La Comunidad de Madrid anunciaba esta semana que la Hispanidad 2026 tendrá como país invitado a Estados Unidos en un acto que supone un nuevo guiño a Donald Trump y que muchos interpretan como la última declaración de intenciones de Isabel Díaz Ayuso hacia el país de las estrellas y barras, pero también y sobre todo contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
La oposición madrileña definía en declaraciones a ElPlural.com esta decisión de la región como una nueva muestra de “peloteo” de la baronesa hacia la Casa Blanca. Más allá de las opiniones, los elogios de la lideresa autonómica a Trump son un constante, normalmente en detrimento de la postura oficial de España.
El ejemplo más claro y reciente de ello sea, seguramente, su último viaje a EEUU, que coincidió con la crisis diplomática entre nuestro país y el americano a cuenta de la guerra de Irán. Mientras el Ejecutivo de Sánchez se ha postulado durante todos estos meses como uno de los que más ha defendido el ‘No a la guerra’ contra la posición de la Administración Trump o de Benjamin Netanyahu, su homóloga en la Comunidad de Madrid ha insistido en apoyar a ambos mandatarios.
En la práctica, Ayuso ha beneficiado a Estados Unidos con la medalla honorífica de la autonomía capital y ha viajado hasta tres veces en un año al territorio americano. En total, son seis las ocasiones desde que se sienta en la Puerta del Sol que la política del PP vuela aquí con el pretexto de atraer inversiones.
A más a más, estos desplazamientos han estado inmersos en polémica por distintas cuestiones, principalmente debido a la falta de explicaciones del equipo ‘popular’ sobre el dinero que suponen o porque han venido acompañados, principalmente el de los últimos meses, de críticas al presidente del Gobierno de España. Además, las dudas son protagonistas en la relación directa de beneficios para Madrid que, asegura Ayuso, han supuesto sus viajes.
México y un viaje para olvidar
Lo cierto es que la presidenta de la Comunidad tiene una forma cuanto menos particular de entender la Hispanidad, y es que la defensa de los valores vinculados a la fiesta de 12 de octubre y los vínculos históricos de nuestro país con América Latina también han sido objeto de debate tal y como los ha comunicado la lideresa madrileña.
En este sentido, todavía está muy presente su viaje a México, cuyo regreso a Madrid vio obligado a adelantar entre críticas de las autoridades mexicanas y de Moncloa. En un viaje que muchos interpretaron como una provocación por la forma en la que lo planteó su protagonista, ésta lanzó afirmaciones como que el país “no existió hasta que llegaron los españoles”. Aquella declaración provocó el enfado de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien defendió encarecidamente que el país que gobierna había decidido su propio destino.
En el transcurso de su estancia, más corta de lo esperado, también afirmó que la historia compartida entre España y México obedecía a “cinco siglos de amor, no de odio”, en medio de un acto sobre la evangelización y el mestizaje.
Tampoco estuvo acertada a la hora de escoger determinados términos. Acompañada por Nacho Cano y con el musical del músico, Malinche, como contexto, pronunció la siguiente frase: “Vengo de ese Madrid en el que hay muchas "malinches" en el metro, en las calles y en los colegios”. No sentó bien en determinados sectores porque en el país y en sectores críticos de España, el término “malinche” se asocia popularmente a la traición de los pueblos indígenas o a la degradación de lo propio frente a lo extranjero.
Si bien, no han sido las únicas controversias que Ayuso ha generado al hablar de México. También dijo que los “abusos” en el territorio los había cometido principalmente la población azteca y maya contra su población, además de defender el papel de la colonización española y rostros clave en ese episodio de la historia. Ese exabrupto a ojos de buena masa social llegó después de que el rey Felipe VI reconociera, precisamente, que había existido “mucho abuso” en la conquista de América con capítulos que “no pueden hacernos sentir orgullosos” con el criterio y los valores de hoy en día.
La máxima representante de Sol sostuvo igualmente desde Estados Unidos que países como México tenían que romper “las cadenas” del autoritarismo, comparando este país con otros como Cuba o Nicaragua, enmarcando a todos ellos dentro de una suerte de “narcoestados” y gobiernos de “ultraizquierda”.
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