El modelo de gestión hospitalaria mixto público-privado de la Comunidad de Madrid (CAM), en el que la Administración autonómica mantiene la titularidad y la financiación mientras la gestión operativa de los recursos humanos y materiales recae en una empresa concesionaria, ofrece resultados positivos. Los cuatro hospitales madrileños que funcionan bajo este esquema -la Fundación Jiménez Díaz (alta complejidad), el Hospital General de Villalba y el Hospital Universitario Rey Juan Carlos (media complejidad) y el Hospital Infanta Elena (baja complejidad)- sobresalen especialmente por sus reducidos tiempos de espera para intervenciones quirúrgicas.

Un mes más, los registros oficiales del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), correspondientes a julio, muestran que estos centros figuran entre los que presentan menores demoras de toda la red hospitalaria madrileña. El Hospital Universitario General de Villalba encabeza la clasificación, con 15,46 días, seguido del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, con 16,08 días; la Fundación Jiménez Díaz, con 19,24 días, y el Hospital Universitario Infanta Elena, con 25,94 días. En los cuatro casos, la espera se mantiene por debajo de un mes para una intervención.

La ventaja de los cuatro hospitales de gestión mixta también se aprecia al analizar los datos por especialidades. La diferencia es especialmente notable en algunas de las áreas que acumulan mayores demoras a nivel nacional. En Cirugía Plástica y Reparadora, por ejemplo, la espera media en España alcanza los 269 días, frente a los 20,31 días del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, los 19,41 del Hospital Universitario General de Villalba, los 26,89 del Hospital Universitario Infanta Elena y los 23,97 de la Fundación Jiménez Díaz.

Una diferencia similar se registra en Neurocirugía, con una demora media nacional de 172 días, frente a los 12,93 días del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, los 13,5 de la Fundación Jiménez Díaz y los 29,38 del Hospital Universitario General de Villalba. En Angiología y Cirugía Vascular, la espera media en España alcanza los 151 días, mientras que estos hospitales madrileños registran tiempos de 17,45 días en la Fundación Jiménez Díaz, 11,76 en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, 13,91 en el Hospital Universitario General de Villalba y 22,08 en el Hospital Universitario Infanta Elena.

Tiempos inferiores al resto de las ciudades

Los resultados de los hospitales de gestión mixta se integran en una red hospitalaria madrileña que mantiene tiempos de espera inferiores a la media nacional, situando a la CAM a la cabeza del ranking de menor demora quirúrgica por comunidades. Según el SISLE, la región registra una espera media de 50 días, 71 menos que la media española, situada en 121 días.

Tras los cuatro hospitales de gestión mixta, que lideran la clasificación con demoras inferiores al mes, otros centros de la red madrileña presentan igualmente tiempos de espera reducidos. Entre los que registran una demora de entre uno y dos meses se encuentran el Hospital de El Escorial, con 35,62 días; el Hospital Santa Cristina, con 36,39; el Hospital Central de la Cruz Roja San José y Santa Adela, con 41,61; el Hospital de Fuenlabrada, con 42,21; el Hospital Severo Ochoa, con 54,67; el Gómez Ulla, con 54,88; el Hospital de Torrejón, con 56,01; el Hospital Clínico San Carlos, con 58,97, y el Hospital Infanta Sofía, con 59,23 días.

En torno a los 60 días de espera se encuentran el Hospital Gregorio Marañón, con 60,76 días; el Hospital del Henares, con 61,82; La Princesa, con 62,65; el Hospital Niño Jesús, con 64,12; La Paz, con 64,22; la Fundación Alcorcón, con 65,43; el Hospital Infanta Leonor, con 67,84, y el Hospital del Tajo, con 69,23 días.

Por encima de los 70 días aparecen el Hospital de Móstoles, con 72,34 días; el Príncipe de Asturias, con 74,40; el 12 de Octubre, con 76,19; el Puerta de Hierro Majadahonda, con 78,03; el Ramón y Cajal, con 79,97, y el Infanta Cristina, con 80,98 días. En la parte superior de la clasificación por demora se sitúan el Hospital Universitario de Getafe y el Hospital del Sureste, con 103,23 y 111,63 días, respectivamente.

Madrid, líder en especialidades quirúrgicas

La menor demora quirúrgica de la red hospitalaria madrileña también queda reflejada en los tiempos medios por especialidad que registra la CAM. Según los datos del SISLE, en áreas que soportan un elevado volumen de actividad, como cirugía general y del aparato digestivo, oftalmología o dermatología, la espera en Madrid ronda los 44 días, muy por debajo de la media nacional, que en muchas de estas especialidades supera ampliamente los 100 días. En ginecología y urología también se mantienen niveles bajos, en torno a los 47 y 48 días, respectivamente, mientras que en traumatología, tradicionalmente una de las áreas más tensionadas del sistema, la media madrileña es de 54 días, frente a esperas en otras regiones que superan con facilidad los 100 e incluso los 150 días.

En especialidades de mayor complejidad, donde las demoras suelen ser superiores en el conjunto del SNS, la distancia se mantiene. Neurocirugía, que a nivel nacional presenta una media de 172 días, se sitúa en Madrid en 61 días, mientras que angiología y cirugía vascular o cirugía maxilofacial, con medias nacionales por encima de los 140 y 150 días respectivamente, rondan en la región los 58 días. Esta diferencia sostenida en prácticamente todas las áreas apunta a que la eficiencia del sistema madrileño no se limita a casos concretos, sino que responde a un funcionamiento global orientado a la resolución y capaz de marcar diferencias frente a territorios con una presión asistencial comparable.

En conjunto, estos datos reflejan la capacidad de la red hospitalaria madrileña para absorber actividad y mantener tiempos de espera contenidos, incluso en aquellas especialidades quirúrgicas sometidas a una mayor presión asistencial.

En este escenario, el modelo sanitario de la Comunidad de Madrid, que combina hospitales públicos con centros de gestión mixta, desempeña un papel relevante en la distribución de la actividad dentro de la red. Implantado desde 2012, permite que estos hospitales atiendan a una parte de la población y asuman derivaciones puntuales procedentes de otros centros cuando aumenta la demanda. Esta capacidad de adaptación contribuye a una distribución más equilibrada de la carga asistencial y facilita que los hospitales de mayor complejidad concentren sus recursos en aquellos casos que requieren una atención más especializada.

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