Madrid

Ayuso y Almeida abren el grifo público a Woody Allen mientras el cine español pelea por las ayudas

La cineasta Isabel Coixet cuestiona la financiación del rodaje en Madrid y plantea que las protestas por la vivienda podrían alcanzar repercusión internacional

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una imagen de archivo. EP.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una imagen de archivo. EP.

La prestigiosa cineasta catalana ha criticado que las administraciones financien con fondos públicos la película del director estadounidense, mientras reclama mayor atención a las dificultades de la industria cinematográfica y a las condiciones de los profesionales del sector.

La controversia tiene una dimensión económica concreta. La Comunidad de Madrid, presidida por Isabel Díaz Ayuso, aportará 1,5 millones de euros, mientras que el Ayuntamiento de Madrid, encabezado por José Luis Martínez-Almeida, contribuirá con otros 1,5 millones. En total, son 3 millones de euros de financiación pública de las dos instituciones madrileñas regidas por el Partido Popular para una producción cuyo presupuesto se estima en 12 millones.

Esta decisión del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y del Ayuntamiento de Madrid, presidido por José Luis Martínez-Almeida, de destinar tres millones de euros de dinero público a la nueva película de Allen ha sido criticada duramente por Isabel Coixet en una entrevista publicada hoy lunes en El País. La destacada cineasta ha cuestionado abiertamente la elevada aportación institucional al proyecto del cineasta estadounidense.

"Woody Allen se está llevando una pasta de nuestros impuestos", ha afirmado Coixet, que considera necesario prestar mayor atención a las dificultades que atraviesa buena parte de la industria audiovisual y a las condiciones en las que trabajan numerosos profesionales del sector.

La crítica pone el foco en una decisión que contrasta con las dificultades que encuentran las producciones independientes para acceder a financiación pública. La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital aportarán 1,5 millones de euros cada uno, hasta alcanzar los tres millones, para una película cuyo presupuesto está estimado en unos 12 millones de euros.

Tres millones para Woody Allen y dificultades para el cine independiente

La dimensión de la aportación resulta especialmente significativa si se compara con las ayudas ordinarias destinadas al sector. Se da la circunstancia de que los tres millones de euros comprometidos por ambas administraciones igualan la dotación de la convocatoria general de ayudas de la Comunidad de Madrid para la producción de largometrajes, en la que la subvención máxima por película de ficción se sitúa en 250.000 euros.

Las administraciones gobernadas por el PP justifican esta inversión como una operación de promoción turística y cinematográfica de Madrid, además de por el impacto económico que esperan generar. Entre las condiciones del patrocinio figuran que la ciudad aparezca en el título de la película y que al menos un 15% de las escenas se rueden en exteriores reconocibles de la capital.

También argumentan que el rodaje permitirá crear más de 1.100 puestos de trabajo directos y otros 2.200 indirectos. Sin embargo, estas previsiones no han evitado las críticas sobre la conveniencia de destinar una cantidad tan elevada de recursos públicos a una producción comercial concreta mientras el cine independiente y otros proyectos audiovisuales reclaman mayores oportunidades de financiación.

La operación también ha recuperado una vieja contradicción política. Durante años, dirigentes del Partido Popular cuestionaron las subvenciones públicas al cine español, especialmente cuando estas ayudas procedían de gobiernos socialistas. Incluso la anterior financiación pública de Vicky Cristina Barcelona, otra película de Woody Allen rodada en la capital catalana, fue objeto de críticas desde sectores conservadores.

Ahora, sin embargo, son dos administraciones gobernadas por el PP las que han decidido comprometer tres millones de euros de fondos públicos para respaldar una nueva producción del mismo director. Una circunstancia que ha alimentado las críticas sobre el diferente criterio aplicado a las ayudas cinematográficas dependiendo de quién gobierne y de qué producción se trate.

A esta controversia se añade el debate sobre la conveniencia de asociar la imagen institucional de Madrid a un cineasta que lleva años rodeado de polémicas personales y acusaciones que han marcado su trayectoria pública.

El silencio de Allen sobre los problemas sociales

La directora catalana ha relacionado esta polémica con las movilizaciones sociales por el derecho a la vivienda y ha llegado a sugerir que una protesta frente al rodaje de Woody Allen podría alcanzar repercusión internacional.

Durante su estancia en Madrid, el cineasta estadounidense evitó pronunciarse sobre las protestas y la crisis de acceso a la vivienda, argumentando que la política no es lo suyo.

Coixet, que estrena estos días la serie Alguien debería prohibir los domingos por la tarde, aprovechó además sus declaraciones para alertar sobre el retroceso de la memoria histórica entre las generaciones más jóvenes y reclamar una mayor presencia de mujeres en los principales festivales cinematográficos.

Sus críticas han situado en primer plano una cuestión que trasciende el fichaje de Woody Allen para rodar en Madrid: qué criterios deben regir el reparto del dinero público destinado a la cultura y por qué una producción concreta puede recibir tres millones de euros mientras numerosos proyectos cinematográficos independientes encuentran dificultades para conseguir ayudas.

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