Se tardó algo menos de hora y media en recorrer los 900 metros que hay entre la Puerta del Sol y el Ministerio de Justicia, en la calle San Bernardo (Madrid). En la pancarta de la cabecera se leía: "Libertad [email protected] políticos. ¡Democracia! ¡República!". La manifestación la convocó la plataforma Madrileñ@s por el Derecho a Decidir, el sábado a las 19:00 horas. Se percibió que el objetivo de la Policía es que no hubiera altercados entre los manifestantes y espontáneos contrarios a la independencia de Cataluña. La concentración estuvo blindada.

Los manifestantes no aparecieron por la Puerta del Sol hasta minutos antes de que comenzara. Los organizadores prepararon unos grandes lazos amarillos frente a la estatua ecuestre de Carlos III, con los que caminaron por el centro de Madrid. Apareció en escena alguna bandera estelada y más de una republicana. Gente portando lazos amarillos y carteles que denunciaban el que la Justicia está "instrumentalizada". Empezaron a pedir la libertad de los "presos políticos". "Su libertad es nuestra libertad", coreaban. Un chico, fuera del perímetro, les increpó que "Cataluña es España". Los agentes rápidamente le pidieron la documentación e hicieron que no siguiera provocando. Fue una escena que se repitió en varias ocasiones y que la policía neutralizó con eficiencia. A la altura de la plaza de Callao, un señor les exclamaba que "al paredón", pero la respuesta que obtuvo fue que "Madrid está con el pueblo catalán".

Otras consignas escuchadas fueron "España, mañana, será republicana"; "la represión no es la solución"; "no estamos todos, no están los presos"; "la prisión, para el Borbón"; "no queremos monarquía, ni Letizia ni Sofía", "lo llaman democracia y no lo es" y "menos policía y más educación". Se podía transitar sin problemas de un lado para otro. Habría unas 300-400 personas.

En crisis absoluta

Entrevistamos a la activista Elena Martínez, portavoz de Madrileñ@s por el Derecho a Decidir. Declaró que "es evidente que estamos en un régimen que está en una crisis absoluta, no sólo con respecto a una cuestión territorial, sino con una cuestión más elemental que es la democracia". De acuerdo con sus palabras, se estaba haciendo "una demanda de que aquí [por Madrid] también queremos decidir con cosas tan elementales como la Monarquía o la República". Añadió que "los presos políticos están en la cárcel no por haber cometido ningún tipo de violencia sino por su pensamiento político". Consideró que la liberación de Carles Puigdemont es "un mensaje muy claro para el Estado español". "Ante problemas políticos, las respuestas también deben ser políticas. Deberían dejar en libertad a los presos y a las personas que se han tenido que exiliar por razones política,  que pudieran volver a España sin ningún tipo de cargo", dijo. Aseguró que el punto en común, "muy básico", de los madrileños con lo que "defiende el pueblo catalán" es la "libertad de expresión". La entrevista se interrumpió porque un compañero avisó a Martínez de que se paraba la manifestación porque la policía estaba pidiendo la documentación a miembros de la seguridad de la organización. Al rato, continuó la marcha. Continuaron los cánticos. Según Martínez, la concentración estaba autorizada.

Al paso de los manifestantes, muchas personas, desde las aceras, hacían fotos y grababan vídeos con sus móviles a los manifestantes. Una señora alzaba su voz con un "viva la lucha del pueblo catalán" ante dos hombres que increpaban a los que estaban allí pidiendo la libertad de "los presos políticos". En un cartel se leía que "la libertad de Cataluña puede ser un bien para todos". Sebastián, un chico procedente de Andorra, con una estelada en el cuello como si fuera una bufanda, señaló que estaba allí para protestar por "algo injusto". Dudó de que el Gobierno [de Mariano Rajoy] escuche lo que allí se estaba diciendo. "Quien lo tiene que escuchar no está en La Moncloa, sino en todo el continente y ya se están dando cuenta", sostuvo. El que haya salido de la cárcel alemana Puigdemont bajo fianza es "un golpe muy duro, posiblemente clave". Destacó el "hecho de que un juez extranjero dictamine que no es un movimiento violento" el catalán.

Al llegar al Ministerio de Justicia, los participantes cantaron L'estaca, canción compuesta en 1968 por el cantautor Lluís Llach que se ha convertido en un símbolo de la lucha por la libertad, mientras balanceaban sus pancartas. Después, se leyó un comunicado. Los presentes aplaudieron cuando se citó a Jordi Sánchez, presidente de la ANC, y a Jordi Cruixat, presidente de Omnium. También se aplaudió en el momento de hablar de "nueve presos políticos: Carme Forcadell, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart, Joaquim Forn, Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull, Oriol Junqueras y Dolors Bassa". Y se aplaudió cuando se mencionó al "president de la Generalitat, quien se encuentra en libertad bajo fianza, a la espera de la decisión judicial alemana sobre su extradición a España".

La Santísima Trinidad del 'atado y bien atado'

El comunicado fue especialmente duro con PP, PSOE y Ciudadanos, "la Santísima Trinidad del 'atado y bien atado", que "impusieron el artículo 155". "A partir de ahí, al rey rezando y prevaricando, disolvieron órganos democráticamente constituidos y constitucionalmente reconocidos. Impusieron unas nuevas elecciones, bajo ocupación policial del territorio catalán y con candidatos en la cárcel o el exilio, y aun así perdieron. Ahora, es bien sabido que, utilizando una vez más la prevaricación, impiden que los candidatos mayoritariamente escogidos por la ciudadanía catalana puedan ser investidos. No respetan los resultados de unas elecciones que ellos mismos convocaron a su medida. No hay un problema democrático en Cataluña, hay un problema de no democracia en el Estado español", leyeron. Prometieron que seguirán defendiendo el derecho a decidir.

Se volvió a cantar L'estaca. Con esta canción era cuando más se vibraba. Se daba por finalizada la manifestación. En muchos corrillos, se hablaba en catalán. Por último, se improvisó un pequeño Castell frente al Ministerio de Justicia.