En pleno Dos de Mayo, y con el foco político puesto en el futuro inmediato de la región, una nueva encuesta dibuja un escenario inquietante para Isabel Díaz Ayuso. Aunque lograría mantener la mayoría absoluta, lo haría por la mínima, dejando abiertas dudas sobre la solidez de su liderazgo de cara a 2027.

Según el sondeo de Sigma Dos para El Mundo, el Partido Popular obtendría hoy un 46,7% de los votos y entre 68 y 69 escaños en la Asamblea, apenas uno por encima de la mayoría absoluta. Esto supone una caída de siete décimas y la pérdida de dos diputados respecto a sus actuales 70, un retroceso que evidencia cierto desgaste tras una legislatura marcada por la confrontación política y la polémica constante. La fotografía política, por tanto, ya no es la de dominio aplastante que llegó a rozar el 50% en intención de voto hace apenas un año.

El principal factor de esta caída es el crecimiento de Vox, liderado por Santiago Abascal, que subiría hasta el 9,5% y alcanzaría los 14 escaños. Sin embargo, su ascenso es mucho más moderado que en otras comunidades como Extremadura o Aragón, lo que permite a Ayuso contener parcialmente a su socio ideológico. Aun así, la dependencia de este equilibrio evidencia una fragilidad que no existía tras las elecciones de 2023. La formación ha centrado su discurso en criticar políticas clave del Gobierno regional, especialmente en materia migratoria, tratando de captar votantes descontentos con la estrategia de Ayuso.

Aun así, la presidenta conserva una notable fidelidad electoral: cerca del 87% de sus votantes repetirían su apoyo. Además, logra atraer a una parte del electorado de Vox, lo que le permite contener su crecimiento. Sin embargo, existe un factor de incertidumbre relevante: alrededor de un 5% de los votantes populares permanece indeciso, y su decisión final podría inclinar la balanza entre reforzar la mayoría absoluta o debilitarla aún más.

Mientras tanto, el bloque de la izquierda continúa mostrando signos de debilidad estructural. A pesar de contar con figuras de peso institucional, como la ministra Mónica García o el también ministro Óscar López, no consigue movilizar a su electorado. En conjunto, apenas mejora su resultado respecto a 2023, pasando del 36,6% al 37,1%, una subida insuficiente para disputar el poder.

El PSOE sería el principal beneficiado dentro de este bloque, recuperando la segunda posición con un 20,2% de los votos y 29 escaños. Este crecimiento se produce en parte a costa de Más Madrid, que atraviesa una crisis interna marcada por tensiones orgánicas y luchas de liderazgo entre la ministra Mónica García y el diputado Emilio Delgado. La formación pierde impulso y genera dudas entre sus propios votantes, hasta el punto de que uno de cada diez no tiene claro si volverá a apoyarla.

La fragmentación progresista y la ausencia de un liderazgo sólido en la oposición permiten a Ayuso seguir dominando el tablero político madrileño. Sin embargo, este dominio ya no es tan incontestable. Las críticas a su gestión comienzan a intensificarse, tanto desde la oposición como desde sectores sociales que cuestionan su estilo de gobierno, basado en la confrontación constante con el Ejecutivo central y en decisiones polémicas en áreas sensibles.

A este escenario se suma un elemento adicional de incertidumbre: el posible aumento del número de diputados en la Asamblea de Madrid debido al crecimiento poblacional. Se estima que los actuales 135 escaños podrían incrementarse en la próxima legislatura, lo que modificaría las mayorías y obligaría a recalcular las estrategias de todos los partidos.

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