La Virgen de la Zarza ya ha regresado a Cañete. La Diputación de Cuenca ha concluido la restauración de esta excepcional talla medieval, que está datada entre finales del siglo XII y principios del XIII. La otra atesora cerca de 900 años de historia y constituye uno de los ejemplos más singulares del patrimonio escultórico conservado en la provincia.

La entrega de la imagen restaurada ha reunido a numerosos vecinos de la localidad en un acto en el que han participado la diputada de Patrimonio, Mayte Megía; el párroco de Cañete, Francisco Mocholí; y la concejala de Cultura y segunda teniente de alcalde, Inmaculada García.

Durante el acto, Megía ha puesto en valor el significado de esta intervención, señalando que la restauración permite recuperar una pieza de enorme valor histórico y artístico, además de un símbolo profundamente ligado a la identidad de Cañete.

La responsable provincial ha subrayado además el compromiso de la institución con la conservación del patrimonio de los municipios, especialmente de aquellas obras cuya antigüedad y singularidad las convierten en parte del legado colectivo.

Una talla ligada a la Reconquista

La Virgen de la Zarza es una imagen románica cuya llegada a Cañete podría estar relacionada con el proceso de conquista y repoblación cristiana del territorio.

Los estudios realizados apuntan a que probablemente fue trasladada desde el norte de España por algún noble o caballero que participó en la toma de esta zona durante la Reconquista.

Esta hipótesis encuentra paralelismos con otras imágenes medievales de la provincia, como la conocida Virgen de las Batallas, conservada en el Sagrario de la Catedral de Cuenca, también vinculada tradicionalmente a ese mismo contexto histórico.

Una restauración que conserva siglos de historia

Uno de los aspectos más relevantes de la intervención ha sido el respeto por las distintas etapas históricas de la escultura. Los trabajos han permitido conservar la policromía visible de la imagen, realizada aproximadamente en el siglo XVI, al tiempo que se han mantenido los restos de las capas pictóricas originales que aún permanecen en la talla.

Gracias a ello, la restauración no solo garantiza la estabilidad y conservación de la obra, sino que también preserva las huellas de su evolución artística a lo largo de casi nueve siglos, aportando una valiosa información sobre las transformaciones que ha experimentado desde su creación.

Megía ha destacado igualmente el carácter excepcional de esta pieza dentro del patrimonio conquense, recordando que apenas existen imágenes de esta cronología que hayan llegado hasta la actualidad con un estado de conservación comparable.

Entre ellas sobresale la Virgen de Arcas, considerada una de las obras medievales más importantes de la provincia y con evidentes similitudes estilísticas con la imagen de Cañete.

La Diputación culmina la recuperación de una de las joyas del patrimonio histórico de la Serranía, asegurando la conservación de una obra única y devolviendo a los vecinos de Cañete una imagen estrechamente unida a la historia, la devoción y la tradición de la localidad.

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