La iniciativa del pasado verano en manos del Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida por paliar las altas temperaturas en el epicentro de la capital fueron motivo de larga y ardua polémica. Los toldos instalados en la Puerta del Sol, los cuales cubren tan solo una parte de este enclave turístico y costaron millones en dinero público, ya vuelven a estar colocados en el mismo punto en aras de paliar las altas temperaturas del verano.

Debido al adelanto en el calendario del calor de verano, que comenzó a finales del pasado mes de mayo con temperaturas más típicas de julio en la mayoría del país, su instalación acabó hace apenas unos días, dejando la misma fotografía que el verano de 2025 y que se extenderá hasta el próximo 30 de septiembre.

El área municipal de Obras del Ayuntamiento de Almeida ha invertido dos millones de euros en esta operativa de instalación, la cual puede verse en la entrada a la Puerta del Sol si se desciende desde las calles, Montera, Del Carmen y Preciados. Los toldos que dan sombra y para proteger del asfixiante calor están sujetos a los bancos que se instalaron en la última reforma integral de la plaza en 2023 y que sirvió para peatonalizar la Puerta del Sol al completo.

Con los gastos conocidos del pasado año, la cifra para este verano ha ascendido a cerca de dos millones de euros, para ser más exactos, a dos millones de euros. Cabe remontarse a la compra e instalación de los 32 toldos de PVC microperforado que fue de un montante de 1.479.701,73 euros -996.171 euros de los anclajes y refuerzos de contención más otros 475.530 euros por las propias telas-. A ello, se sumó la propia desinstalación ya terminado el verano, que fueron otros 200.000 euros.

A aquellos 1.671.701,73 euros que quedaron en 2025, para este verano el montante ha tenido que sumar otros 407.860,09 euros en un contrato adjudicado a la empresa Aceinsa Movilidad para montaje, desmontaje, almacenamiento y limpieza hasta 2028. En conjunto, el gasto público de los toldos de verano en la Puerta de Sol asciende a 2.079.561,82 euros.

Cuando se inauguraron el pasado verano, Almeida dio la bienvenida a la instalación vertiendo críticas hacia la oposición, reprochando que su antecesora en el cargo, Manuela Carmena, “no plantó ni un matojo” en la Puerta del Sol: “Los madrileños van a poder disfrutar de la Puerta del Sol completamente peatonalizada, la primera vez en nuestra historia, pero al mismo tiempo también van a poder disfrutar de esos toldos que van a atemperar las temperaturas que tenemos en estos momentos”, aplaudió entonces.

Yendo aún atrás en el tiempo, cabe engrosar aún más el gasto de dinero público de Cibeles si se tiene en cuenta la remodelación de la Puerta de Sol en 2023 y todos los cambios integrados en ella, que tuvo un coste global de 12,7 millones de euros, desgranándose esta cuantía en la peatonalización de la plaza, su nuevo adoquinado, la reubicación de las estatuas como el Oso y el Madroño y los accesos a las salidas de Metro.

Los toldos de Almeida, en otros puntos estratégicos

Para estos próximos meses de verano, lo cierto es que los toldos de Sol, en efecto, no sólo se verán en esta emblemática plaza céntrica. Este viernes, el principal regidor de Cibeles estrenará próximamente la remodelación de la Plaza del Rastrillo, ubicada en pleno corazón del barrio de Malasaña y conocida por ser “la plaza más calurosa” de la capital.

Según la maqueta del Ayuntamiento, este punto de encuentro en pleno centro de la ciudad contará con un nuevo toldo que proteja de las altas temperaturas, más zonas verdes y un sistema de agua pulverizada. El proyecto está dotado con una inversión de las arcas públicas madrileñas de 2,3 millones de euros, con afecciones también a las calles aledañas: Espíritu Santo, Tesoro, San Andrés y Marqués de Santa Ana.

El calor, motivo de discusión política en Madrid

Sumado a la polémica de los toldos de Sol, que suscitaron el pasado año sendas críticas de la oposición de la izquierda, el calor también ha sido una temática de confrontación estos últimos días en el conjunto de la Comunidad de Madrid. Ante las dos últimas semanas en las que se han registrado temperaturas más proclives de julio que de principios de junio, las aulas de los colegios e institutos públicos se han visto sorprendidas por esta ola repentina y temprana del calor sin contar con sistemas aptos de climatización.

Sin ir más lejos, en la sesión plenaria de este jueves en la Asamblea de Madrid, la confrontación entre el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y la oposición de izquierdas por esta cuestión marcó buena parte del debate. Bajo el mantra esgrimido por varios consejeros madrileños del “cuando hace calor, hace calor”, la presidenta popular añadió, en contestación a Más Madrid, que “cuando llegue el invierno”, le vendrán “con lo mismo, y volverá el calor y volverá con lo mismo”.

Todo ello pese a que, en voz de Manuela Bergerot, la oposición de izquierdas evidenció que los centros educativos públicos no cuentan en estas fechas con “aire acondicionado” para el buen rendimiento académico de los alumnos.

A ello, cabe sumar que el Gobierno madrileño, a través del área territorial de Madrid ciudad, Marta González Rodríguez, envió una carta al CEIP Ignacio Zuloaga, en el distrito de Tetuán, en la que se emplazó a cada centro a “adaptar el plan general de actuación frente a olas de calor a las necesidades propias del centro”. De esta manera, se insta “adoptar las medidas que consideren adecuadas para la realidad del centro”. Es decir, dan vía libre a los propios centros educativos a adoptar las medidas oportunas, sin un marco de actuaciones en común para mitigar el calor en las aulas.

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