La sanidad ha vuelto a convertirse en arma política para el PP de Castilla-La Mancha, aunque el terreno no le resulta precisamente cómodo. Paco Núñez ha denunciado unas listas de espera "disparadas" y ha reclamado un plan de choque urgente, pero su discurso tropieza con el recuerdo de la etapa de Cospedal, marcada por los recortes, los despidos de profesionales, el cierre de camas, la supresión de urgencias rurales y los intentos de privatización que dejaron una profunda huella en el sistema público castellanomanchego.
El presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha ha alertado este miércoles de la situación "absolutamente disparada y descontrolada" de las listas de espera en la región y ha asegurado que "jamás se ha esperado tanto como ahora" para ser atendido por un médico, someterse a una prueba diagnóstica o recibir una intervención quirúrgica. En un comunicado, Núñez ha recordado que el Partido Popular ha reclamado hasta en 105 ocasiones en el Parlamento regional la puesta en marcha de un plan de choque para reducir las listas de espera y ha acusado a Emiliano García-Page y al PSOE de haber votado en contra en todas ellas.
El líder de los populares castellanomanchegos ha sostenido que, mientras el Gobierno autonómico asegura que la sanidad vive su mejor momento, "la realidad es muy distinta". Según sus datos, desde la llegada de Page a la Junta hay un 21% más de personas esperando una intervención quirúrgica. También ha señalado que "cerca de 100.000 castellanomanchegos necesitan atención sanitaria urgente y no la están recibiendo", una cifra que, a su juicio, evidencia "el fracaso en la gestión sanitaria del Gobierno regional".
Sin embargo, la ofensiva del PP llega después de que el Gobierno de Castilla-La Mancha haya cerrado uno de los flancos que los populares habían utilizado durante años para atacar al Ejecutivo regional: la carrera profesional sanitaria. Castilla-La Mancha ha recuperado recientemente este derecho después de 14 años suspendido, tras un acuerdo unánime entre el Sescam y los sindicatos, y beneficiará a cerca de 38.000 trabajadores del sistema público de salud. La medida había sido congelada en 2012, durante el Gobierno de María Dolores de Cospedal, y su recuperación ha dejado al PP sin uno de sus argumentos más recurrentes en materia sanitaria en los últimos meses.
3.000 profesionales sanitarios despedidos por el PP
Ahora, una vez perdido ese discurso, los populares han buscado otro nicho político en la sanidad pública con las listas de espera. El problema para Núñez es que su partido no parte precisamente de una hoja en blanco. Durante la etapa de Cospedal, el Gobierno regional aplicó una política de recortes que afectó de lleno al Sescam, con miles de profesionales despedidos, reducción de plantillas, cierre de camas hospitalarias, supresión de urgencias rurales y suspensión de derechos laborales de los sanitarios.
El Ejecutivo posterior cifró en unos 3.000 los profesionales despedidos durante aquella legislatura y denunció que las llamadas "plantillas horizonte" diseñadas por el PP contemplaban 5.752 plazas menos que en 2011. Además, durante los cuatro años de Gobierno de Cospedal no se convocó ninguna Oferta Pública de Empleo en Sanidad, una decisión que agravó la precariedad y debilitó la capacidad del sistema público para atender a la población.
Tampoco fue menor el impacto en los hospitales. La etapa de Cospedal quedó marcada por el cierre de camas en la red pública, una medida que se convirtió en símbolo de los recortes del PP y que redujo la capacidad asistencial en un momento de fuerte tensión para los profesionales y los pacientes. A ello se sumó la suspensión de la carrera profesional sanitaria, eliminada como parte de los ajustes y recuperada ahora por el Gobierno de Page tras más de una década de bloqueo.
Uno de los episodios más recordados fue el intento de cerrar urgencias rurales. En enero de 2013, el Gobierno de Cospedal aprobó el cierre nocturno de 21 Puntos de Atención Continuada repartidos por las cinco provincias, una medida que afectaba a más de 100.000 ciudadanos de un centenar de municipios. Aquella decisión provocó protestas vecinales, encierros, rechazo social y una fuerte contestación de alcaldes y plataformas en defensa de la sanidad pública.
La política sanitaria de Cospedal también estuvo rodeada de polémica por los intentos de abrir la puerta a la privatización. En aquellos años, el PP defendió fórmulas de colaboración público-privada y externalizaciones que fueron duramente contestadas por sindicatos, profesionales y colectivos sanitarios.
La controversia se vio además alimentada por las informaciones que apuntaban a la relación atribuida entre Ignacio López del Hierro, entonces marido de Cospedal, y Capio, compañía que posteriormente se integró en el universo de Quirónsalud tras la fusión entre IDC Salud, antigua Capio, y el Grupo Hospitalario Quirón. Esa relación fue negada por López del Hierro y por la propia empresa, pero formó parte del clima político que acompañó a los planes privatizadores del PP en plena etapa de recortes.
Por eso, la crítica actual de Núñez a las listas de espera tiene un recorrido político limitado si se observa el historial sanitario de su partido en Castilla-La Mancha. El PP denuncia ahora demoras, falta de respuesta y deterioro de la atención, pero fue bajo su Gobierno cuando se aplicaron algunas de las medidas más lesivas contra la sanidad pública castellanomanchega. Los populares reclaman hoy más medios, más agilidad y más capacidad asistencial después de haber gobernado con menos profesionales, menos camas, menos urgencias rurales y menos derechos para quienes sostenían el sistema.
El intento de Núñez de apropiarse del discurso de defensa de la sanidad pública
Núñez ha acusado al Ejecutivo autonómico de "mirar para otro lado", "negar la realidad" y rechazar sistemáticamente las propuestas del Partido Popular. También ha defendido la necesidad de "un cambio de Gobierno urgente" en Castilla-La Mancha, al considerar que la sanidad no mejorará mientras continúe Page al frente de la Junta.
Pero el intento del PP de apropiarse ahora del discurso en defensa de la sanidad pública choca con una evidencia política difícil de borrar. La formación que hoy exige un plan de choque es la misma que, con Cospedal en la Presidencia regional, aplicó una agenda de austeridad que golpeó a pacientes, profesionales y municipios. Y lo hace justo después de que Page haya recuperado la carrera profesional sanitaria, uno de los recortes más simbólicos de aquella etapa, dejando a los populares sin una de sus principales banderas de desgaste.