Renfe ha obtenido la certificación ISO 50001 de AENOR, que acredita la correcta implantación de su sistema de gestión energética en los consumos de tracción ferroviaria de todo el Grupo. Este reconocimiento certifica que la compañía cumple con los requisitos de este estándar internacional de referencia en eficiencia energética.

Este hito representa un nuevo avance en la estrategia de sostenibilidad de Renfe y consolida la integración de la eficiencia energética en su actividad cotidiana, desde la planificación y la toma de decisiones hasta la mejora continua de los procesos con mayor impacto en el consumo de energía.

Durante los últimos meses, la compañía ha trabajado en la implantación del sistema conforme a la norma UNE-ISO 50001:2018. Como parte de este proceso, se han desarrollado acciones formativas dirigidas a los equipos responsables de los principales usos energéticos, con el fin de reforzar el conocimiento interno y garantizar una aplicación homogénea de los criterios de gestión energética.

Antes de obtener la certificación, Renfe llevó a cabo una auditoría interna para evaluar el grado de implantación del sistema, verificar el cumplimiento de la norma e identificar posibles áreas de mejora antes de la auditoría externa realizada por AENOR.

Un sistema para optimizar el consumo y reducir costes

El principal valor de esta certificación radica en convertir la eficiencia energética en un proceso permanente, medible y basado en datos. Gracias a este sistema, Renfe dispone de una metodología común para detectar oportunidades de ahorro, comparar resultados, planificar actuaciones y comprobar la eficacia de las medidas implantadas.

Además de mejorar el rendimiento operativo, el sistema certificado facilita el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el Real Decreto 56/2016 sobre auditorías energéticas, al abarcar la mayor parte del consumo energético del Grupo Renfe.

La obtención de la ISO 50001 refuerza la estrategia ambiental y energética de la compañía y consolida una línea de trabajo centrada en reducir consumos, incrementar la eficiencia y avanzar hacia una movilidad baja en carbono. En la práctica, supone incorporar más planificación, mayor control y una capacidad reforzada de mejora en uno de los ámbitos con mayor impacto dentro de la actividad ferroviaria.

Avanzar hacia las cero emisiones netas de gases

Paralelamente, Renfe desarrolla desde hace años distintas iniciativas para reducir y mitigar sus emisiones, lo que le permite anticiparse en dos décadas al objetivo europeo de neutralidad climática fijado para 2050 y avanzar hacia las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero.

Gracias a ello, la compañía se consolida como un referente del transporte ferroviario por su contribución a una movilidad cada vez más limpia, eficiente y responsable.

En 2024, el Grupo Renfe registró su mínimo histórico de emisiones de gases de efecto invernadero, con 3,79 gramos de CO₂ por unidad de transporte (viajero o tonelada de mercancía). Se trata del mejor dato alcanzado por la compañía, con una reducción del 89% respecto a 2005, año en el que Renfe Operadora inició su actividad de forma independiente de Adif. Según los datos de la Oficina Española de Cambio Climático, esta cifra es hasta 35 veces inferior a la del automóvil.

Con la obtención de la ISO 50001, Renfe incorpora una nueva herramienta para seguir mejorando su desempeño energético, optimizar los costes asociados al consumo de energía y reforzar su posición como operador de referencia en movilidad sostenible. Esta certificación se suma a otros avances ambientales impulsados por la compañía y afianza un modelo de gestión basado en la mejora continua, la eficiencia y el compromiso con el entorno.

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