En Bundelkhand, una de las regiones más empobrecidas de Uttar Pradesh (India), cientos de agricultoras han decidido organizarse para transformar sus condiciones de vida. Gracias a la creación de la Organización de Productoras Agrícolas BASANT, una empresa fundada y gestionada íntegramente por mujeres con el apoyo del programa Work4Progress de la Fundación ”la Caixa” y ActionAid India, hoy cuentan con empleo digno e ingresos estables, y han logrado redefinir su papel en la vida económica y social de la comunidad.

La región rural de Bundelkhand es conocida por sus bajos niveles de empleo, las remuneraciones precarias y la migración constante hacia los núcleos urbanos. "Hace unos años, casi el 70 % de las familias trabajaban en las ciudades", explica Dipali Sharma, directora de Eficacia Organizacional en ActionAid India, "pero, a raíz de la pandemia de COVID-19 de 2020, estas familias se vieron forzadas a regresar a sus aldeas, donde descubrieron que apenas había fuentes de sustento para ellas".

Para las mujeres, el contexto era aún más complejo. A la pobreza y la falta de oportunidades laborales se sumaban una movilidad muy reducida, importantes barreras para acceder al mercado y un acceso limitado a información sobre precios y demanda. "La sociedad de Bundelkhand es altamente feudal y de mentalidad muy patriarcal", advierte Sharma, lo que las situaba en una posición de especial vulnerabilidad.

La sociedad de Bundelkhand es de una mentalidad muy patriarcal

Ante esta situación, ActionAid trabaja junto a las comunidades locales para implementar y adaptar la estrategia de Work4Progress, orientada a la creación de empleo de calidad para mujeres y jóvenes. Financiado por la Fundación "la Caixa”, este programa se desarrolla no solo en la India, sino también en Mozambique y Colombia.

Work4Progress se basa en la innovación social y parte de una idea clave: las soluciones solo funcionan cuando se diseñan desde un conocimiento profundo del territorio y se cocrean con quienes lo habitan. "Si involucramos a las comunidades en todo el proceso, construimos confianza y liderazgo", señala Sharma.

Durante la fase de escucha, las mujeres explicaron a la entidad que "sabían cultivar la tierra o criar cabras y aves, pero no contaban con ningún tipo de recursos", recuerda. A esto se añadían las dificultades del entorno: tierras de baja calidad, una región propensa a la sequía y la falta de recursos económicos para adquirir semillas, fertilizantes o materiales para proteger sus parcelas de animales salvajes.

Una organización creada por y para mujeres

Para hacer frente a estos retos, ActionAid y las agricultoras decidieron constituir una organización de productoras agrícolas (FPO, por sus siglas en inglés) liderada por ellas mismas. Así nació BASANT: una estructura formada por 10 juntas directivas integradas exclusivamente por mujeres y 445 accionistas.

El objetivo era ofrecer un sistema de apoyo integral que permitiera a las agricultoras prosperar, negociar directamente y participar en iniciativas de incidencia política, además de reforzar su autonomía económica y su capacidad de decisión.

BASANT trabaja junto con autoridades gubernamentales y diversas entidades locales: "Este enfoque colaborativo es el que nos ayuda a generar cambios en la percepción y en la mentalidad", asegura Sharma.

Actualmente, la FPO cuenta con un capital social de varios millones de rupias y ha alcanzado una facturación anual cercana a los 50 millones. Desde su creación en 2020, los cambios son visibles en las aldeas: BASANT ha proporcionado a las agricultoras no solo recursos para trabajar la tierra, sino también independencia económica para ellas y sus familias.

Es el caso de Emrati, residente en Khajuraha Bujurg, que antes trabajaba como jornalera por un salario muy bajo. "Ahora trabajo para mí misma; antes mis esfuerzos eran en vano", declara. Gracias a la organización, recibió semillas, alambre y postes para cercar su huerto, que ya empieza a dar resultados: "Espero una buena cosecha la próxima temporada y un buen beneficio en el mercado".

Rambhati, del pueblo de Koti, explica que la cooperativa le proporcionó compostadores, una máquina de pulverización y nuevas plantas que nunca había cultivado, lo que le permitió diversificar su producción y aumentar sus ingresos. "Me dieron plantas de papaya, guayaba, limón, calabaza, berenjena, etc. Antes solo cultivábamos cacahuetes y lentejas negras", afirma.

El dinero que obtiene lo destina a la educación de sus hijos y a cubrir necesidades básicas, y lanza un mensaje claro a otras mujeres rurales: "Que aprovechen su tierra, trabajen duro y cultiven sus cosechas. Así podrán conseguir la independencia económica".

La FPO también ha creado unidades de procesamiento donde se clasifican, certifican, almacenan y envasan los productos de las agricultoras.

"En la unidad de Bedora trabajan 15 mujeres del pueblo", indica Sanjay, coordinador del programa en ActionAid India, "y están obteniendo beneficios significativos". Neelam, una de ellas, destaca que esta unidad les permite generar ingresos para sostener sus vidas y la educación de sus hijos. "Estamos muy contentas", añade.

BASANT también ha impulsado actividades no agrícolas, como la avicultura, entre la tribu Sahariya de la aldea de Sarwa. Allí, la intervención de ActionAid permitió que mujeres de la zona recuperaran el control de sus medios de vida tras las restricciones en la explotación de recursos forestales.

Siviya, de 45 años, había aprendido sobre avicultura en casa de sus padres y siempre quiso tener su propia granja. El programa le proporcionó 50 pollitos y una jaula de tres niveles. A través de la venta de aves y huevos ha conseguido ingresos regulares que le permiten cubrir gastos y ahorrar, inspirando además a otras mujeres a sumarse a la iniciativa.

Mujeres que construyen su propio futuro 

En una región marcada por profundas desigualdades de género, la creación de BASANT ha supuesto un auténtico punto de inflexión. No solo ha generado ingresos y empleo, sino que también ha transformado dinámicas familiares y comunitarias, ha contribuido al reconocimiento del trabajo femenino y ha redefinido su papel en la vida económica y social de Bundelkhand.

La organización permite a las mujeres gestionar sus tierras, acceder al mercado y participar activamente en la toma de decisiones. "La gente creía que las mujeres no podían hacer nada, mucho menos construir un proyecto económico o empresarial", señala Sharma.

BASANT las sitúa ahora como motor del cambio, asumiendo roles de liderazgo e influencia: "Estas mujeres han pasado de no poder participar ni hablar en público a dirigir procesos, gestionar negocios y ofrecer charlas ante audiencias de 3.000 o 4.000 personas". Como destaca Sharma, "hoy todas dicen, orgullosas, que están enviando a sus hijas a la escuela y quieren que se conviertan en grandes funcionarias o doctoras".

Dipali Sharma expone que "las mujeres han pasado de no poder hablar en público a dirigir procesos y gestionar negocios. Hoy todas dicen, orgullosas, que están enviando a sus hijas a la escuela".

La experiencia de BASANT demuestra que ofrecer a las comunidades rurales apoyo integral y acceso a recursos no solo mejora sus medios de vida, sino que también contribuye a transformar estructuras sociales arraigadas y a generar oportunidades económicas más inclusivas, equitativas y sostenibles.

Con la mirada puesta en el futuro, BASANT aspira a consolidarse como una organización autosuficiente, capaz de seguir generando empleo y oportunidades para las mujeres de Bundelkhand y de convertirse en un referente para otras regiones rurales que apuestan por un desarrollo impulsado desde la base y con enfoque feminista.

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