La elaboración de un mapa de puntos del espacio público con especial riesgo de que se produzcan suicidios, la creación de una red de lugares comunitarios seguros para la detección y el acompañamiento a personas con peligro de cometerlos o la incorporación de un servicio de traducción para la atención telefónica son algunas de las medidas que forman parte de la Estrategia de Prevención de la Conducta Suicida hasta 2032 presentada este miércoles por el Ayuntamiento de Barcelona. Una nueva hoja de ruta que incluye un plan de acción con una vigencia de dos años con un total de 44 actuaciones previstas.
La estrategia y las 44 medidas del plan de acción se estructuran en tres líneas. La primera de ellas consiste en la prevención, la sensibilización y el cambio de comportamientos de la conducta suicida, centrándose en la promoción del bienestar emocional y la protección y en dar respuesta a factores de riesgo como son la soledad, el aislamiento, el malestar emocional o lades desigualdades sociales. Asimismo, se trabajará para impulsar cambios de conducta entre la población y tanto los entornos comunitarios como los medios de comunicación que favorezcan la disminución del número de suicidios y para reducir el acceso a lugares de especial peligro mediante medidas como la información de los recursos de ayuda disponibles.
La segunda línea se centra en la detección precoz de casos con riesgo de suicidio y en la mejora del acceso tanto a los servicios de emergencias como a los relacionados con la atención a la comunidad y a los vinculados a la salud mental, así como en la coordinación entre ellos. Por otro lado, el tercer ámbito se basa en el refuerzo del conocimiento sobre el tema y la garantización de que se evalúa el resultado del despliegue de la estrategia, el cual incluye la consolidación de la Red de Prevención de la Conducta Suicida de Barcelona.
Actuaciones destacadas
Las líneas estratégicas de la nueva hoja de ruta para mejorar la prevención de los suicidios se desarrollarán a través de las 44 actuaciones que constituyen el plan de acción hasta 2028. Entre ellas, se encuentra el diseño de un mapa de “puntos calientes”, llamados así debido a que se ha detectado que existe un especial riesgo de que se cometa suicidio en ellos. Esta iniciativa permitirá saber en qué lugares es prioritario aplicar medidas preventivas como barreras físicas o señales que informen sobre recursos de ayuda.
Otra de las iniciativas planteadas es la creación de una red de espacios comunitarios seguros que ayuden a la detección y el acompañamiento de personas en riesgo de cometer suicidio, siendo los casales de barrio los primeros lugares que se incorporarán. Además, se implementará un protocolo de intervención dirigido a los profesionales que trabajan en situaciones de desahucio en las que alguna de las personas desalojadas presente peligro de quitarse la vida.
Entre las medidas también se encuentra la puesta en marcha de un servicio de traducción y mediación tanto lingüística como cultural para que la atención telefónica de prevención del suicidio (900 925 555) y el servicio de mensajería de apoyo emocional para personas jóvenes (679 333 363) llegue a toda la ciudadanía independientemente de su cultura o idioma. Igualmente, se ha anunciado la sistematización de la recogida de datos sobre las conductas suicidas detectadas mediante recursos municipales para facilitar la investigación en este aspecto.
El Ayuntamiento de Barcelona aboga por “romper el tabú que envuelve el suicidio”
En la presentación de la nueva estrategia de prevención contra el suicidio, la concejala de Salud de Barcelona, Marta Villanueva, ha reivindicado la voluntad de “romper el tabú que envuelve el suicidio”. “Es fundamental acabar con el estigma que tanto dificulta hacer un abordaje eficaz de las problemáticas relacionadas con la salud mental”, ha señalado.
Junto a la jefa del Departamento de Salud Mental del Ayuntamiento de Barcelona, Lidia Ametller, Villanueva ha informado también sobre los últimos datos de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), los cuales indican que en 2024 se registraron 1.128 episodios de ideación suicida y 860 intentos de suicidio. Tanto los pensamientos suicidas como las tentativas son más comunes en mujeres y jóvenes, pero son los hombres y personas de mayor edad las que acaban con su vida de manera más frecuente.
Desde el Consistorio, se explica que “los datos muestran que la conducta suicida es un fenómeno complejo y heterogéneo”, remarcando que las ideaciones, los intentos y los suicidios presentan diversos patrones y factores asociados. Por esta razón, el Ayuntamiento subraya que “requieren estrategias específicas de prevención e intervención, diferenciadas pero coordinadas”.
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