El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, firmaba en los últimos días un contrato con España en el que aparecían una serie de compromisos que promete llevar a cabo si alcanza la Moncloa después del 29 de noviembre.
Al documento, que los populares facilitaron a los medios de comunicación, le dan forma una docena de puntos sobre pensiones, educación o migración. Pero más allá del contenido de dicho ‘pacto’ con el país, no es el primer texto de estas características que Feijóo rubrica con la ciudadanía.
Durante la etapa en la que aspiraba a la Xunta de Galicia, el gallego ya realizó un acto simbólico parecido. Hay que remontarse a 2009, año en el que quería capitanear la comunidad autónoma después del mandato del socialista Emilio Pérez Touriño, que Feijóo firmó su primer contrato con la ciudadanía, en ese caso con la región.
A través de unas 14 líneas de actuación, la persona que muchos años después daría el salto a Madrid prometió llevar a cabo una “regeneración democrática” en el territorio que pasaría a gobernar con mayoría absoluta, poner fin a las “prácticas clientelares” o un Ejecutivo más “austero” que redujera “gastos superfluos” en publicidad, altos cargos, asesores, gabinete o automóviles. Se trata en realidad de cuestiones, sino iguales ni todas, al menos similares y algunas, que Feijóo también puso sobre la mesa en 2023, cuando compitió contra Pedro Sánchez.
El expresidente gallego faltó a su palabra, según el PSOE
ElPlural.com ha preguntado a la oposición si recuerda y de qué manera aquellos compromisos que asumió el dirigente que gobernaría ininterrumpidamente Galicia hasta 2022, y desde el PSOE gallego (PSdeG) lo rememoran como una consecuencia de líneas incumplidas, añadiendo algunas a las mencionados inmediatamente antes.
“Prometió, prometió, prometió, y no cumplió”, sería un buen resumen de la sensación que deja en la izquierda, a menos de la actualidad, aquellas palabras que, consideran, cayeron en saco roto. Más en detalle, los socialistas, encabezados a día de hoy por José Ramón Gómez Besteiro, responden en tres ámbitos: lengua, sanidad pública y, precisamente, “prácticas clientelares”.
Sobre lo primero, en un cierto ejercicio de memoria, voces socialistas señalan que por aquel entonces Feijóo “prometió recuperar el consenso lingüístico y la libertad de las familias para elegir lengua”, pero que “cuando se fue, seguía en vigor su decreto del plurilingüismo, aprobado sin consenso y con la consulta vinculante a las familias anuladas por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG)”. “En la última encuesta del Instituto Gallego de Estadística (IGE) de su mandato, la de 2018, solo el 26,1% de los niños de cinco a 14 años hablaba habitualmente en gallego”, cuando en 2008 el porcentaje era, según los datos que aportan el PSdeG, algo superior al 36%.
En lo que respecta a sanidad, las mismas fuentes expresan que “cuando se fue, según los datos del Servicio Gallego de Salud (Sergas) de junio de 2022, 43.770 gallegos esperaban una operación, un 36% más que a finales de 2008, y casi 200.000 esperaban consulta con el especialista”. “En el último presupuesto, la atención primaria bajó del 13,7% al 13,4% del gasto sanitario”, acentúan.
En cuanto a “redes clientelares”, la fuerza progresista pone el foco en la prima de Feijóo, Eloína Núñez Masid, y su hermana Micaela. “Cuando se fue, la primera, a la que nombró gerente en Ourense en 2009, dirigía los hospitales de Santiago y se sentaba en la Ejecutivo del PPdeG. Eulen, la empresa que dirige en el noroeste la segunda, había recibido de la Xunta 139 adjudicaciones por más de 37 millones de euros, más del triple de la media anual del gobierno anterior”, relatan las fuentes que contestan a este periódico. Tampoco pasan por alto las promesas del líder popular en materia de vivienda, un asunto que está de estricta actualidad y en el que, consideran los socialistas gallegos, el PP tampoco ha hecho los deberes.
Contrato con España
En el contrato que hace unos días Feijóo firmaba con España, el líder del PP se comprometía a reducir el número de ministerios y su personal, o garantizar las pensiones a pesar de los mensajes contradictorios de la derecha sobre este ámbito. También asumió, entre otras cosas, que su futuro gobierno presentaría presupuestos cada año y convocaría elecciones en caso de que se acumule más de una prórroga de las cuentas.
En esos doce puntos, el candidato a presidente en los comicios para los que quedan poco más de un mes sostiene que “aumentará la oferta y construirá al menos un millón de nuevas viviendas” o garantizará la expulsión de los okupas en 48 horas. Asimismo, apunta a una subida del salario medio, a la vez que pone sobre la mesa el tema de la productividad, con el que ya generó polémica.
El documento que lleva su nombre y ha de ponerse en práctica ante el país si llega a presidente, también menciona una revisión de las más de cien subidas de impuestos de los últimos años y una reducción de la presión tributaria, entre otras cuestiones que tienen que ver con migración, seguridad o la imagen que España proyecta fuera de sus fronteras.
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