La jueza de la DANA ha acreditado en las últimas horas el momento exacto en el que el president de la Generalitat, Carlos Mazón, renunció a su escolta. Fue al poco de entrar en El Ventorro, restaurante en el que comió con la periodista Maribel Vilaplana, y cuando ya conocía la situación en la localidad de Utiel.

Concretamente, el agente informó de la decisión del jefe del Consell al subinspector que dirigía su seguridad a las 14.50 horas, y lo hizo en una llamda que duró apenas un minuto y 46 segundos, según señala un escrito remitido al Juzgado de Instrucción número 3 de Catarroja. 

El agente de la Unidad de Policía adscrita a la Generalitat Valenciana fue requerido por la magistrada que lleva la investigación después de su declaración el pasado 9 de febrero, con el objetivo de que aportara voluntariamente la factura del teléfono móvil con el que llevó a cabo la llamada. 

No obstante, el escolta solamente ha consultado el dato en la factura, con lo que no la aportado alegando que de ese modo mantiene la "privacidad de los números de teléfono particulares" que "no tienen relación alguna con la causa" y para que estos datos "no se hagan públicos", según apunta el escrito.

Atendiendo a lo expuesto por el policía en la testifical, Mazón le habría comunicado su renuncia al escolta al acceder a la céntrica calle de Bonaire, en la que está situada el restaurante en el que en el que pasó horas que retrasaron su llegada el centro de emergencias (CECOPI)

En todo ese tiempo el líder del Consell estuvo, siguiendo con la cronología, comiendo con Vilaplana, a la que le ofreció el control de la televisión valenciana Á Punt. Después, la informadora pagó el párking a las 19.47 horas, una hora aproximadamente después de la salida del Ventorro.

El hombre que protegía a Mazón habría vuelto a casa al poco de iniciar el político la comida en el establecimiento, de forma que los agentes ni siquiera hicieron la inspección ocular previa que se suele llevar a cabo cuando el president entra en cualquier establecimiento.

40 minutos después del aviso de Pradas

A las 14.11 horas, la entonces consellera Salomé Pradas advirtió a Carlos Mazón de la situación en el municipio de Utiel. "La cosa se complica", le comunicó, según el acta notarial con los mensajes de Whatsapp que aparecen en el procedimiento. El jefe del Consell no respondió a los mensajes y argumentaría después que se encontraba incomunicado en el restaurante.

Ante la pasividad del antiguo responsable del PP en la Comunidad Valenciana, Pradas reenvió el mismo mensaje a su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca. Esto fue a las 14.25 horas y, según la gravedad de la situación escalaba, éste le respondió con mensajes que ya de un tiempo a esta parte resultan mediáticos como el "tranquila mujer" o "Vale. Ostia", previamente cuando el río se estaba desbordando.

El jefe de prensa de Mazón defendió que no sacó aquella tarde del Ventorro, a pesar de su interlocución con Pradas, por el "impecable" papel de ésta. 

La versión de los escoltas y las múltiples aportadas por el Jefe del Consell no dejan de contradecirse. El president habría llegado al Palau entre las 19.45 y las 19.50 horas, según la testifical  de los trabajadores.

Con todo, la comitiva de Mazón no partió a la reunión del Cecopi hasta las 20.28 horas, cuando ya había cientos de fallecidos y la situación era más que insostenible, con innumerables daños personales y materiales difícilmente reversibles, en el mejor de los casos.

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