La residencia de Colmenar Viejo (Madrid) mantiene sus polémicos menús a pesar de que hace semanas uno de sus residentes se puso en huelga precisamente por el estado de la comida y de que la compañía responsable de la alimentación fue multada por la Comisión Nacional de Mercados de Comercios (CNMC), a pesar de lo cual la Comunidad de Madrid prorrogó el contrato.
El geriátrico volvió a estar en el centro de la polémica después de que Marcelo, de 68 años, pasara 25 días sin llevarse a la boca nada que no fuera agua y café. No consiguió que la región o, al menos, la Consejería de Familias y Asuntos Sociales le diera una carta en la que reflejaran la calidad de la comida, pero sí logró que si caso llegara a la Fiscalía e incluso a la Asamblea de Madrid.
La empresa que gestiona la comida en este espacio sigue siendo Frutícolas Ateca S.L, una de las que sancionó la CNMC por establecer cárteles que se repartían el suministro de alimentos a estos centros, así como a hospitales, cárceles e instalaciones del Ejército.
Obviando este hecho, la Autonomía amplió el contrato y, a día de hoy, sigue contando con sus servicios. Lo mismo sucede con la Plataforma Femar, firma que recibía la mayor multa por parte de la CNMC y con la que la administración capital prorrogó el contrato al menos hasta abril de 2026. En su caso, fue apercibida con 2,4 millones de euros, mientras que Frutícolas Ateca se vio obligada a abonar 60.000 euros. Otra de las apercibidas por la misma razón fue Hermanos Vidal, que tuvo que pagar 65.000 euros.
El precio de los menús es ínfimo. Siete euros las cuatro comidas: desayuno, comida, merienda y cena. La cuestión mantiene el enfado político y social, y queda asimismo patente en redes sociales. “No sé el presupuesto que tienen las residencias para comida, pero soy jefe de cocina en hoteles y te aseguro que no hace falta mucho para hacer cosas muy dignas”, confirma un usuario, que teme que “alguien se lo lleva calentito a costa de nuestros mayores”. “Es un escándalo”, asevera.
La calidad de los menús parece no haber cambiado. Así lo demuestran fotos de este mismo fin de semana en las que se aprecian unas patatas revolconas y un filete de salmón. “Esto es algo que llaman patatas revolconas. Asquerosamente secas. Con mucho pimentón y un poco de chorizo y jamón picados, se supone”, acompaña la persona que he hecho públicas las fotos. “Y aquí está el ‘maravilloso’ salmón, hoy sólo, viudo, sin nada de guarnición, ni patatas ni ensalada (…) Está seco, asqueroso y maloliente”, dice sobre el segundo.
"Rompen la cadena del frío"
Los alimentos que llegan a la residencia de Colmenar Viejo son excesivamente duros, congelados o, en el mejor de los casos, ultraprocesados, según denunciaba Marcelo antes de su protesta y afirman compañeros y el entono de éstos, entre los que se encuentran algunos familiares.
Fundador de la comisión de menús, consiguió algunas de sus metas, aunque la situación sigue siendo la misma. Y ahora, está decidido a plantar cara en otras cuestiones como el precio de las residencias o el hecho de que tengan que pagar, además, otros servicios a parte.
En las emanas que transcurrieron de huelga, la dirección abrió un expediente a todo el personal de cocina, algo que no gustó a Marcelo, que quiso dejar claro que no todos trabajaban mal. Igualmente, acudió al centro el gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social, José Manuel Miranda, quien se reunió con él y probó la comida del geriátrico. Argumentó que la alimentación mantenía la calidad óptima.
La diputada de Más Madrid, Diana Paredes, defendió en su intervención en la Comisión de Familias y Asuntos Sociales de la Cámara madrileña en la que recordó que “las empresas rompen la cadena de frío en el transporte de los alimentos y por eso llegan en mal estado”. Destacó que por casi 7 euros al día no se puede ofrecer gran cosa, y explicó que, al comprar al por mayor las compañías sí pueden ofrecer esos precios y que se encarezcan hasta los 13 por residente por la preparación.
Lorena Morales, portavoz de Políticas Sociales del PSOE de Madrid (PSOE-M) también ha sido siempre una de las grandes detractoras del escenario. De esta manera, ya advertía en el momento de la prórroga de las adjudicaciones en declaraciones a ElPlural.com del “maltrato” que perpetraba el Gobierno con mayoría absoluta del PP a “mayores y niños enviándoles comida podrida” y se preguntaba qué llevaba a la Consejería a mantener relación con estas firmas.