Un día como hoy hace 20 años, miles de personas salían de su casa dispuestas a retomar una jornada más de su rutina. Algunas de ellas subieron al Metro para desplazarse hasta sus lugares de trabajo o hacia donde fuera que debían asistir aquel día a aquella hora. Una velocidad que marcaba el doble de la permitida en ese tramo hizo que en aquel convoy descarrilado murieran 43 personas, se notificaran 47 heridos y se abriera una investigación judicial archivada hasta en tres ocasiones y que, finalmente, concluyó que el exceso de velocidad no fue la única causa del trágico accidente.

Dos décadas después de aquel día y seis años después de que la Justicia condenara a cuatro ex directivos de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), ElPlural.com se sienta con Rosa Garrote, presidenta de la Asociación Víctimas Metro 3 Julio, no solo para recordar lo que ha significado la lucha de las familias de las víctimas desde aquel trágico día hasta que llegó la condena en 2020, sino también para que esta batalla y la dignidad de las familias frente al poder no caiga en el olvido. 

PREGUNTA (P): 20 años después de aquel día, ¿qué significa hoy para vosotros el 3 de julio de 2006?

RESPUESTA (R): Sigue siendo la fecha que nos cambió la vida, pero con el tiempo las ausencias se van asimilando. El hecho de no tener que estar cada día 3 reivindicando, nos permite vivir el duelo de forma más tranquila y diferente.

El 3 de julio ya no es una fecha reivindicativa, sino que es un día de recuerdo; aunque el recuerdo de nuestros familiares no está sujeto a una fecha, es algo que está siempre con nosotros.

P: Desde el accidente hasta que se ratificaron las condenas pasaron 14 años. En ese tiempo, la causa judicial se abrió hasta tres veces y se archivó otras tres. ¿Qué valoración hacen de esto las víctimas del accidente?

R: Los primeros años fueron muy desoladores porque veíamos cómo la jueza se empeñaba en limitar la investigación al exceso de velocidad que señalaba directamente al maquinista, dejando fuera cualquier otra circunstancia que pudiera haber influido en el accidente.

Así era imposible averiguar las verdaderas causas del accidente, porque aunque el exceso de velocidad hubiese sido el detonante, teníamos claro que podía haber circunstancias que ocasionaran o que permitieron el accidente, como el mal estado del vagón que ya estaba destinado al desguace o el mal estado de la vía, que había sido denunciado reiteradamente en el Comité de Seguridad en la Circulación, junto con la petición de instalar una baliza de frenado en la curva del accidente.

Dicha curva había sido señalada por los Sindicatos y trabajadores como punto peligroso, sin embargo los directivos de FGV no hicieron caso y no instalaron ningún mecanismo para evitar el exceso de velocidad que hubiese evitado el accidente.

También hay que tener en cuenta que la mayoría de fallecimientos se produjeron debido a que los cristales de las ventanas se desprendieron, dejando a los viajeros totalmente desprotegidos, y estos salieron despedidos por las ventanas, y el tren les pasó por encima. La mayoría de cuerpos se encontraron en la vía. Todas estas circunstancias quedaron fuera de la instrucción, porque la jueza Nieves Molina no las quiso tener en cuenta.

P: ¿Consideráis, entonces, que hubo deficiencias en la investigación judicial?

Denunciamos que la investigación pericial que la jueza hizo del accidente no fue correcta, ya que ni siquiera bajó al andén como era su obligación. Delegó en los forenses el levantamiento de cadáveres, y ella se fue a comer porque, según declaró, se preveía una larga jornada.

Tampoco se analizó la vía antes de que FGV procediera a reparar la vía. El día 5 ya estaba reanudado el servicio ferroviario y todo preparado para la visita del Papa a Valencia del día 6 de julio.

El perito procedió a analizar el tramo del accidente en noviembre, cinco meses después del accidente; el libro de averías desapareció; la Caja Registradora de Eventos (CRE) se leyó en las instalaciones de FGV sin custodia policial y se borraron los datos, con lo que al juzgado sólo llegó un listado de algo que un directivo de FGV aseguró que eran los datos de la CRE.

Según alegó FGV, al leer los datos, estos quedaban borrados, pero el fabricante de la CRE afirmó que esto no es así, que se borran de forma manual. El sistema pregunta si se quiere borrar los datos, y tras pulsar aceptar vuelve a pedir confirmación.

Todas estas irregularidades las denunciamos reiteradamente en los Recursos presentados ante la jueza, insistiendo en que habían datos que no se habían aportado a la investigación, pero la respuesta de la jueza siempre era la misma: no era relevante porque la causa del accidente era el exceso de velocidad y cuyo único responsable era el conductor. Y al estar fallecido, se procedía al cierre de la instrucción.

Darse cabezazos contra la pared sin poder avanzar

En el primer Auto de archivo de fecha 13/06/2007, la jueza dice "está claro que la existencia de una baliza que hubiese tenido por función el control de la velocidad a la entrada de la curva hubiese evitado el accidente", pero considera que el hecho de que no existiese, no implica responsabilidad penal del Consejo de Administración de FGV. Era como darse cabezazos contra la pared sin poder avanzar

Esto para nosotros fue un jarro de agua fría, que reconozca que el accidente se pudo evitar, pero que si no se hizo, pues no pasa nada. Y en Marzo de 2008 llegó el archivo definitivo. Sentimos que la justicia nos había fallado. Por una parte quedábamos sin saber qué es lo que pasó realmente en el túnel, qué es lo que llevó a la muerte a nuestros familiares. Y veíamos como los que considerábamos responsables se "iban de rositas".

