Economía

Christine Lagarde anuncia su dimisión como presidenta del Banco Central Europeo

La mandataria del supervisor único abandonará el cargo el 7 de febrero, ocho meses antes de acabar su mandato

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, anuncia su dimisión. EP.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, anuncia su dimisión. EP.

Christine Largarde dimitirá como presidenta del Banco Central Europeo (BCE) el próximo 7 de febrero, según ha confirmado en sus redes sociales. La dirigente del supervisor único ha comunicado su decisión al Consejo de Gobierno de la institución y al Consejo Europeo este jueves y adelanta el abandono de su cargo más de medio año, pues su mandato se extendía hasta octubre. Su sucesor deberá ser negociado por los Estados que comparten el euro como divisa común, los veintiuno que se encuentra en la unión monetaria.

“Acabo de informar a mis colegas que dejaré el cargo de presidente del BCE el 7 de febrero de 2027”, ha comunicado Lagarde. “Ha sido una fuente de gran orgullo servir a esta institución”, ha continuado la todavía presidenta de la institución. “Agradezco a todos los que me han apoyado en este viaje durante los últimos siete años”, ha cerrado su mensaje. La reacciones de altos representantes internacionales, agradeciéndole su trabajo y deseándole lo mejor, no han tardado en llegar.

“Me gustaría agradecer a Lagarde su dedicación como presidenta del BCE desde noviembre de 2019”, ha reaccionado Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo. “A lo largo de su mandato, ha dirigido el Banco Central Europeo con un fuerte sentido del deber y la responsabilidad. Europa ha sido bien servida por su liderazgo en tiempos de incertidumbre y su compromiso inquebrantable con el proyecto europeo. A través de una pandemia global, una guerra en Europa, crisis energéticas y shocks inflacionarios ha proporcionado una gestión estable y decidida, ayudando a salvaguardar la estabilidad y la resiliencia del área del euro", ha continuado.

Costa también ha dado detalles sobre su sucesión. "Para garantizar una transición fluida a la próxima dirección del BCE, el proceso para el nombramiento de su sucesor se iniciará hoy y procederá sin demora, con miras a una decisión oportuna del Consejo Europeo actuando en su composición del área del euro, de conformidad con el procedimiento establecido en el artículo 283 (2) del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea", ha explicado.

Una marcha tras siete años en el cargo

Lagarde ha anunciado su futura dimisión y con ella una etapa que comenzó en noviembre de 2019, cuando llegó a Fráncfort con un perfil más político que técnico y la promesa de modernizar una institución acostumbrada a hablar el lenguaje de los economistas. Su salida anticipada abre la carrera por la sucesión en uno de los puestos más poderosos de Europa, con Pablo Hernández de Cos, quien fuera gobernador del Banco de España entre junio de 2018 y junio de 2024, como uno de los principales candidatos.

Dejando a un lado quién la sucederá, lo cierto es que la presidencia de Lagarde ha sido una sucesión de crisis. Apenas cuatro meses después de asumir el cargo, la pandemia obligó al BCE a desplegar medidas extraordinarias para sostener la economía y evitar que las tensiones financieras fragmentaran la eurozona. La institución amplió sus compras de deuda y mantuvo unas condiciones de financiación excepcionalmente favorables. Posteriormente, la detonación de la guerra de Ucrania abrió otro capítulo.

El BCE comenzó un rally alcista de los tipos para combatir la inflación que empobreció a millones de familias hipotecadas y endeudadas y que fue muy criticada desde los sectores más sociales de la economía. Cuando quedó claro que la inflación era persistente, algo que no previó Lagarde, el endurecimiento monetario encareció las hipotecas, el crédito empresarial y la financiación pública. Aunque las subidas de tipos contribuyeron a moderar la demanda, también trasladaron una parte importante del coste del ajuste a familias y empresas.

Así, en septiembre de 2022, los tipos de interés se ubicaban en el 0,75%. Mes tras mes siguieron creciendo hasta tocar su máximo en septiembre de 2023, cuando el precio del dinero se ubicó en el 4%. Este valor se mantuvo hasta abril de 2024 y se redujo muy progresivamente hasta el 2% de 2025. Ahí se mantuvo hasta la llegada del verano de este curso y, desde septiembre, se ubica en el 2,5%. La inflación europea ahora es algo menor, pero parece un problema que está lejos de ser solucionado.

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