La fuerte contestación política y social provocada por la decisión del Gobierno municipal del Partido Popular de sustituir el nombre de Joan Manuel Serrat por el de un vecino en el auditorio municipal ha acabado forzando un cambio de rumbo. La renuncia del propio homenajeado ha dejado sin efecto una iniciativa que había desatado una intensa polémica y que había sido duramente criticada por la oposición.
El vecino, conocido popularmente como Pifa, ha comunicado al Ayuntamiento que renuncia al reconocimiento debido a "la polémica política generada y los insultos y menosprecios que ha recibido" desde que el Pleno aprobara el cambio de denominación del auditorio.
En un comunicado, el Ejecutivo local atribuye la situación a la presión ejercida por los partidos de izquierda y al "clima de crispación alimentado por muchos de sus seguidores en las redes sociales". El Gobierno municipal lamenta que este vecino de 90 años haya tenido que renunciar a "una de las mayores ilusiones de su vida".
Alcalde: "Serrat no le ha dado absolutamente nada al municipio"
La polémica surgió después de que el Partido Popular aprobara en el Pleno retirar el nombre de Joan Manuel Serrat del auditorio municipal, una denominación que el edificio mantiene desde hace casi dos décadas. El alcalde defendió entonces la decisión argumentando que el cantautor "no le había dado absolutamente nada" al municipio, unas declaraciones que alimentaron todavía más el debate.
Desde la oposición, PSOE y Vecinos por Algete han insistido en que nunca se opusieron a rendir homenaje a Pifa, sino al hecho de hacerlo eliminando el reconocimiento a Joan Manuel Serrat, al que consideran una figura cultural de primer nivel cuya trayectoria trasciende cualquier ideología.
El portavoz socialista, Juan Jesús Valle, sostiene que el comunicado difundido por el Gobierno municipal intenta convertir "un error político propio en un ataque a la oposición". Recuerda que desde el primer momento advirtieron de que sustituir un nombre por otro era una decisión "equivocada e innecesaria" que acabaría enfrentando a dos personas ampliamente respetadas por los vecinos.
Valle considera que la solución siempre fue sencilla: dedicar otro espacio municipal al vecino homenajeado sin eliminar el nombre del cantante catalán. A su juicio, esa alternativa habría permitido reconocer a ambos y obtener el respaldo unánime de todos los grupos políticos.
El dirigente socialista también rechaza las acusaciones sobre supuestos ataques personales a Pifa y asegura que las críticas se dirigieron exclusivamente contra la decisión del Ejecutivo municipal de retirar el nombre de Joan Manuel Serrat del auditorio, cuya relevancia artística y cultural, afirma, "trasciende a cualquier ideología".
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