Al final vemos como siempre paga el pato el último eslabón de la cadena. Fue muy decepcionante y muy frustrante.

P: ¿En algún momento de todo el procedimiento os llegasteis a sentir utilizados por el poder político o por el judicial?

R: Utilizados por el poder judicial no, más bien decepcionados. Y por el poder político, más que utilizados, nos sentíamos defraudados. Conforme íbamos descubriendo todas las irregularidades cometidas por FGV, y al ver que el poder judicial no nos atendía, nos aclamamos a nuestro presidente (de la Generalitat Valenciana).

El 7 de Enero de 2007 presentamos por Registro de Entrada de la Generalitat un escrito con nuestras peticiones, junto con una solicitud de reunión con Francisco Camps. Esa reunión nunca llegó.

Nos reunimos en dos ocasiones con Víctor Campos que era el vicepresidente, pero tras las elecciones de mayo de 2007 donde el Partido Popular volvió a gobernar la Comunidad Valenciana, el -entonces- portavoz del PP Esteban González Pons afirmó que el accidente de metro era un asunto "políticamente resuelto".

Y ya no supimos más de Víctor Campos ni de Francisco Camps. Nos sentimos ninguneados, ignorados, despreciados e insultados porque nos acusaban de estar politizados, que teníamos intereses ocultos, que queríamos dañar la imagen del Partido Popular.

Nos acusaban de estar politizados, de querer dañar la imagen del PP

P: En enero de 2020 se firma un acuerdo de conformidad con la condena de cuatro ex directivos de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana y con ello se pone fin a este procedimiento judicial. ¿Fue este el final que las víctimas queríais? ¿Daba sentido esto a vuestra lucha?

R: Esta sentencia puso en valor nuestra lucha porque reconoció la responsabilidad más allá del conductor.

Esa era nuestra reivindicación desde el primer momento, y nos ofrecía un final. Tras catorce años de lucha, se conseguía señalar las responsabilidades de la empresa.

Pero dejaba fuera a Marisa Gracia, la que era Directora Gerente de FGV el 3 de julio de 2006. Esa fue la espinita que se nos quedó clavada, porque como miembro del Comité de Circulación, era conocedora de las denuncias y quejas de los trabajadores respecto a la peligrosidad de la curva siniestrada y las peticiones de los Sindicatos de proteger dicho punto.

Y como Directora Gerente, tenía la capacidad de subsanar estas deficiencias y atender la demanda de mejorar la seguridad, y no hizo nada. Pero era inviable continuar con el juicio contra ella, porque los cuatro directivos que reconocieron su responsabilidad en el accidente exculparon a la vez al resto.

Así que nos quedamos con la parte positiva; se había establecido la responsabilidad de la empresa. Y nosotros por fin podíamos dejar la lucha y descansar.

P: Seis años después de aquel desenlace judicial, este viernes 3 de julio se cumple el 20 aniversario. ¿Consideráis que sigue siendo necesario el recuerdo, aunque ya haya habido condenas? ¿Si hasta 2020 pedíais justicia, qué pedís ahora?

R: No pedimos nada. Este aniversario no va a ser reivindicativo. Desde que dejamos la movilización ciudadana en 2016 la actividad de la Asociación dejó de ser pública.

Tras el Dictamen de la 2ª Comisión Parlamentaria que señaló la responsabilidad de gestión de los directivos de FGV, y asumió nuestras reivindicaciones, (la creación de una Oficina de Atención a las Víctimas, la creación de la Ley de Seguridad Ferroviaria que regulara la circulación del Metro, y la Agencia de Seguridad Ferroviaria que vigile el cumplimiento de dicha Ley), ya no tenía sentido seguir con las concentraciones.

Los aniversarios pasaron a ser más íntimos, pero el 3 de julio algunos familiares seguían acudiendo por la mañana, al jardín donde hasta el 2016 realizábamos una ofrenda en memoria de los fallecidos y heridos en el accidente.

Y esa era la idea para este año, pero muchos colectivos y personas particulares que nos han acompañado durante los años de lucha, nos han ido manifestando su intención de acompañarnos en este 20 aniversario, así que hemos mantenido nuestra costumbre, pero haciéndola extensiva a todo aquel que nos quiera acompañar.

P: La cobertura que ha hecho la televisión pública valenciana de tragedias en la comunidad autónoma ha sido objeto de crítica en diferentes ocasiones. Con el accidente de metro hubo polémica con Canal 9, que abrió ese día el Informativo con la visita del Papa o, entre otras cosas, aseguró que el accidente había sido "inevitable" o "imprevisible" cuando todavía no había pruebas. Y más reciente, con la DANA, en el primer aniversario À Punt emitió una corrida de toros, en vez de la manifestación de aquel día. ¿Por qué 20 años después se repite lo mismo?

R: En el caso del accidente del metro, Canal 9 no estuvo a la altura. Los propios trabajadores reconocieron públicamente que tenían órdenes de Presidencia de no dar cobertura al tema del metro y no entrevistar a la Asociación de Víctimas.

En el caso de la DANA, aquel día la cobertura fue diferente. Desde el primer momento, estuvieron contando lo que estaba pasando. Pudimos ver en directo cómo las aguas desbordaban el barranco y cómo se caía la pasarela de Paiporta. Pero es verdad que con el tiempo ha habido algunos cambios en la dirección que parece que han traído otra vez las malas actuaciones del pasado.

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