Hay edificios que condensan la historia de una ciudad en sus paredes. La manzana de Rodes, en el corazón del Ensanche de Alcoi, es uno de ellos. Sus muros de piedra han visto pasar prensas agrícolas, bombardeos de la aviación italiana, colectivizaciones sindicales, décadas de silencio industrial y, ahora, la bulliciosa actividad de las nuevas empresas del siglo XXI. Pocas transformaciones urbanas en la Comunitat Valenciana resultan tan elocuentes sobre lo que puede llegar a ser una ciudad cuando decide apostar por sí misma.
El Vulcano de Alcoi: un gigante industrial desde 1908
La historia de Rodes empieza formalmente en 1908, cuando el ingeniero Cort Merita y el arquitecto Pascual Pastor proyectan las instalaciones de la fundición para la sociedad Rodes Hermanos, bautizada con el nombre de El Vulcano Alcoyano. La ubicación no fue casual: la manzana se encaja con precisión en la zona del Ensanche, cerca de las principales vías de comunicación por carretera y ferrocarril, en una ciudad que entonces era uno de los grandes polos industriales del Levante español.
Los primeros edificios son obra de un grupo de ingenieros y arquitectos alcoyanos —Timoteo Briet Montaud, Vicente Pascual Pastor, José Cort Merita, Rafael Masanet Faus, Joaquín Aracil Aznar— y llevan la impronta de los estilos predominantes de la época: el modernismo y el eclecticismo, visibles especialmente en sus fachadas, tanto en los edificios fabriles como en las viviendas que se intercalaban entre ellos.
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La manzana creció durante las primeras décadas del siglo XX hasta convertirse en un ecosistema industrial completo. Junto a Rodes Hermanos convivían la fundición de Antonio Botella, el taller de carruajes de José Reig Boronat, la hilatura de Francisco Silvestre, la fábrica de tejidos de yute de Santiago Gisbert y hasta una fábrica de aceitunas rellenas. Era, literalmente, una ciudad dentro de la ciudad.
La Guerra Civil marcó un antes y un después. La empresa fue colectivizada y rebautizada como Industrias Metalúrgicas Alcoyanas Socializadas (IMAS), dedicándose a fabricar material y armamento para el ejército republicano. Los tres bombardeos de la aviación italiana entre 1938 y 1939 dejaron destrozos en los tejados y obligaron a construir en el interior un refugio antiaéreo con capacidad para más de 200 personas, cuya existencia no fue descubierta hasta 2018, cuando las obras de consolidación sacaron a la luz un arsenal de 83 bombas de la Guerra Civil.
Tras el conflicto, Rodes Hermanos recuperó sus instalaciones y retomó la producción de maquinaria para el sector agrícola —prensas, turnos para vino y aceite— y para las industrias textiles y del calzado, los motores económicos de la comarca durante la segunda mitad del siglo XX. La actividad industrial se prolongó hasta los años ochenta, cuando la empresa textil de Jorge Valor Coloma fue la última en ocupar las naves. Después llegó el silencio.
De la ruina a la reinvención: un proyecto de ciudad
Durante años, la manzana de Rodes fue una herida abierta en el centro de Alcoi. Un patrimonio arquitectónico modernista abandonado, cuyas fachadas se deterioraban mientras la ciudad crecía a su alrededor. La decisión del Ayuntamiento de recuperarla no fue solo urbanística: fue una apuesta estratégica sobre el modelo de ciudad que Alcoi quería ser en el siglo XXI.
El proceso fue largo y meticuloso. En 2017 el consistorio redactó el proyecto de rehabilitación. En 2018 se acometieron los trabajos de consolidación de la manzana y la rehabilitación de la fachada —fue entonces cuando aparecieron las bombas de la Guerra Civil, un hallazgo que obligó a detener las obras y que dio la vuelta a los medios nacionales—. En 2019 Alcoi y la Generalitat Valenciana sellaron un acuerdo de colaboración para que el espacio albergara el Centro de Turismo de Interior (CdTi). En 2020 se presentó el proyecto ganador del concurso. En 2021 comenzaron las obras centrales. Y en 2024 se recepcionaron los trabajos, abriendo las puertas a una nueva etapa.
El resultado es el Parque Tecnológico Urbano de Rodes (PTUR): más de 16.000 metros cuadrados distribuidos en toda la manzana, con 11.000 metros cuadrados de espacio rehabilitado destinado al 80% a la promoción económica y el 20% restante a usos culturales y sociales.
La arquitectura de la KV622: Mozart en las naves industriales
El proyecto de rehabilitación ganador llegó con un lema cargado de significado: KV622, la referencia de catálogo del Concierto para clarinete y orquesta de Mozart, elegido como homenaje a la profunda tradición musical de Alcoi —ciudad de bandas, de moros y cristianos, de sonidos que forman parte de su identidad—.
