Se acaba el tiempo para que el Partido Popular y Vox se arreglen para formar un Gobierno en Extremadura. Este miércoles, 4 de marzo, la Asamblea de Extremadura vota el primer intento de investidura a María Guardiola, y la baronesa popular llega sin garantías de conseguir la reelección y evitar la repetición electoral. En Génova y en Bambú dan por perdido ese primer intento, después de que ambas direcciones nacionales hayan tenido que asumir el mando de las negociaciones, sin mucho éxito.
Ni la 'recogida de cable' de Guardiola con el feminismo, ni las llamadas entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, ni el decálogo del PP para pactar con los "salvajes" de Vox, han sido suficientes para cerrar la brecha. Desde las elecciones, el pasado 21 de diciembre, las formaciones se han reunido hasta en tres ocasiones sin lograr avances. Este miércoles esperaban que el encuentro en Mérida fuera el definitivo, con el secretario general del PP, Miguel Tellado, liderándolo de forma telemática. Sin embargo, después de que Feijóo anunciara el mismo día que se suspendía sin dar mayor explicación, la reunión se ha diluido, y todo apunta a que ha sido por decisión de Vox.
Los de Abascal esperaban no darle más bombo a la situación con el PP, algo que saltó por los aires cuando la prensa se hizo eco del encuentro de Mérida. Vox lo achacó a una filtración de Génova, y los ultras reaccionaron ese mismo día, cuando la reunión se canceló, algo que anunció Feijóo en los pasillos del Congreso. Queda como incógnita si Vox utiliza esto como excusa para apretar las negociaciones, pero lo que sí queda claro es que es la ultraderecha la que tiene la sartén por el mango, algo que pueden aprovechar a dos semanas de las próximas elecciones, en Castilla y León.
Feijóo esperaba que la reunión se celebrara este viernes, pero las fuentes populares consultadas por ElPlural.com no lo aclaran. Todo apunta a que Vox no va a agarrar la mano tendida del PP, al menos no antes del miércoles. Después de convocar las elecciones para reeditar Gobierno y depender menos de la ultraderecha, y de conseguir que esta se dispare en escaños, María Guardiola podría perder el primer intento de volver a ser presidenta.
El calendario que teme el PP
El mal trago para Guardiola se antoja largo y lento, y comienza este martes, 3 de marzo, con el primer debate de investidura de este ciclo electoral en España. Ese día solo hablará la popular, que no tendrá límite de tiempo para tratar de defenderse, y será interesante qué actitud tendrá hacia Vox: si se mantiene en el acercamiento a los postulados de la ultraderecha, que rechazaba durante la campaña, o vuelve a la beligerancia con los de Abascal.
El miércoles, la sesión se presenta larga, con 30 minutos para cada grupo y 20 de réplica para Guardiola en cada turno. PSOE, Vox, Unidas por Extremadura y, finalmente, el PP: casi tres horas y media de debate -si la candidata decide responder individualmente a cada grupo- antes del momento que más temen en Génova. En la primera votación, Guardiola necesita mayoría absoluta, es decir, 33 votos o más a favor. El PP, con 29 escaños, necesita sí o sí los 11 votos favorables de Vox, que ahora mismo no tiene atados.
En el caso, más que probable, de que Guardiola pierda la primera votación, la fecha clave es la del viernes. Guardiola tendría 48 horas para negociar una abstención exprés de Vox, que necesitaría para lograr la investidura. En la segunda ronda, que también iría precedida de un largo debate, la candidata necesita mayoría simple, es decir, más síes que noes, por lo que si consigue que los de Vox se abstengan, no importarían los 18 del PSOE y los 7 de Unidas por Extremadura.
Los "salvajes" de Vox no tragan con los vaivenes del PP
Lo cierto es que, para necesitar sí o sí convencer a la ultraderecha, el PP se ha dejado caer hasta esta cuenta atrás sin dejar de marear a Vox. Las direcciones nacionales de ambos partidos dieron un paso inédito, desplazando a sus barones y asumiendo el mando de las negociaciones. Y ni con esas, porque los populares no cambiaron su trato hacia Vox ni cuando los de Abascal criticaron públicamente sus métodos.
En un penúltimo intento por asegurar la investidura de Guardiola, el pasado martes se supo que Feijóo ha diseñado un decálogo para formar Gobiernos, un documento interno para usar "de guía", como aseguró el líder popular. "Hemos decidido hacer público este documento para contextualizar cuál es el marco programático político en el que el PP va a trabajar para dar gobiernos estables a las comunidades autónomas", explicó.
El manual incluye lo que el PP considera mínimos, con puntos como el "pleno respeto a la unidad nacional, al marco constitucional y al Estado de Derecho". Entre las exigencias de Génova está también que 'quién sea que pacte con ellos' les garantice el apoyo a cuatro presupuestos, es decir, una legislatura completa. "Un insulto", dijo Santiago Abascal. El de Vox apuntó que "el marco de negociación no lo puede poner el partido que necesita los votos", y criticó que el PP actuara "como si estuvieran pactando con salvajes".
La fiera no se va a dejar "domar", y menos aún después de que Feijóo intentara negar lo evidente el mismo día. Después de que Tellado desvelara que habían enviado el texto a Bambú, el líder popular aseguró en los pasillos del Congreso que el manual para formar Gobiernos, tarea para la que necesitan a la ultraderecha en todos los casos "no es un documento para Vox".