Aliança Catalana se convertiría en segunda fuerza en caso de celebrarse ahora unas nuevas elecciones al Parlament de Cataluña, pudiendo llegar hasta los 28 diputados, adelantando al resto de formaciones políticas a excepción del PSC, el cual volvería a ganar, aunque con una pérdida de escaños respecto a los últimos comicios catalanes. Así lo muestra la encuesta elaborada por el Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para El Periódico publicada este lunes, la cual otorga a la formación de extrema derecha independentista el mejor resultado pronosticado por un sondeo hasta el momento. Una previsión que consolida el auge del partido de Sílvia Orriols, reflejado en el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO), presentado este mismo mes de julio, que lo situaba como tercera opción, pisándole los talones muy de cerca a ERC.
Según la encuesta de GESOP realizada entre el 16 y el 22 de julio con una muestra de 800 personas, el PSC volvería a ganar las elecciones autonómicas en Cataluña, pero con un retroceso de entre cinco y ocho escaños. En concreto, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, obtendría entre 34 y 37 escaños (un 25% de los votos) frente a los 42 que logró en los comicios de mayo de 2024. En cuanto a la retención y transferencia de votos, los socialistas catalanes mantendrían dos de cada tres de sus electores (64,8%) y se harían con el 6,3% de los apoyos de Junts, el 5,3% de los de ERC y el 4,9% de los de los Comuns.
Justamente, la transferencia de voto desde todo el espectro político sería la principal razón que explicaría el resultado de Aliança Catalana, que se posicionaría como segunda fuerza con entre 25 y 28 diputados (16,8%) frente a los dos escaños de los que dispone en la actualidad. La formación de Orriols podría hacerse con entre 23 y 25 parlamentarios más que en las pasadas elecciones gracias al robo de votantes al resto de partidos, especialmente a Junts, al cual quitaría el 24,5% del electorado. También arrebataría el 13% de los apoyos de Vox, el 9,2% de los del PSC, el 7,9% de los de ERC, el 7,7% de los del PP, el 3,3% de los de la CUP e incluso el 2,1% de los de los Comuns, mientras que lograría una fidelidad de voto del 94% con una fuga del 6% hacia Vox.
Muy cerca de Aliança Catalana, Esquerra Republicana se situaría como la tercera fuerza con entre 24 y 27 escaños (16%), ganando como mínimo cuatro diputados y como máximo siete respecto a los 20 con los que cuentan actualmente. Por lo tanto, los republicanos serían la principal alternativa a la extrema derecha dentro del independentismo. Un papel que desempeñaría logrando mantener el 63,2% de sus votantes y arrebatándole el 19,5% a los Comuns, lo que compensaría el traspaso de electores a Aliança Catalana, al PSC y a Junts.
Sin embargo, a pesar de hacerse con el 4,4% de los votantes de ERC, Junts sería el partido que sufriría el mayor golpe con una pérdida de entre 17 y 20 escaños. Ni siquiera el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a la ley de amnistía, conocido el mismo día que se inició la encuesta, ha conseguido que el sondeo refleje un menor descenso de los posconvergentes que los mostrados por las encuestas que le han precedido en los últimos meses. La formación liderada por Carles Puigdemont pasaría de ser segunda fuerza con 35 diputados a convertirse en cuarta con entre 15 y 18 parlamentarios, reteniendo tan solo a uno de cada tres de sus antiguos votantes (37,9%), mientras que uno de cada cuatro se iría a Aliança Catalana.
No muy lejos se encontraría Vox, que se haría con la quinta posición con un sorpasso al PP. La formación de extrema derecha liderada en Cataluña por Ignacio Garriga pasaría de tener 11 diputados a contar con entre 12 y 13 (9,2%), frente a los entre 11 y 13 escaños (8,6%) de los populares, los cuales vivirían un retroceso respecto a los 15 parlamentarios que obtuvieron en las últimas elecciones. El Partido Popular mantendría al 61,1% de sus votantes, pero el 13% de su electorado se pasaría a Vox, el cual contaría con una fidelidad de voto del 76,1%.
Por su parte, los Comuns podrían perder hasta la mitad de sus escaños actuales, pasando de disponer de 6 diputados a tener entre 2 y 4, reteniendo únicamente al 45,5% de sus votantes. A pesar de este pronóstico, la encuesta del GESOP muestra otro escenario que podría beneficiar a la formación de Jéssica Albiach: el de una hipotética candidatura junto a Podemos (partido que por sí solo no lograría representación), la cual conseguiría entre 5 y 6 parlamentarios. En una situación más frágil se encontraría la CUP, que podría perder los 4 escaños que tiene y, por ende, desaparecer del Parlament.
La complicada gobernabilidad de Cataluña
Los resultados de la encuesta del GESOP confirman la situación de difícil gobernabilidad mostrada ya por los últimos sondeos que le han precedido. El PSC tan solo podría volver a formar Gobierno con el único apoyo de sus actuales socios, ERC y los Comuns, si las tres formaciones logran alcanzar la mejor de las previsiones que les otorga el sondeo. En tal caso, sumarían 68 escaños, el mínimo necesario para tener mayoría absoluta y la misma cifra de diputados con la que cuentan ahora los tres partidos juntos.
Por otro lado, los partidos independentistas podrían llegar a sumar 77 escaños en el mejor de los casos, lo que supondría que tuvieran posibilidades de recuperar la Generalitat. Sin embargo, para ello, ERC, Junts y CUP tendrían que estar dispuestos a pactar con Aliança Catalana e incluso a aceptar que Orriols obtuviese la presidencia del Govern. Una situación que parece inviable. La alianza que tendría asegurada la mayoría absoluta sería la del PSC, ERC y Junts, la cual reuniría entre 73 y 82 diputados, aunque esta opción también es altamente improbable.
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