrían traer nuevas complicaciones para quienes necesitan utilizar su vehículo a diario. La evolución del petróleo y, especialmente, los cambios previstos en las rebajas fiscales podrían volver a encarecer el repostaje y ejercer una mayor presión sobre el bolsillo de los consumidores.
En este contexto, Carwow, portal digital especializado en la compra de coches nuevos en España, con una red que representa a más del 50% de los concesionarios del país, ha analizado la evolución de los precios de la gasolina y el diésel, los factores que explican sus diferencias y las previsiones para los últimos meses del año.
Una de las principales novedades del mercado es que el diésel ha vuelto a superar a la gasolina en precio, una situación poco habitual que únicamente se ha producido en tres periodos durante los últimos 26 años: 2008, 2022 y 2026.
Según los datos recogidos por Carwow, el precio del diésel se sitúa en 1,890 euros por litro, mientras que la gasolina alcanza los 1,788 euros por litro. La diferencia supera los diez céntimos y constituye la mayor brecha registrada en la serie analizada.
Este encarecimiento tiene consecuencias directas para los conductores. De hecho, llenar un depósito de 50 litros de diésel cuesta aproximadamente 25 euros más que hace un año. En términos interanuales, el gasóleo acumula una subida del 35,7%, frente al incremento del 24,8% registrado por la gasolina.
A estas diferencias se suma otro factor que puede resultar determinante para el ahorro. El coste de llenar un depósito puede variar hasta 50 euros dependiendo de la estación de servicio elegida, lo que demuestra la importancia de comparar precios antes de repostar.
¿Qué pasará con la gasolina y el diésel en noviembre?
Los últimos meses de 2026 están siendo especialmente inestables para el mercado de los carburantes. Durante septiembre, tanto la gasolina como el diésel llegaron a superar los 1,90 euros por litro, en un escenario de fuerte presión sobre los precios que también contribuyó al repunte de la inflación.
Sin embargo, octubre ha supuesto un cierto alivio para los consumidores. La evolución más favorable del petróleo, junto con la aplicación de una rebaja fiscal de 20 céntimos por litro para ambos combustibles, ha permitido moderar parcialmente el coste del repostaje.
La situación podría cambiar nuevamente en noviembre. El calendario fiscal contempla una reducción de la bonificación hasta los 13 céntimos por litro, siete menos que durante octubre. Si esta modificación termina aplicándose, los conductores podrían encontrarse con un nuevo incremento del precio final en las gasolineras, incluso aunque el petróleo no experimente grandes variaciones.
No obstante, existe una excepción que podría evitar parte de esa subida. La normativa contempla un mecanismo de salvaguarda que permitiría mantener la rebaja de 20 céntimos en noviembre si la evolución del IPC de la gasolina y del gasóleo correspondiente a septiembre supera el umbral del 15%.
Por tanto, el comportamiento de los precios durante las próximas semanas no dependerá exclusivamente de los mercados energéticos, sino también de los indicadores de inflación y de la aplicación de las medidas fiscales.
Diciembre también podría traer cambios en el precio de los carburantes
Las previsiones para diciembre tampoco despejan completamente la incertidumbre. Según el calendario inicialmente establecido, la bonificación fiscal se reduciría nuevamente, esta vez hasta los 6 céntimos por litro, lo que supondría una disminución de 14 céntimos respecto al descuento aplicado en octubre.
Esta reducción podría traducirse en un nuevo encarecimiento del repostaje si no se ve compensada por una bajada de otros componentes del precio. Sin embargo, al igual que sucede con noviembre, existen mecanismos que permitirían mantener una rebaja superior en determinadas circunstancias.
De esta forma, el tramo final de 2026 podría estar marcado por nuevas oscilaciones en las gasolineras, con un impacto especialmente relevante para los conductores que recorren largas distancias o dependen diariamente de su vehículo.
¿Por qué está subiendo tanto el diésel?
Aunque el petróleo suele ser el principal protagonista cuando se habla del precio de los carburantes, existen otros factores que explican por qué llenar el depósito resulta cada vez más caro.
Uno de los elementos más importantes es la fiscalidad. Tanto la gasolina como el diésel están sujetos al IVA del 21% y a los correspondientes impuestos especiales sobre los hidrocarburos. A ello se añaden las modificaciones temporales de estos gravámenes, que pueden provocar diferencias significativas en el precio final.
Además, las rebajas fiscales no han tenido el mismo efecto sobre ambos combustibles. En septiembre, la gasolina contaba con una reducción de cinco céntimos por litro, mientras que el gasóleo disfrutaba de una bonificación de 20 céntimos. Al igualarse ambas medidas en octubre, la gasolina ha contado con un mayor margen para abaratarse, mientras que el diésel ha mantenido el descuento que ya tenía.
El precio internacional del petróleo también desempeña un papel fundamental. En septiembre, el barril de Brent llegó a alcanzar los 109,8 dólares, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y las dudas sobre el suministro energético.
Sin embargo, uno de los factores que mejor explica el encarecimiento del gasóleo es el coste del refino. Durante agosto, este componente se situaba alrededor de los 45 céntimos por litro de diésel, prácticamente el doble de los 24 céntimos correspondientes a la gasolina.
A todo ello se suma la evolución del tipo de cambio entre el euro y el dólar, moneda en la que cotiza el petróleo. Una depreciación del euro puede encarecer la compra de crudo, mientras que su fortalecimiento puede amortiguar parcialmente las subidas. Los costes de transporte, distribución y los márgenes comerciales de las estaciones de servicio también influyen en la cantidad que finalmente paga el consumidor.
En definitiva, el precio de la gasolina y el diésel seguirá condicionado por varios factores durante los próximos meses. La posible reducción de las bonificaciones fiscales, la evolución del petróleo y los costes de producción determinarán si el alivio de octubre se mantiene o si los conductores tendrán que afrontar nuevas subidas antes de que termine el año.




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