El pasado 24 de abril, las tensiones internas en Más Madrid se hicieron públicas, con una guerra abierta por las primarias de la formación. Los contendientes, Monica García y Emilio Delgado, están negociando ahora un acuerdo para alcanzar una solución que libre de un daño mayor al partido, evitando el choque entre ambos para tratar de liderar las listas en las próximas elecciones autonómicas.

El pacto se está negociando entre los equipos de cada uno de los bandos en los que se ha dividido Más Madrid, según El País. "El acuerdo puede ser hoy", es decir, este miércoles, "mañana o dentro de unos días", aseguran fuentes de ambas alas. El choque, que se aireó hace casi dos semanas, enfrentaba a García y Delgado por la forma en la que se deben llevar a cabo las primarias, que aún no tienen fecha. El bando del portavoz adjunto en la Asamblea de Madrid defendía que la elección debería estar abierta a cualquier inscrito en el partido, como se hacía hasta el pasado año. De esta manera, cree Delgado que tiene más posibilidades en su postulado para liderar Más Madrid.

Los afines a la ministra de Sanidad -y última candidata a presidir la Comunidad de Madrid- quieren limitar la participación en las primarias a los militantes, es decir, aquellos inscritos que participen activamente en la vida del partido asistiendo a actos o ayudando como voluntarios. Delgado criticaba que, de esta forma, el censo electoral se reducía drásticamente -según él, de unos 6.000 votantes a 1.000-, complicando un cambio de liderazgo.

La solución negociada a la guerra en Más Madrid

Lo que ahora se está negociando es una paz negociada que ponga fin a este debate, que ya se barruntaba en privado el día que Mónica García anunció que quiere "ser la presidenta" de la Comunidad de Madrid, y que estalló en público dos días después en Al Rojo Vivo. Entre lo que se baraja está que Emilio Delgado renuncie a liderar una lista en las primarias, evitando así el choque de la ministra con uno de sus diputados más relevantes.

Los críticos con García inistían en que el portavoz fuera la alternativa, aunque no saldrían perdiendo según lo que se está negociando. En contraprestación a su renuncia, está sobre la mesa que Delgado lidere las listas de Más Madrid para las elecciones generales, en las que el partido es la bandera de Sumar en la región. Otras opciones son que el diputado esté en esa lista y que los miembros de su equipo tengan más hueco en la de la Asamblea de Madrid, o que directamente Delgado sea el número dos de García en las elecciones autonómicas.

En cualquier caso, hay prisa porque se firme ese acuerdo. No porque las primarias sean inminentes, ya que no están previstas hasta después del verano. La guerra interna por el liderazgo de Más Madrid se ha aireado mucho más de lo que, sin duda, le gustará a un partido al que las encuestas pronostican que dejará de liderar la oposición. El PSOE amenaza con recuperar la segunda plaza en los comicios, que se celebrarán a mediados de 2027, y de todas formas, ninguna de las dos formaciones supone ahora mismo una amenaza para Isabel Díaz Ayuso, que está lejos de perder la mayoría absoluta.

La cronología de la guerra García-Delgado

Y es por eso que en Más Madrid se apresuran a enterrar el hacha de guerra, para volver a centrarse en un enemigo común. El viernes 24 de abril, a un día de que el partido celebrara la verbena 'La Madrileña', se hizo patente la tensión que llevaba oculta los meses anteriores, desde que Emilio Delgado participó en una charla sobre el estado de la izquierda junto a Gabriel Rufián.

Según lo que publicó El País, García, que había decidido anunciar en ese evento su candidatura, se lo comunicó esa noche a Pedro Sánchez, para después llamar por teléfono al que aspira a disputarle el liderazgo: "Me lanzo mañana en la verbena", dijo la ministra a Delgado. La noticia era incómoda para él, ya que su participación en 'La Madrileña' -junto a García, las portavoces Manuela Bergerot y Rita Maestre y el concejal Eduardo Rubiño- llevaba anunciada una semana: "No me parece bien" le respondió, "me pones en una tesitura. O me bajo del acto y todo el mundo piensa que soy un niñato y un malqueda, o me lo como". García zanjó el debate con una frase que revelaba su incomodidad con la notoriedad que ha ido ganando el portavoz en los últimos meses: "A mí tampoco me pareció bien lo de Rufián".

Aún así, García se lanzó en la verbena y se dio un baño de masas, con Delgado aplaudiendo y tratando de disimular su "tesitura" como podía. Ese lunes, lo que no podía ocultar la cara del diputado se puso en palabras ante los miles de espectadores de Al Rojo Vivo, que había conectado con García. El presentador, Antonio García Ferreras, no desechó la oportunidad de organizar un debate en directo sobre el tema, aprovechando que Emilio Delgado estaba en la mesa como tertuliano. Mientras García repetía que “en Más Madrid decide la militancia” y trataba de enmarcar cualquier debate interno como una distracción frente a Isabel Díaz Ayuso —“nosotros no competimos entre nosotros, competimos con Ayuso”—, Delgado insistía, casi como una acusación, en una pregunta simple y demoledora: “¿Con estar inscritos van a poder votar?”. “Todo el que esté militando en Más Madrid. Las decisiones de todos los partidos la toman los militantes”, recalcaba la ministra de Sanidad.

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