Hace ya un par de semanas que la Comunidad de Madrid prescindía del que fuera consejero de Educación, Emilio Viciana, a raíz de su fallida ley de universidades. Lo hacía, además y, sobre todo, con un lío interno que daba buena cuenta de las ‘familias’ -mal avenidas- que existen dentro del PP.
La salida de uno de los rostros más famosos de los conocidos como ‘pocholos’ abrió un cisma en la formación de Isabel Díaz Ayuso que la presidenta ha intentado solventar por la vía rápida mientras mantiene incógnitas en lo estrictamente educativo.
Su relevo, Mercedes Zarzalejo, cerraba el pasado martes en tiempo récord un nuevo modelo de financiación para las universidades europeas, pero la desconfianza se mantiene palpable en la educación pública, también en otros escalones por debajo de la universidad. De hecho, en la misma universidad conciben como “migajas” el acuerdo, habida cuenta de que ha llegado únicamente con los rectores.
Pero más allá de ellas, los institutos también se muestran reacios a que la sucesión recaiga en Zarzalejo. Confían en que la cosa mejore después de años de detrimento, pero no las tienen todas consigo. Ya en su día, los sindicatos se pronunciaban en estos términos, y ahora, a preguntas de ElPlural.com, su opinión no ha cambiado.
Escepticismo con el relevo
La secretaria general de la Federación de Educación de Comisiones Obreras (CCOO), Aída San Millán, celebraba que la salida de Viciana se debe “a la lucha constante en las calles, a las huelgas, las denuncias judiciales y los informes rigurosos con los que desde el sindicato hemos demostrado su absoluta incapacidad de gestión”. “Hemos puesto en evidencia que el consejero saliente era un muro contra el que chocaban los derechos de los docentes y las necesidades de las familias”, dictaba en el momento de conocer la noticia.
Semanas después, desde el mismo agente social hablan de forma similar. “Creemos que, por un lado, es consecuencia de los procesos de movilización del profesorado y estudiantado (…) La Ley Viciana encontró la respuesta de toda la comunidad educativa, y ésta ha sido clave para que tenga que dar un paso atrás y buscar otras fórmulas. Esa contestación de la universidad, pero también en otros sectores educativos lleva mucho tiempo produciéndose, y ha servido”, apuntala Raúl Fernández, secretario general de la sección sindical Sur de la Federación de Enseñanzas de CCOO.
En este sentido, si bien aplaude que la salida de Viciana es fruto del “movimiento obrero”, no se muestra confiado en que el relevo vaya bien. “Conocemos su historial, y vamos a seguir luchando por los intereses de la educación pública sea quien sea el consejero”, indica.
Un plan insuficiente
A nivel universitario, los datos no cubren las necesidades de esta educación. El Gobierno del PP ha supuesto un incremento del presupuesto para los próximos años que, no obstante, trasladado a las cifras, implica una subida que pasa más que desapercibida. Además, se aleja del 1% sobre el PIB regional que marca la normal.
Partiendo de otros números, se traduce en un aumento anual de 72 millones de euros en los próximos cinco cursos, a repartir entre los seis centros públicos, por debajo incluso del parche aprobado para 2026 y quedándose el total tras el periodo en 1.600 millones.
Asimismo, la solución exprés no revierte el volumen del plan de Recortes de 33 millones de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) o el déficit de 76 millones de euros de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Así las cosas, para que la situación sea sostenible se mantendrán durante los próximos al menos cinco años, según denuncia la plataforma en defensa de la universidad.
Años de lucha en los institutos
Entretanto, los institutos siguen reclamando mejoras de personal e infraestructuras. Móstoles se sitúa este miércoles como epicentro de las protestas por ello y de un escenario que afecta, sobre todo, a los barrios del sur, pero se extrapola a distintas partes del mapa, la mayoría de áreas humildes.
Esta protesta que parte del profesorado viene de otras anteriores y esperan que sea el “germen” de una sucesión de ellas hasta que la Consejería revierta la situación del todo. Los detractores hablan de años de detrimento de los edificios -que no pasan revisiones pese a ser antiquísimos- y advierten incluso de posibles irregularidades.
A nivel de partido
Esta semana, la presidenta de la Comunidad de Madrid deberá explicar en la Asamblea las razones que motivaron al cese de Viciana, tras el cual se produjo una reestructuración del organigrama, coincidiendo también con la denuncia por acoso sexual y laboral contra el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista.
De este modo, han situado a la diputada del PP Ainhoa García como nueva portavoz adjunta de la formación en la Cámara madrileña y a Isabel Vega como secretaria General del Grupo Parlamentario Popular.
Mientras tanto, se mantienen en sus cargos el portavoz de la Asamblea, Carlos Díaz-Pache, y el portavoz adjunto Rafael Núñez, además de la Presidencia y Vicepresidencia, que mantiene a Alfonso Serrano en este segundo escalafón.
Los cambios han supuesto la salida de Elisa Vigil de la Dirección del Grupo y la de Jorge Virgilio, a la vez que en la coordinación de comisiones se sitúan Esther Platero, portavoz en la comisión de Asuntos Sociales, en sustitución de Ignacio Catalá.