Hay agencias públicas que nacen para atraer inversión, crear empleo y rendir cuentas. Y luego está Invest in Madrid, que nació para otra cosa: para hacer campaña con dinero de todos, maquillar estadísticas y financiar la proyección internacional de Isabel Díaz Ayuso mientras la inversión extranjera se desploma un 40%.

Porque el dato es tozudo: en 2025, Madrid perdió más de 10.000 millones de euros de inversión extranjera. Un descalabro histórico. ¿Y qué hizo la agencia que supuestamente existe para evitarlo? Lo de siempre: viajes, fotos, foros y titulares. Pero ni una sola explicación de por qué fracasó, ni un solo informe de autocrítica, ni una sola auditoría independiente.

Invest in Madrid, creada mediante convenio entre la Consejería de Economía, Empleo y Hacienda y la Cámara de Comercio, tiene 12 empleados y un presupuesto de personal de 984.000 euros. Podría ser una herramienta técnica útil. En lugar de eso, es el departamento de marketing exterior de la presidenta.

El escaparate y la realidad

Empecemos por lo que Invest in Madrid dice que hace. Su informe de 2024, último publicado, declara 76 proyectos acompañados, 889 millones de euros de "inversión directa acompañada" y 1.960 empleos "comprometidos". Suenan bien en una rueda de prensa. El problema es que no significan nada.

Porque ninguna de esas tres cifras cumple los estándares mínimos de evaluación de política pública. ¿Qué significa "acompañados"? ¿Que la agencia envió un correo electrónico? ¿Que asistió a una reunión? ¿Que puso una silla en una feria? No lo sabe nadie, porque no hay definición pública, ni metodología, ni verificación externa.

¿Y esos 889 millones? ¿Son inversión nueva que crea fábricas, laboratorios y empleo desde cero? ¿O son simples adquisiciones de empresas ya existentes que solo cambian de dueño? ¿O son traslados de domicilio fiscal de empresas que ya estaban operando en España pero decidieron mudar su sello en el registro mercantil a Madrid para pagar menos impuestos? Invest in Madrid no lo distingue. Y no lo distingue porque, si lo hiciera, los números dejarían de ser tan bonitos.

¿Y los empleos "comprometidos"? Comprometidos, no creados. Como si el compromiso fuera una categoría estadística con la que se pagan nóminas. Ningún trabajador madrileño puede pagar su hipoteca con un "compromiso". Pero en los folletos de la agencia queda muy bien.

El catálogo de los milagros (y las desapariciones)

Si uno se mete en la cartera de "Proyectos Estratégicos" de Invest in Madrid, encuentra una mezcla que debería dar vergüenza ajena a cualquier técnico serio.

Proyectos como Madrid Nuevo Norte (liderado por ADIF, BBVA, ACS y Merlín Properties, con origen en 1993), la ampliación de Metro (obra pública con presupuesto de la Comunidad), el Programa de Inversión Regional (PIR) o la Ciudad de la Justicia (adjudicada ya a dos UTEs) son iniciativas que existirían con o sin Invest in Madrid. Incluirlos en la cartera estratégica de la agencia como si fueran proyectos que ella gestiona o promueve infla artificialmente la apariencia de actividad.

Ah! y el Gran Premio de España de Formula 1 que unas veces es iniciativa privada sin participación de la Comunidad y otro parece el proyecto estrella de la misma.

Obras públicas ordinárias. Gasto autonómico corriente. Financiado con los impuestos de todos los madrileños. Nada que tenga que ver con inversión extranjera. Pero ahí están, inflando la cartera de la agencia como si el Gobierno regional hubiera "atraído" del extranjero el dinero que ya había presupuestado desde el minuto uno.

Y luego está el misterio del "Proyecto Estratégico Parque Metro Cuatro Caminos". Apareció en el catálogo. Luego desapareció. Y ahora, si preguntas, hacen como que nunca estuvo allí. Como si tuviéramos mala memoria. Como si las capturas de pantalla y los documentos oficiales no existieran. Como, recordando a Gila, si alguien quisiera ocultar algo Eso no es gestión pública. Es una operación de maquillaje presupuestario con ínfulas de reality show.

Viajes, foros y autobombo

Pero lo más llamativo de Invest in Madrid no es lo que hace mal técnicamente. Es para qué se usa realmente.

Los viajes institucionales de la agencia al extranjero coinciden sistemáticamente con la agenda política personal de Isabel Díaz Ayuso. Contactos con líderes de la derecha internacional, declaraciones políticas ante medios extranjeros... La supuesta prioridad de captación de inversión se mezcla con la proyección personal de la presidenta. Y pagamos todos.

El Madrid Investment Forum, el evento anual estrella de la agencia, lo inaugura Ayuso con regularidad de reloj suizo. Lo que debería ser un acto técnico de promoción económica se convierte en un mitin de campaña permanente. Y como nadie controla a la fundación (su patronato está integrado exclusivamente por cargos del gobierno regional, sin oposición, sin sindicatos, sin expertos independientes) Madrid por la Competitividad, que es desde donde se gestiona Invest in Madrid, puede seguir haciéndolo sin que nadie le plante una sola pregunta incómoda.

Lo que no cuentan

Porque Invest in Madrid publica sus supuestos éxitos, pero no sus fracasos. ¿Cuántos proyectos intentaron atraer y se fueron a otro país? ¿Cuántas empresas vinieron y luego se marcharon? ¿Cuántos de esos empleos "comprometidos" se crearon de verdad a los 12, 24 o 36 meses? No lo sabemos. No lo publican. No existe ninguna auditoría externa que lo verifique.

Y mientras tanto, el 43,5% de las empresas extranjeras con sede en Madrid se concentran en el municipio de la capital. Los beneficios de esa supuesta "inversión histórica" apenas llegan a los otros 178 municipios de la Comunidad, muchos con graves problemas de despoblación y desigualdad. Pero Invest in Madrid no informa de eso. Porque su objetivo no es el desarrollo equilibrado del territorio. Es engordar el titular.

Reforma o cierre

Una agencia de captación de inversión que no distingue entre inversión productiva real y domiciliación fiscal, que no mide el empleo creado sino el "comprometido", que mezcla gasto público ordinario con inversión extranjera atraída, y que sirve como plataforma de campaña de la presidenta, no es una agencia pública útil. Es un problema.

Lo mínimo que deberíamos exigir es control democrático real: que la Asamblel de Madrid pueda debatir sus resultados con regularidad, que una entidad independiente audite sus cifras, y que se separen de una vez la agenda técnica de la agencia de los actos institucionales de la Presidencia.

Pero mientras el Gobierno del Partido Popular controle el patronato, mientras no haya evaluación externa, mientras la Asamblea mire hacia otro lado, Invest in Madrid seguirá haciendo lo mismo: publicar números grandes, ocultar las preguntas incómodas, y servir de escaparate para una presidenta que necesita constantemente alimentar el relato de que Madrid es la "capital económica" aunque los datos digan lo contrario.

El problema no es que la inversión extranjera caiga un 40%. Eso puede pasar por causas globales. El problema es que la agencia que pagamos para atraerla no rinde cuentas, no se evalúa, no se cuestiona. Y mientras tanto, Ayuso sigue sonriendo en las fotos.

Esa es la verdad que no cuentan. Y la que conviene no olvidar.

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