El lujoso ático que compró la Comunidad de Madrid para que Isabel Díaz Ayuso lo usara como oficina arrastra un expediente de disciplina urbanística desde el año 1964, y las reformas que se hicieran con posterioridad a ese año no cuentan con licencia. Así consta en un documento de la Junta de Distrito de Chamberí, que rechazó una solicitud de obra de la anterior propietaria del inmueble, la escritora Astrid Gil-Casares.
ElPlural.com ha podido acceder a la orden de abstención emitida por el departamento dependiente del Ayuntamiento de Madrid, que ordenó a la propietaria en 2015 abstenerse “de realizar la actuación consistente en Obras de acondicionamiento puntual en vivienda”. El documento recoge la dirección del apartamento, en el paseo del General Martínez Campos, que se corresponde con la del ático que compró Planifica Madrid por 6,3 millones de euros el pasado mes de abril.
A esto se suman las obras para cerrar la terraza que se acometieron en el año 2007, según publicó laSexta, y que no se declararon al Ayuntamiento de Madrid. El tamaño del exterior es otra de las incógnitas que rodean al ático de Chamberí, ya que existen hasta tres versiones de cuánto mide.
En el portal de consulta de licencias y expedientes urbanísticos del Ayuntamiento constan tres expedientes de comunicación previa entre los años 2014 y 2015, que recogen actuaciones como la “demolición de tabiquería interior no estructural, instalaciones privativas y carpintería interior y exterior”, que es la que declaró ilegal la Junta de Distrito. El año anterior se emitieron otros dos que recogen una actuación similar, y otra descrita simplemente como “reforma de vivienda”.
Los motivos por los que las obras eran ilegales: “No existe licencia”
Gil-Casares solicitó estas tres actuaciones, y en la respuesta a la de 2015 el Ayuntamiento le explicó que, entre la documentación en poder de la Junta de Distrito “no existe licencia que ampare parte del cuerpo de edificación”. Concretamente, las reformas que se ejecutaran con posterioridad a la construcción del edificio, anterior a los años 60.
Además, el secretario de Distrito añade en el documento que el inmueble está sujeto a un expediente de disciplina urbanística del año 1964. Está infracción, que debido a su antigüedad no figura en los portales digitales del Ayuntamiento, está prescrita, al haberse superado con creces el periodo de seis años que establece la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid. Según ha podido saber ElPlural.com, el consistorio declaró ilegal la construcción de un invernadero en el ático, y ordenó al entonces propietario desmantelarlo.
El documento de 2015 concluye que, al estar caducada la licencia -según la Ordenanza Municipal de Tramitación de Licencias Urbanísticas-, sobre el ático de Chamberí solo se pueden permitir “pequeñas obras con objeto de mantenerlo en debidas condiciones de higiene, ornato, conservación, y aquellas tendentes al mantenimiento de las condiciones de seguridad, y no de acondicionamiento puntual”, como propuso Gil-Casares. La resolución impidió, además, instalar un aparato de aire acondicionado en la fachada del edificio.
La terraza, la última incógnita del ático de Chamberí
Este ático y su compra como oficina temporal de Ayuso arrastran innumerables polémicas a su alrededor. Ahora se conoce que la presidenta regional lo visitó tras la operación de 6,3 millones de euros públicos, por lo que pudo ver en primera persona las características del inmueble. Entre ellas, la terraza, cuyo tamaño es una de tantas incógnitas que rodean a la compra por parte de Planifica Madrid.
La agencia autonómica que preside Miguel Ángel García Martín no permite a los posibles compradores que visiten el piso antes de lanzar su oferta. El consejero de Presidencia de Ayuso anunció la puesta a la venta del piso tras destaparse la polémica, tras lo que sigue sin dar más explicaciones sobre la operación, más allá de que los técnicos sí que lo visitaron antes de realizarse.
De esta forma, se puede inferir que tanto Ayuso como su equipo disponen de información sobre cuánto mide esa terraza. En el momento de conocerse públicamente el ático del paseo del General Martínez Campos se cifró en 200 metros cuadrados, pero en las semanas posteriores se han conocido diferentes versiones.
El entorno de Ayuso se niega a aclarar la incógnita: “Me preocupan más las joyas de Zapatero”
La propia Comunidad de Madrid trató de despejar las incógnitas que aún quedan en torno al ático, pero en su lugar sembró más dudas todavía. Según el documento que enviaron, la terraza mide 99 metros cuadrados, lo que indica que la mitad fue cerrada en favor de la extensión del piso. Esta reforma se tuvo que hacer antes de que el Gobierno de Ayuso lo comprara, ya que el mismo informe señala que no se hizo ninguna obra con posterioridad.
Así las cosas, según el catastro el tamaño de la terraza se reduce hasta los 49 metros cuadrados, otra vez la mitad. Desde el entorno de Ayuso se niegan a aclarar a ElPlural.com cuánto mide realmente la terraza, habida cuenta de que la presidenta la vio con sus propios ojos. Tampoco dicen nada sobre las reformas previas a la compra, para las que según la notificación del Ayuntamiento “no existe licencia”. No aclaran tampoco si esto tiene alguna relación con que Planifica Madrid no permita a los compradores visitar el ático. Su respuesta: “Me preocupa más la tasación de las joyas de Zapatero”.
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