Desde que hace justo una semana atrás el escenario político sobre la Comunidad de Madrid se centrase en la compra del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso de un ático de lujo en el corazón de Chamberí por un valor de 6,3 millones de euros, el relato de la presidenta regional ha pasado de desviar el foco a situar las responsabilidades sobre sus consejeros con competencias y rechazar que fuera a utilizarse como vivienda privada.
De por sí, la adquisición del inmueble por parte de la Comunidad, escudándose en las inminentes obras en la Real Casa de Correos y en la búsqueda de una oficina temporal para la Presidencia pese a que el edificio en cuestión sólo permitía uso residencial, ya suscitó tal polémica que trascendió al plano nacional. Pero fue la conjunción de otros hechos lo que agravó aún más la situación: la puesta en venta del inmueble 24 horas después de conocerse mediáticamente la compra por parte de la Comunidad de Madrid y, prácticamente al mismo tiempo, que el novio de Ayuso, Alberto González Amador, puso en venta tanto el piso como el ático que compartían ambos por un valor conjunto de 3,4 millones de euros.
En pleno auge del escándalo, el Ejecutivo de la Puerta del Sol, y su propia mandataria, justificaron esta transacción a que entre 20 y 22 millones de euros, sumándose otros cuatro inmuebles del patrimonio público situados en la Gran Vía, serían fondos que se destinarán a reparar los daños de los incendios forestales de la Sierra Oeste de la región. Ahora, este miércoles, el relato de la dirigente madrileña ha variado y se ha pronunciado de manera más explícita
En este sentido, ha asegurado en rueda de prensa tras reunirse con los alcaldes afectados por los incendios que, por su parte, habría sido “muy poco inteligente” que su Gobierno le hubiera buscando una casa de la que no se puede “esconder”. “Si yo hubiera querido tener una vivienda para mí, he tardado un poquito, siete años. Lo lógico es que hubiera llegado el primer día y haber decidido, como tantos ministros de los que no sabemos nada -ni dónde viven, ni dónde tienen los inmuebles, ni cuánto cuestan-, hacer lo mismo. En mi caso, no tiene nada que ver”, ha desgranado.
Al tiempo ha dicho comprender que “se hilen puntos” porque han coincidido dos cosas “que nada tienen que ver”, en clara alusión a la venta del ático como de la vivienda que compartía con su pareja. “Suena muy bien para intentar hacer daño. Uno no puede ocultar dónde vive ni tampoco dónde trabaja. Menos en mi caso, que me conoce todo el mundo. Sería muy poco inteligente que a estas alturas de mi carrera política en la Comunidad de Madrid me buscara una casa de la que me tuviera que esconder. ¿Qué voy a vivir, en un búnker? Entiendo que casen los relatos porque queda muy bien y así estamos dándole vueltas y estirando lo que haga falta.”, ha proseguido.
Deriva responsabilidades a sus consejeros y Planifica Madrid
Sobre las explicaciones institucionales, la lideresa madrileña se ha remitido a su consejería de Presidencia como Planifica Madrid, esta última entidad pública que ha gestionado las transacciones inmobiliarias del polémico ático. “Es quien tiene no solo la información detallada, sino también los canales de comunicación a tal efecto. Planifica Madrid compra y vende inmuebles a lo largo del año y en numerosas ocasiones. Es quien puede explicarlo”, ha determinado.
Sobre el pago de la comisión del 3% sobre el ático, información avanzada por ElPaís en las últimas horas, Ayuso ha añadido que corre a cargo de “quien pone el inmueble en venta”. Insistiendo en las preguntas de la prensa, la dirigente del Partido Popular llega a expresar que “no tiene la menor idea” de las gestiones realizadas por Planifica Madrid en este ámbito porque “no es su competencia saberlo”, remitiéndose así a los consejeros competentes.
“Sí me consta que, a lo largo del tiempo, desde que entramos a este gobierno, cada vez tenemos menos consejerías, menos gasto público y organismos. Sé que todo aquello que no es necesario se pone a la venta. En este caso, lo mejor fue dejarlo ahí, venderlo, y aprovechar tanto ese recurso como los inmuebles de Gran Vía para destinarlo a esta necesidad”, en alusión a los perjuicios de los incendios.
Movimientos en las filas del PP
Como otra de las aristas de este escenario político, destacó este martes un mensaje enviado en el PP madrileño en la Asamblea regional para cerrar filas en torno a Ayuso: “Os pedimos colaboración para compartir y poner comentarios positivos. Mucha gente nos lee y estaría bien dar ejemplo y tirar del carro de los mensajes de apoyo a la gestión de la Presidenta”, señalaba. Al tiempo, desde Génova, se remitieron a las explicaciones brindadas hasta el momento por Sol.
Preguntada al respecto este miércoles por estos movimientos internos, Ayuso le ha restado importancia. “Eso es más viejo que el hilo negro en política, que el grupo parlamentario apoye al Gobierno que sustenta con sus votos. Nosotros sostenemos este Gobierno gracias a ese grupo parlamentario, que entre ellos se den apoyo lo hacen todos los gobiernos del mundo mundial”, ha aseverado.
Pese a ello, cabe remarcar que, a diferencia de las exigencias por parte de la oposición de izquierdas, de PSOE-M y Más Madrid, Ayuso declinó dar explicaciones en la Cámara de Vallecas, y lo hizo desviando el foco por otra de las crisis de actualidad: la entrada masiva de migrantes en Ceuta, señalando así al Gobierno central de Pedro Sánchez para no abordar una cuestión que rodea cada vez más de cerca a su Ejecutivo. “Es raro que la izquierda no pida un pleno extraordinario de la Asamblea de Madrid en agosto para saber cuántos inmigrantes en situación ilegal nos va a mandar Sánchez sin consultarnos. Eso sí es preocupante. Eso sí retrae dinero, servicios públicos, convivencia y seguridad. Eso es lo más inhumano que hay”, espetó el martes en sus redes sociales.
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