La industria de las criptomonedas no parece dispuesta a rebajar su presión política en Estados Unidos pese al nuevo frenazo a la principal ley destinada a regular el sector. El Senado bloqueó el pasado martes el avance de la Clarity Act, una norma respaldada por Donald Trump que pretendía establecer un marco federal para los activos digitales, pero las empresas y grandes inversores vinculados al negocio continúan movilizando millones de dólares ante las elecciones legislativas de noviembre.
La votación terminó con 49 votos a favor y 50 en contra, lejos de los 60 necesarios para que el proyecto pudiera seguir avanzando. Todos los senadores demócratas votaron en contra y cuatro republicanos se sumaron al rechazo. La norma pretendía delimitar las competencias de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC), además de establecer obligaciones para las compañías y un marco de mayor seguridad jurídica para los inversores.
El fracaso se produjo después de meses de negociaciones y en un contexto marcado por los intereses económicos del propio Trump en el sector. La publicación de su declaración financiera reveló ingresos de unos 1.400 millones de dólares procedentes de sus negocios relacionados con las criptomonedas durante el primer año de su segundo mandato. Los demócratas habían reclamado mayores garantías para evitar posibles conflictos de intereses y consideraron insuficientes las salvaguardas incluidas en el proyecto.
Pese al bloqueo legislativo, el sector mantiene una intensa actividad electoral. Un análisis de Public Citizen basado en datos de OpenSecrets y de la Comisión Federal Electoral cifra en 206 millones de dólares las aportaciones de las compañías de criptomonedas a las elecciones de 2026, convirtiendo al sector en el principal contribuyente empresarial del actual ciclo electoral. De esa cantidad, 83 millones corresponden a Fairshake, el principal Super PAC vinculado a la industria.
Fairshake nació en 2023 con el respaldo de compañías como Coinbase y Ripple y se ha convertido en uno de los principales instrumentos políticos del sector. Su estrategia pasa por respaldar a candidatos considerados favorables a la regulación que reclama la industria y participar en campañas de distintas partes del país. El objetivo no se limita a apoyar al Partido Republicano, sino también a los grupos vinculados a las criptomonedas han financiado candidatos de ambos partidos en función de sus posiciones sobre los activos digitales.
El dinero también procede de algunos de los principales empresarios tecnológicos estadounidenses. Coinbase y Ripple se encuentran entre los grandes financiadores del movimiento, junto a compañías como Crypto.com, la firma de capital riesgo Andreessen Horowitz y los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss, fundadores de Gemini.
A esta ofensiva se suma Elon Musk. El empresario, que aportó alrededor de 290 millones de dólares para respaldar a Trump durante las elecciones presidenciales de 2024, vuelve a movilizar recursos a través de America PAC. El comité ha destinado fondos a diferentes contiendas para el Senado y la Cámara de Representantes de cara a las elecciones del 3 de noviembre.
La vía de los reguladores
El bloqueo de la Clarity Act no implica que la industria haya renunciado a conseguir cambios regulatorios. Al contrario, el fracaso parlamentario ha desplazado parte de la atención hacia la SEC y la CFTC, que disponen de competencias propias para establecer determinadas reglas sobre los activos digitales.
El consejero delegado de Coinbase, Brian Armstrong, ha defendido precisamente esta vía y ha reclamado que los reguladores actúen sin esperar a que el Congreso alcance un acuerdo. Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, ambas agencias han adoptado además una posición más favorable hacia el sector y han cerrado o archivado diferentes procedimientos contra empresas de criptomonedas.
La propia SEC anunció el 17 de septiembre una exención temporal de cinco años para facilitar determinadas operaciones con acciones tokenizadas, una decisión que se suma a los movimientos de los reguladores para ampliar el uso de tecnología blockchain en los mercados financieros.
El revés de la Clarity Act deja así en suspenso la aprobación de un marco legislativo integral para las criptomonedas, mientras la industria concentra buena parte de sus esfuerzos en las elecciones de noviembre y en las decisiones que puedan adoptar directamente los organismos reguladores.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.