La candidatura española para albergar una de las primeras gigafactorías de inteligencia artificial (IA) impulsadas por la Unión Europea continúa avanzando. El Consejo de Ministros aprobará este martes la constitución de la sociedad mercantil encargada de desarrollar y gestionar la infraestructura proyectada en Móra la Nova (Tarragona), un paso imprescindible para que el proyecto pueda concurrir formalmente a la convocatoria que Bruselas prevé lanzar en los próximos meses.
La nueva compañía contará con una estructura accionarial en la que el sector público tendrá un peso relevante, aunque sin alcanzar la mayoría. El Estado participará con un 47,99% del capital a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), mientras que la Generalitat de Cataluña dispondrá inicialmente de un 1%. Por su parte, los socios privados controlarán el 51% restante, lo que les otorgará el control de la sociedad.
Entre estos inversores destacan Telefónica, ACS y Banco Santander, que participarán en igualdad de condiciones con un 15,67% cada uno, según han confirmado a Expansión fuentes cercanas. A ellos se sumará la compañía tecnológica Multiverse Computing, especializada en inteligencia artificial y computación cuántica, que contará con una participación del 4%. Aunque durante los últimos meses también se especuló con la posible entrada de otras empresas tecnológicas de primer nivel, como Nvidia, MasOrange o Submer, estas no figuran por el momento en el accionariado inicial al que ha podido acceder el diario digital.
La constitución de la sociedad representa un hito relevante dentro de la estrategia europea para reforzar su soberanía tecnológica y reducir la dependencia de infraestructuras ubicadas fuera del continente. La iniciativa comunitaria InvestAI contempla movilizar hasta 20.000 millones de euros para impulsar el desarrollo de la inteligencia artificial en Europa y seleccionar este mismo año las cuatro primeras gigafactorías del continente. La candidatura española compite actualmente con más de 75 proyectos procedentes de distintos países europeos. Los proyectos elegidos deberán estar operativos entre 2027 y 2028, con una inversión estimada de entre 3.000 millones y 5.000 millones de euros entre capital y deuda.
La elección de Móra la Nova como sede principal tampoco es casual. Situada en Tarragona en la comarca de la Ribera d'Ebre, una de las zonas con mayores desafíos económicos de Cataluña, la localidad afronta importantes retos derivados de la futura clausura de la central nuclear de Ascó, prevista para 2031, y de la pérdida de actividad industrial sufrida en los últimos años. La llegada de una infraestructura de estas características podría convertirse en un importante motor económico para el territorio, favoreciendo la creación de empleo cualificado y la atracción de nuevas inversiones.
La futura gigafactoría estará concebida como un gran centro de datos especializado en inteligencia artificial y tendrá capacidad para operar hasta 100.000 procesadores de última generación de forma simultánea. Esta potencia de cálculo permitirá entrenar modelos avanzados de IA con billones de parámetros, situando a España entre los principales polos tecnológicos europeos. Además, el proyecto contará con una subsede técnica en San Fernando de Henares (Madrid), diseñada para reforzar la capacidad operativa y la redundancia tecnológica de la instalación principal.
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