La abundancia de agua acumulada durante los dos últimos años en la cabecera del Tajo puede haber terminado convirtiéndose en una oportunidad perdida para afrontar futuros periodos de sequía. La Red del Tajo ha alertado de que los trasvases aprobados hacia la cuenca del Segura durante los últimos meses han "dilapidado completamente" el colchón generado en Entrepeñas y Buendía y reducido considerablemente la capacidad del sistema para resistir próximos años secos.
"El sistema ha perdido dos años de resiliencia", ha advertido el portavoz de la organización, Miguel Ángel Sánchez, que asegura que los dos grandes embalses de cabecera están descendiendo "a un nivel brutal rápidamente".
La plataforma pone sobre la mesa una cifra especialmente llamativa. Según sus cálculos, entre 2025 y 2026 se habría alcanzado un récord cercano a los 800 hectómetros cúbicos de agua trasvasada, una cantidad que Sánchez considera "una auténtica barbaridad" y que, sostiene, puede terminar generando cerca de 400 hectómetros cúbicos de excedentes de agua procedente del Tajo en la cuenca del Segura.
Las decisiones adoptadas este verano ayudan a dimensionar la magnitud de las derivaciones. El Ministerio para la Transición Ecológica autorizó en junio otros 120 hectómetros cúbicos para junio y julio, a razón de 60 cada mes. Ya en agosto, la Comisión Central de Explotación dio luz verde a otros 60 hm³ para agosto y 27 hm³ para septiembre, después de constatar que Entrepeñas y Buendía almacenaban a comienzos de este mes un volumen efectivo de 1.312,5 hm³. El propio Ministerio prevé que el sistema pase del nivel 1 al nivel 2 en septiembre.
Caudales "irrisorios" pese a las lluvias
Las precipitaciones registradas durante los últimos meses han permitido mantener, según Sánchez, unos caudales oficiales "relativamente estables y normales". Salvo episodios concretos, los caudales ecológicos se habrían respetado a su paso por Toledo y Talavera de la Reina.
El problema, para la Red del Tajo, es que esos mínimos siguen siendo insuficientes para garantizar un río en buenas condiciones. La organización considera "irrisorios" los 13 metros cúbicos por segundo fijados actualmente y sostiene que el caudal mínimo debería aproximarse a los 30 metros cúbicos por segundo en ambas ciudades.
La plataforma reclama además que la Confederación Hidrográfica del Tajo revise sus sistemas de medición. Sánchez plantea que la acumulación de tierra y arena puede haber alterado la sección del río utilizada para calcular el agua circulante y que, por tanto, el volumen real podría ser inferior al registrado oficialmente.
El temor de la organización mira sobre todo al futuro. La abundancia de agua actual debería funcionar como reserva ante ejercicios menos lluviosos, pero la sucesión de derivaciones al Levante habría consumido buena parte de ese margen.
"Probablemente dentro de tres o cuatro años entremos en el nivel rojo, no se podrá trasvasar nada y no habrá agua ni siquiera para los caudales ecológicos en el Tajo", ha pronosticado Sánchez, quien llega a advertir de que estos podrían tener que reducirse entonces a la mitad.
Unas nuevas reglas que siguen sin llegar
En el centro de la controversia vuelve a aparecer el retraso en la modificación de las reglas de explotación del acueducto. La Red del Tajo reprocha al Gobierno de España que esté "reteniendo todo el tiempo posible" su aprobación para adaptar el funcionamiento del trasvase a las obligaciones derivadas de los caudales ecológicos.
El malestar no se limita a los colectivos ecologistas. En junio, la Asociación de Municipios Ribereños recordaba que el Ejecutivo central se había comprometido hacía dos años a modificar las normas y denunciaba que las actuales reglas permiten seguir autorizando volúmenes superiores a los que, a su juicio, saldrían hacia el Segura con el nuevo modelo. La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, aseguró entonces que el proceso de participación comenzaría "próximamente", aunque sin ofrecer una fecha concreta.
También el Gobierno de Castilla-La Mancha ha elevado el tono y mantiene abierta la vía judicial mientras no se modifique el sistema de explotación. El Ejecutivo autonómico llegó a calificar de "insostenible" la continuidad del actual modelo tras la autorización de 120 hm³ para junio y julio.
La batalla por el agua vuelve a evidenciar, además, las contradicciones territoriales del Partido Popular. Mientras el PP de Castilla-La Mancha asegura defender que no se derive agua mientras no estén cubiertas las necesidades regionales, sus compañeros de partido en Murcia mantienen una posición radicalmente diferente y reclaman abiertamente la continuidad del Tajo-Segura. El PP murciano llegó este año a exigir la retirada de las nuevas reglas al considerar que conducirían al "cierre definitivo" del trasvase.
El problema no termina en la cantidad
La Red del Tajo insiste en que recuperar el río exige abordar también la calidad del agua. Sánchez reconoce que buena parte de la contaminación llega a través del Jarama, pero rechaza convertirlo en la única explicación.
"También en Castilla-La Mancha tenemos mucho que hacer", señala, antes de apuntar a los vertidos procedentes de pueblos y ciudades y a la contaminación difusa derivada de la agricultura. Todos ellos terminan, advierte, en un río con escaso caudal y donde el agua permanece durante más tiempo prácticamente detenida.
A la reducción del caudal y los vertidos se suma el incremento de las temperaturas, una combinación que empeora todavía más las condiciones del Tajo y que, para la plataforma, requiere un tratamiento integral.
Sánchez ha añadido otra amenaza surgida este verano: los incendios forestales. La Red del Tajo alerta del impacto que las zonas quemadas pueden tener sobre el abastecimiento de la provincia de Toledo, especialmente en las áreas de captación vinculadas a los embalses de El Burguillo, San Juan y Picadas.
Las cenizas y materiales arrastrados por las lluvias posteriores a los incendios pueden deteriorar notablemente la calidad del agua que llega a los sistemas de abastecimiento. "El agua puede llegar negra" y dejar de ser potable, advierte Sánchez, que pone especialmente el foco en el Alberche, La Sagra, Toledo y Talavera.
"Tenemos un problema muy serio", resume el portavoz de la Red del Tajo antes de señalar la principal vulnerabilidad de todo este sistema de abastecimiento: "No tenemos un plan B".
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