El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha asegurado que el Gobierno supervisará de forma exhaustiva el impacto de la rebaja fiscal aplicada a los carburantes con el objetivo de que se traduzca en una reducción efectiva del precio para los consumidores y no en un incremento de los márgenes empresariales.

En una entrevista concedida a El País, el titular de Economía ha subrayado que el Ejecutivo está siguiendo la evolución de los precios “al detalle” para evitar cualquier “enriquecimiento injusto” en el contexto actual, marcado por la escalada de precios y la incertidumbre internacional. “Lo que queremos es que esta bajada de impuestos se traslade a precio, no a márgenes, de una manera muy rápida”, ha afirmado.

Cuerpo ha insistido en que este objetivo no solo responde al interés del Gobierno, sino también al de las propias empresas energéticas, en un momento en el que la presión social y económica por el coste de los combustibles sigue siendo elevada. En este sentido, ha trasladado un mensaje de garantía a la ciudadanía al asegurar que el seguimiento es continuo para impedir desviaciones en la aplicación de la medida.

En cuanto al impacto directo en los bolsillos de los consumidores, el ministro ha explicado que los cálculos varían en función del tipo de carburante, pero que la rebaja puede situarse entre los 25 y 30 céntimos por litro. Esta reducción, trasladada a un depósito medio de un vehículo utilitario, supondría un ahorro aproximado de entre 20 y 30 euros.

Incertidumbre económica

El contexto económico, sin embargo, continúa marcado por una elevada volatilidad. Cuerpo ha reconocido que la incertidumbre actual es “enorme”, lo que obliga al Gobierno a centrar sus esfuerzos en contener los precios, especialmente de cara a su impacto en la inflación. Según ha indicado, este efecto será uno de los primeros en reflejarse en los datos correspondientes a los meses de marzo y abril.

En el ámbito energético, el ministro ha destacado que España está afrontando mejor la situación que otros países europeos, especialmente en lo relativo a la traslación del encarecimiento del gas a los precios de la electricidad. A su juicio, esta resistencia se debe a una mayor preparación del sistema energético nacional, apoyado en el desarrollo de fuentes renovables.

Por otro lado, Cuerpo ha abordado la relación comercial con Estados Unidos en un contexto de tensiones derivadas de las amenazas del presidente Donald Trump de endurecer las condiciones comerciales. El ministro ha asegurado que el contacto con la Administración estadounidense se mantiene “fluido” y que el Gobierno trabaja para ayudar a las empresas españolas a adaptarse a un escenario de mayores aranceles. Según ha explicado, el mercado estadounidense sigue siendo clave para muchas compañías españolas, que lo consideran “insustituible”, lo que refuerza la necesidad de acompañarlas en este proceso de ajuste.

En el plano europeo, el responsable de Economía ha defendido la propuesta española de avanzar hacia la emisión conjunta de deuda comunitaria. A su juicio, este mecanismo permitiría reducir costes tanto para los contribuyentes como para las empresas, además de mejorar la eficiencia del mercado financiero europeo. Como ejemplo, ha señalado que un sistema más amplio y líquido habría permitido ahorrar alrededor de 7.000 millones de euros en intereses en programas recientes de inversión.

Finalmente, en materia energética, Cuerpo ha descartado un cambio de rumbo hacia la energía nuclear y ha reafirmado la apuesta del Gobierno por las energías renovables, destacando su papel como elemento de protección frente al encarecimiento de los combustibles fósiles y como factor de competitividad económica.

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