Un abrazo antes de la reivindicación de un proyecto conjunto. Este viernes el Hotel Palace de Madrid ha visto a un Más Madrid que llegaba unido al desayuno informativo de su portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, en el Nueva Economía Fórum, después de la tregua firmada el miércoles en la guerra interna entre Mónica García y Emilio Delgado. Y la palabra es 'tregua', porque la aparente paz se ha acordado sobre la realidad de que el actual portavoz adjunto en Vallecas sigue siendo una pieza dificil de encajar en el puzle de la formacion.
La protagonista era Bergerot, que ha reivindicado el proyecto Más Madrid como la "izquierda territorial" que puede combatir a Isabel Díaz Ayuso, pero también como una pata importante dentro de Sumar. El momento no es casual. La caída de los partidos izquierda alternativa nacional en cada elección y el auge de figuras como la de Gabriel Rufián les empujan a reivindicarse como una fuerza autonómica dentro de una coalición nacional.
Esto deriva también de la solución negociada para la pugna interna. García será la candidata a la Comunidad de Madrid, mientras que el postulado de Delgado a disputarle el liderazgo en unas primarias se ha resuelto abriéndole las puertas del Congreso de los Diputados. El portavoz compartirá lista nacional con la actual referencia de Más Madrid en la Cámara Baja, la diputada Tesh Sidi, y el ahora concejal en el Ayuntamiento y también figura emergente, Eduardo Rubiño.
Todos contentos, y todos unidos. Los aspirantes a liderar la formación escenificaban la paz a su llegada al Palace, después de que la imagen de la ruptura se hiciera más pública de lo que les habría gustado tras el acto en el que García anunció que volverá a la Asamblea de Madrid tras las elecciones del próximo año. La ministra ha sido la única en pararse a atender a los medios. "Siempre ha habido paz", asegura.
"Como sabéis, en la izquierda somos plurales, tenemos diferentes opiniones", continuaba. La titular de Sanidad, con una imagen muy reforzada tras su gestión de la crisis del hantavirus, abordaba con aparente normalidad la realidad interna de un partido "amable", en el que todo se ha resuelto "de la mejor manera posible". Preguntada por la manera en la que la crisis con Delgado se hizo más pública de lo que les habría gustado, llegando a chocar en directo en televisión, García no ha podido contener un suspiro que delata la tensión: "Me hubiera gustado, pues llegar al acuerdo que hemos llegado, no hay tampoco mucho más que decir", atajaba. Sin mencionarle directamente, la ministra ha dejado claro que el acuerdo la deja como líder del proyecto, y se ha limitado a ensalzar "el valor de la militancia".
Delgado, el elefante en la habitación de García y Bergerot
Ya dentro, cada uno en su mesa, y todos los ojos puestos sobre Manuela Bergerot, que desde que García puso rumbo al Ministerio en 2023 ha sostenido el fuerte en la Asamblea como su leal portavoz, y que en el acuerdo de paz ha quedado como su número dos en la Cámara de Vallecas. Su comparecencia ha sido un alegato al proyecto de un partido que ha dado el salto a lo nacional con Sumar, pero que mantiene "el objetivo estratégico de gobernar la Comunidad de Madrid".
El desayuno se ha convertido en una suerte de arranque de precampaña, al que obliga que el Partido Popular de Ayuso vaya a hacer lo propio este mismo viernes por la noche. Queda un año para las elecciones autonómicas, y García sigue siendo ministra de Sanidad, pero hay que ir adelantando trabajo. Así se resume el alegato de Bergerot, que sigue como referencia de un proyecto regional llamado a "revertir" las políticas de Ayuso, una "polemista en decadencia", para lo que pide gobernar en su lugar. "Eso es lo que haremos con Mónica García", ha remarcado, agradeciendo a su líder el trabajo.
Pero además de la ministra también estaban presentes en el salón todas las piezas del ajedrez que se movió el miércoles. Estaban Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño, además de un gran número de diputados autonómicos y concejales en Ayuntamientos de la comunidad. Todos han vivido un momento de tensión cuando la pregunta, como era evidente que pasaría, ha terminado saliendo.
La crisis interna irrumpía en la habitación como elefante en cacharrería. A medida que el anfitrión —el presidente de Nueva Economía Forum, José Luis Rodríguez— formulaba la pregunta sobre la paz entre García y Delgado, el murmullo entre los miembros del partido iba subiendo de volumen y una risa nerviosa invadía a Bergerot. La tensión se ha tratado de romper con un aplauso que deja clara una evidencia: la cuestión sigue siendo incómoda.
"Aquí no hay ningún pacto entre dos personas", asegura la portavoz. Su respuesta ha interrumpido el homenaje a la líder para elogiar "la maravillosa coralidad que hay en Más Madrid", pasando a nombrar a todos los activos del partido presentes. Empezando por García y su "maravilloso secretario de Estado", Javier Padilla, a los que ha vuelto a reconocer su gestión del hantavirus. También a Sidi, a Rubiño, a la senadora Carla Antonelli. "¿Cuantas organizaciones conocéis que tengan tantos perfiles tan buenos?". Sin embargo, faltaba uno, que era por el que le habían preguntado. Bergerot ha acelerado su voz para dedicarle unas palabras al elefante en la habitación: "Madre mía la fuerza que tiene Emilio Delgado que lo va a hacer bien allá donde esté", ha dicho.
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