Antes de comenzar la sesión de investidura de la candidata del Partido Popular, María Guardiola, a la Presidencia de la Junta de Extremadura, en las inmediaciones del Parlamento regional, se han concentrado decenas de personas protestando, entre proclamas y pitidos, contra Vox, a quienes han criticado su presencia y su pacto autonómico para entrar inminentemente en el Gobierno de coalición.

Situados en la Plaza San Juan de Dios de Mérida, detrás de una valla y a cierta distancia del grupo parlamentario de Vox Extremadura, han clamado al paso de los diputados que se acercaban a la Asamblea entre gritos de “¡Fuera!”. Además, acompañados de pancartas que rezaban: "El acuerdo de Gobierno de PP y Vox en Extremadura supone un grave retroceso en los derechos humanos de la región". 

Los manifestantes han sido convocados con motivo de un punto de polémica que ha emanado a nivel nacional de este pacto entre PP y Vox: su cruzada antimigratoria y, especialmente, la intención de retirar las subvenciones a ONGs humanitarias que "colaboren" con la inmigración ilegal. Todos ellos, aupados por la representación de la Coordinadora Extremeña de ONGD, han denunciado que las políticas sociales en ningún caso “pueden ser objeto de negociación ideológica” y teniendo en cuenta que Extremadura es y siempre ha sido “una región solidaria con todos los pueblos del mundo”.

Guardiola defiende su acuerdo con Vox

Entre otros muchos de los puntos que ha abordado la baronesa popular en su segundo discurso de investidura ante el Parlamento extremeño, se ha referido expresamente a su acuerdo con la ultraderecha entre congratulaciones y elogios en aras de dar una respuesta de futuro a su tierra. Ha defendido, por ende, que, con este pacto, “no tiene nada que esconder” y que buscará conformar “un gobierno duradero, fiable y de mirada larga” de cara a los próximos cuatro años.

En estos términos, ha profundizado que alcanzar este acurdo con Vox ha sido desde “la serenidad de quien sabe lo que hace y por qué lo hace” porque “Extremadura necesita estabilidad” y pasar “del bloqueo a la acción, de la duda a la tarea, de la incertidumbre a una hoja de ruta”.

No obstante, ha matizado que PP y Vox no son el mismo partido y que, pese a las bondades que ha defendido del acuerdo, “cada uno conserva sus ideas, su identidad y su manera de mirar las cosas”: “Lo importante es que hemos sido capaces de poner por delante Extremadura”, ha aplaudido.

El objetivo último de este pacto, a su vez y tal y como ha defendido, es que la tierra extremeña “nunca más tenga que sentirse orillada y sea una tierra con pulso propio”. Tras este acuerdo, Guardiola se ha postulado a esta investidura “con una hoja de ruta política que tiene un amplio respaldo”, como son el 43% de apoyo que el PP consiguió en las urnas electorales del pasado 21 de diciembre, y más del 16% que obtuvo Vox, lo que “se traduce en el apoyo de tres quintos de los diputados de esta Cámara” que en la votación de este miércoles “van a hacer posible que arranque, definitivamente, un mandato de acuerdos”.

Se trata de un Gobierno de PP y Vox, según ha continuado, “logrado desde el diálogo, entre formaciones distintas, desde las diferencias, incluso desde las discrepancias”, pero con el objetivo compartido entre ambas formaciones de que “Extremadura se ponga a funcionar a pleno rendimiento y deje atrás una etapa de bloqueo”. En cualquier caso, Guardiola ha admitido que este acuerdo “ha generado ruido”, debido tanto a su prolongación en el tiempo, las elecciones autonómicas que le han seguido y el mismo contenido del pacto como en materia de inmigración, así como “muchas interpretaciones interesadas, advertencias y proclamas”, tras lo que ha reafirmado que “lo que está firmado es lo que se llevará a cabo”, y ha instado a leer el acuerdo “palabra por palabra”.

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