La subida del recargo turístico para los cruceristas que hagan escalas cortas en Barcelona, prometida por el alcalde, Jaume Collboni, es ya una realidad. El Ayuntamiento ha aprobado en el pleno de este viernes dos modificaciones en materia de fiscalidad turística, entre las cuales se encuentra el incremento de la tasa que se cobra a los viajeros de cruceros que se detienen en la capital catalana durante menos de 12 horas hasta los 30 euros de forma progresiva hasta 2030. El otro cambio en el ámbito al que se ha dado luz verde se trata de la congelación del aumento del recargo por pernoctar en albergues, que no ascenderá de 4 euros. Sin embargo, la subida del impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) a los grandes hoteles del 1,17% al 1,30% no ha salido adelante. 

El incremento del recargo municipal se ha aprobado de forma provisional con el apoyo del PSC, Junts y ERC y el rechazo de Barcelona en Comú, PP y Vox. Con los mismos votos ha salido adelante definitivamente la congelación de la subida de la tasa a los albergues, mientras que en el caso de la modificación de las ordenanzas para aumentar el IBI de los grandes hoteles, los posconvergentes han votado en contra y los Comuns se han abstenido.

El recargo municipal para los turistas de cruceros se elevará progresivamente hasta los 24 euros

En concreto, la subida del recargo turístico para los cruceristas que realicen una escala de menos de 12 horas en Barcelona se aplicará a partir de abril de 2027, cuando el recargo municipal pasará de los 5 euros actuales a los 12. En los siguientes años, la tasa se incrementará en 4 euros anualmente, elevándose a los 16 euros en 2028, a los 20 euros en 2029 y, finalmente, a los 24 euros en 2030. 

Aparte del recargo municipal, los cruceristas también deberán pagar los 6 euros del impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos (IEET) de la Generalitat que aprobó el Parlament de Cataluña. Por lo tanto, en 2030 el importe total que deberán pagar los pasajeros de cruceros por hacer una escala de menos de medio día en Barcelona será de 30 euros. 

El Gobierno municipal señala que la subida del recargo para cruceristas busca desincentivar este turismo

Durante el debate sobre las tres modificaciónes de las ordenanzas en materia de fiscalidad turística, el teniente de alcalde de Economía, Hacienda, Promoción Económica y Turismo, Jordi Valls, ha señalado que las medidas propuestas por el Gobierno municipal van en la línea de su política de congelación de la fiscalidad de las familias, las pequeñas y medianas empresas (pymes) y los autónomos e incremento de las tasas vinculadas al turismos con el objetivo de que “este sector contribuya a compensar las externalidades que genera”. 

Asimismo, Valls ha explicado que las propuestas buscan también “desincentivar” el turismo, remarcando que “supone una presión muy elevada en ciertos barrios de la ciudad” y, por esta razón, “los vecinos y las vecinas han mostrado a menudo su malestar por los efectos de esta masificación”. “En un contexto en el que la ciudad ha llegado al límite de su capacidad turística hacemos que este sector aumente su responsabilidad sobre las finanzas municipales y se crea un instrumento de disuasión respecto a la gestión de la demanda”, ha defendido. 

Además, el cuarto teniente de alcalde de Barcelona ha apuntado que la subida del recargo municipal para los cruceristas se hará de forma progresiva en cuatro años “para dar claridad y seguridad” a sus decisiones fiscales y ha reivindicado que se trata del “incremento fiscal, probablemente, más importante en el ámbito de cruceros de toda la Mediterránea”. “Ningún gobierno ha tenido una fiscalidad turística como este. Sin ningún tipo de duda”, ha asegurado. 

El Ayuntamiento recaudará 23,7 millones de euros anuales a partir de 2030

Desde el Ayuntamiento se detalla que, una vez el recargo municipal para este tipo de turistas llegue a los 24 euros en 2030, el Consistorio recaudará 23,7 millones de euros cada año. Una cifra calculada teniendo en cuenta el actual número de cruceristas que acuden a Barcelona anualmente. 

La subida del recargo municipal para los cruceristas se podrá aprobar definitivamente cuando finalice el plazo de 30 días hábiles tras la publicación de la modificación en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona (BOPB) para que los grupos municipales presenten las reclamaciones que consideran. En caso de que se presente alguna, se deberá volver a votar la propuesta en otra sesión plenaria, si no, quedará validada de forma automática. 

Previamente al pleno de este viernes, el pasado martes la Comisión de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona acordó seguir adelante con la tramitación de la modificación del recargo municipal para cruceristas. El Gobierno municipal ha obtenido los apoyos necesarios para dar luz verde a la subida del impuesto turístico al acordar con Junts acelerar el Programa de Sombras de la ciudad y con ERC impulsar una nueva política de refuerzo escolar gratuito. 

La posición de los grupos

En el debate sobre las modficiaciones del pleno, el regidor de Junts Arnau Vives ha defendido la subida del recargo municipal a los cruceristas argumentando que “el turismo se debe gestionar” y que eso significa “pedir responsabilidad a aquellos sectores que generan más externalidades negativas y menos retorno económico tienen sobre la ciudad”. “Somos firmes defensores del sector turístico como una fuente de riqueza y de creación de ocupación en Barcelona, pero debemos reconocer que no todos los turistas aportan lo mismo”, ha declarado, subrayando que, por esta razó, no deben pagar lo mismo todos. 

Por su parte el portavoz del grupo municipal de ERC, Jordi Castellana, ha afirmado que el objetivo que persiguen con la subida de la tasa a los cruceristas es “orientar comportamientos”. Igualmente, ha recalcado que “en Barcelona ya hay suficientes turistas” y que “aquellos que están en la ciudad solo unas horas deben pagar por el impacto tan intenso que generan al espacio público”. 

En cuanto a los grupos que han votado en contra de la modificación de la tasa turística para cruceristas, la presidenta de Barcelona en Comú, Gemma Tarafa, ha criticado que la propuesta no incremente el recago municipal hasta los 24 euros de golpe. De la misma manera, ha reclamado que suban el impuesto por pernoctar en los hoteles de cinco estrellas. 

Por otro lado, el concejal del PP Víctor Martí ha ahacado al Gobierno municipal que haya aumentado el impuesto hasta el máximo legal permitido y que trate el turismo como un problema pese a ser un motor económico. En su caso, el presidente del grupo municipal de Vox, Gonzalo de Oro, ha acusado al Ayuntamiento de tener una política fiscal “insaciable”. 

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