La propuesta, firmada por el arquitecto Ramón Esteve en colaboración con Vicente Manuel Vidal, Ivo Vidal, Ciro Vidal, Isaac Montava y Carlos Sanjuán, organiza el espacio como si fuera un pentagrama: tres movimientos, tres grandes elementos que conviven en la manzana.
El primer movimiento es el Jardín Público, un gran espacio verde que funciona como conector de todo el conjunto, con elementos modernistas inspirados en la música y vegetación que trae al interior urbano los parques naturales de la sierra que rodea Alcoi. El segundo, el Centro Tecnológico o Distrito Digital: oficinas, coworking y cápsulas tecnológicas pensadas para ser el motor de la innovación local, complementadas por un restaurante que rinde tributo a la gastronomía alcoyana. El tercer movimiento es el Centro Sociocultural y Educativo, que alberga auditorio, aulas de música, salas polivalentes, espacio museográfico, biblioteca y ciclos formativos, además del Centro de Turismo de Interior (CdTi), orientado a la formación y profesionalización del sector turístico del interior valenciano.
La intervención arquitectónica respeta escrupulosamente la materialidad original del conjunto: piedra, textura, color y cubiertas inclinadas recuperan la atmósfera del edificio industrial de principios del siglo XX, sin renunciar a una concepción contemporánea de espacios abiertos, luminosos y dotados de la última tecnología.
Así es la Fundició Rodes: el parc tecnològic urbà de Alcoi
El Centro de Desarrollo Turístico de Interior dará servicio a cinco comarcas
Así era el Vulcano Alcoyano por dentro
Aula polivalente para exposiciones y eventos
Vista panorámica de los talleres
Patio interior
Anteproyecto manzana de Rodes
Un polo empresarial en el centro histórico
Desde su apertura, la zona de empresas del PTUR ha comenzado a atraer a los primeros inquilinos. En marzo de 2026, once empresas pioneras se instalaron en sus espacios, convirtiendo a Rodes en un polo de emprendimiento real y no solo en un proyecto sobre el papel.
El parque ofrece tres modalidades de trabajo: coworking flexible, para profesionales con necesidades puntuales (desde 12 euros al día); coworking fijo, con puesto estable y acceso 24/7 los 365 días del año (desde 75 euros mensuales); y oficinas privadas de entre 60 y 120 metros cuadrados para equipos consolidados, a un precio de 10,8 euros por metro cuadrado. Las empresas que forman parte del PTUR acceden además a salas de reunión, aulas de formación y un espacio polivalente con descuentos del 30%.
El perfil de empresas que busca Rodes es claro: startups, empresas de base tecnológica, proyectos de innovación, emprendedores digitales. El Comité de Evaluación del Parque filtra las solicitudes para garantizar que los ocupantes contribuyen al ecosistema de innovación que la ciudad quiere construir.
El CdTi: la puerta del interior valenciano al mundo
Uno de los activos más singulares de Rodes es el Centro de Turismo de Interior (CdTi), que completa la red de centros formativos de la Generalitat Valenciana —habitualmente ubicados en la costa— llevando la formación especializada en turismo al interior de la Comunitat.
Su área de influencia abarca cinco comarcas, 92 municipios y cerca de 350.000 habitantes: L'Alcoià, El Comtat, Alt Vinalopó, La Vall d'Albaida y La Costera. El objetivo es profesionalizar el sector turístico de una zona con un enorme potencial —gastronomía, patrimonio industrial, naturaleza, fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional— que históricamente ha carecido de la formación y las herramientas para competir con las zonas de costa.
El marco de Alcoidemà: una ciudad que mira hacia adelante
La transformación de Rodes no se entiende de forma aislada. Es la pieza central de Alcoidemà, la estrategia urbana del Ayuntamiento para avanzar hacia una ciudad más sostenible, conectada e innovadora, apoyada en fondos europeos EDUSI. Un proyecto que apuesta por hacer Alcoi más compacta y cohesionada, mejorar la conexión entre barrios y reforzar nodos clave de desarrollo económico y social.
La Fundició Rodes es precisamente eso: un nodo. Un lugar donde el pasado industrial de la ciudad —que la forjó como uno de los grandes centros manufactureros del Mediterráneo— se reconecta con el presente tecnológico y con el futuro que Alcoi quiere construir.
El 28 de mayo, cuando la ministra de Vivienda Isabel Rodríguez, el alcalde Toni Francés y una docena de expertos tomen asiento en las naves rehabilitadas de la antigua fundición para debatir sobre el acceso a la vivienda, el escenario no será neutro. Será un argumento en sí mismo: el de una ciudad que ha sabido transformar sus ruinas en oportunidades, y que afronta sus retos —la vivienda asequible entre ellos— con la misma determinación con que sus antepasados fundieron el hierro en estas mismas naves hace más de un siglo.
El foro 'Diálogo por la Vivienda: del compromiso a la ejecución', organizado por ElPlural.com en colaboración con el Ayuntamiento de Alcoi, se celebrará el 28 de mayo en el Centro Tecnológico de Rodes a partir de las 10:00 horas. La entrada es libre hasta completar aforo.
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