Los profesores de la Comunidad de Madrid ya tienen fecha para su huelga indefinida; su otoño madrileño. El próximo 14 de octubre se abrirá la ‘caja de truenos’ en forma de protestas en las calles y parones en las aulas para exigir mejoras al Gobierno de la región que lidera Isabel Díaz Ayuso.
Sindicatos, asociaciones y colectivos de distintas sensibilidades han sido capaces de ponerse de acuerdo esta semana acerca de las cuestiones a elevar a la administración de la baronesa.
Se trata de seis bloques en los que se contemplan bajadas de ratios o subidas salariales, entre otros puntos. Muchas de estas reivindicaciones son históricas en el ámbito educativo - basta con fijarse en la acción que en los últimos meses han llevado a cabo las educadoras de 0-3 años o los docentes valencianos -, y son las que motivan el parón de actividad que previsiblemente se producirá en unos meses.
"Mayor respuesta en las calles"
ElPlural.com ha hablado con Aida San Millán, Secretaria General de la Federación de Educación de CCOO Madrid, uno de los sindicatos que promueven la huelga, para saber en detalle qué depara a partir del 14 de octubre y la dimensión de la protesta.
“No sabemos qué va a pasar después de ese día, más allá de que vamos a estar en huelga”, dice en declaraciones a este periódico de forma sincera. “Parece que todas las consultas que hemos hecho dan un apoyo mayoritario”, celebra. Esto, que puede parecer lógico, contiene un aspecto importante y que diferencia la futura huelga de la valenciana, por ejemplo, según explica la voz del sindicato.
Dejando claro que en última instancia ‘hablarán las calles’, que son las que, sostiene, aportarán el dato real de ese respaldo en buena medida, San Millán pone el foco en lo social: “No sabemos si la Comunidad de Madrid es consciente del clamor social, pero fuera de Madrid el apoyo empezó solo dentro de los colectivos docentes, mientras que aquí las plataformas y los sindicatos de familias y estudiantes están dentro de la movilización”. “Esto provocará, previsiblemente, una mayor respuesta en las calles, más allá del ámbito estrictamente laboral; del profesorado”, acentúa.
Ratios, salario u horarios
La secretaria general deja claro que la huelga “no es un empeño”, sino que persigue “unos objetivos” muy marcados. ¿Cuáles son estos objetivos? Pues principalmente se centran en mejoras profesionales, de infraestructuras, etc.
Vamos a empezar por la disminución en el número de alumnos, una de esas reclamaciones que se han repetido en las últimas semanas en otros niveles educativos u otras comunidades autónomas, como Cataluña además de la Valenciana.
El profesorado reclama que el número de estudiantes baje a 13 por aula en el segundo ciclo de Educación Infantil, 15 en Primaria, 20 en Secundaria y 23 en Bachillerato. Actualmente, la cifra se sitúa en 25 en los dos primeros niveles, 25 en Secundaria y hasta 35 en Bachillerato. Asimismo, esperan que en todas las etapas de Formación Profesional (FP), haya como mucho 15 alumnos en cada clase.
También hay espacio en las reivindicaciones para los orientadores, en su caso para que dispongan de una población de referencia de 250 estudiantes como marcan los cánones europeos, frente a los 750 que hay en la actualidad. Tampoco escapan al intento de mejora los centros de educación especial, que desearían un profesor por cada seis alumnos con discapacidad y el mismo número como máximo en lo que se refiere a alumnado con trastorno del espectro autista (TEA).
En cuanto a horas lectivas, los convocantes de la huelga esperan bajar a un máximo de 17 horas de clase semanales en Secundaria y 22 en Primaria, donde se hacen 20 y 25 horas respectivamente en la actualidad. Mientras tanto, exigen que el tiempo que se dedique a gestionar la jefatura de departamentos cuenten como lectivas.
Entre otros puntos, reclaman que todo el profesorado mayor de 55 años cuente como si fuese a pedir la reducción de jornada a la que tiene derecho. De lo contrario, “quedaría como ‘extra’ en el centro para otras necesidades”.
¿Qué pasa con el salario? Los docentes pedirán una subida de 600 euros al mes con el objetivo último de que su trabajo se equipare al de sus compañeros de Euskadi o que los trabajadores de la FP cobren lo mismo que los de Secundaria. Cabe destacar que Madrid es la Autonomía más rica en PIB per cápita y una de las que mayores retos enfrenta en materias como la vivienda.
Por supuesto, en una protesta de estas dimensiones no podía faltar una petición que pase por la inversión en favor de unas mejores infraestructuras, otro de las deficiencias del sistema educativo que la comunidad del gremio denuncia desde hace muchísimo tiempo.
Hasta 16 organizaciones han dado luz verde esta semana a las demandas que el sector eleva a la Consejería que dirige Mercedes Zarzalejo.
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