El PP de Paco Núñez ha intentado este lunes abrir un nuevo frente contra Emiliano García-Page con una pirueta política difícil de sostener, al vincular al presidente regional con el caso Koldo a partir de una supuesta llamada de la que no se ha acreditado públicamente ni que se produjera, ni que tuviera efectos, ni que implicara al Gobierno castellanomanchego. El argumento de los populares se reduce a que Jesús Ramírez, asesor y número dos del director general de la Policía, Francisco Pardo, trabajó hace años en el ámbito de la comunicación parlamentaria durante la primera legislatura de Page. Con eso, el PP ha pretendido levantar toda una sospecha política.

La secretaria general y portavoz parlamentaria del PP regional, Carolina Agudo, ha exigido explicaciones al PSOE por las informaciones que apuntan a que el exasesor Koldo García habría buscado ayuda de Ramírez tras el episodio protagonizado por José Luis Ábalos en el Parador de Teruel en septiembre de 2020. Agudo ha llegado a hablar de Ramírez como "el encargado de la limpieza de aquel problema" y ha preguntado si Page conocía unos hechos que, por ahora, nadie ha vinculado al Ejecutivo regional.

La escena tiene algo de boomerang político. El PP de Paco Núñez se ha lanzado a pedir cuentas a Page por una derivada cogida con alfileres, mientras evita pronunciarse sobre asuntos que sí afectan directamente a su partido y que sí están en los tribunales. Entre ellos, el caso Kitchen, los audios de Villarejo, el papel de María Dolores de Cospedal o la petición de 15 años de cárcel para Andrés Gómez Gordo, exjefe de seguridad de la que fue presidenta de Castilla-La Mancha y secretaria general del PP.

Ahí está la diferencia. Para señalar a Page, al PP le basta una referencia indirecta, una llamada sin recorrido conocido y una relación laboral de hace años. Para hablar de Cospedal, Villarejo, Gómez Gordo o Kitchen, los populares se vuelven prudentes, institucionales y casi mudos. La vara de medir cambia según el color del señalado.

El PSOE ha respondido acusando a los populares de "inventarse casos" en Castilla-La Mancha para intentar salir airosos de los suyos. La portavoz socialista en las Cortes, Ana Isabel Abengózar, ha calificado la ofensiva del PP como una "muestra más de desnorte" y ha denunciado la "hipocresía" de un partido que trata de arrastrar a la comunidad autónoma a una polémica sin vínculo acreditado, mientras guarda un "silencio sepulcral" ante los episodios que comprometen a su propia organización.

La maniobra popular no solo resulta débil por falta de sustento, sino reveladora por comparación. En Castilla-La Mancha, el PP ha tratado de construir una causa política contra Page con un hilo tan fino que apenas sostiene el titular. En cambio, cuando el nombre que aparece es el de Cospedal, cuando surgen los audios de Villarejo o cuando la petición de cárcel alcanza a quien fue su jefe de seguridad, los de Núñez prefieren bajar la voz.

Para Núñez, una insinuación contra Page merece una ofensiva parlamentaria, pero el papel de Cospedal en Kitchen merece silencio. Esa es la hipocresía que el PSOE ha denunciado este lunes y que deja a los populares intentando convertir una llamada fantasma en escándalo regional mientras sus verdaderos fantasmas siguen sentados en el banquillo.

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