La crisis interna del PP de Cuenca ha sumado un nuevo capítulo, esta vez en su organización juvenil. El secretario general de Nuevas Generaciones en la provincia, Daniel García Rebollo, ha anunciado su dimisión con una dura carta en la que ha denunciado la "ausencia de participación, falta de democracia interna" y la no convocatoria de un congreso provincial desde hace ocho años. Su salida agrava el clima de malestar que atraviesa la formación conquense y vuelve a poner el foco en una estructura orgánica que, según distintas voces internas, lleva demasiado tiempo funcionando sin abrir espacios reales de decisión.

García Rebollo, que también fue alcalde de Arguisuelas, ha explicado que su decisión llega después de "un tiempo prudencial de reflexión, de paciencia y de compromiso con una organización que un día representó algo mucho más grande de lo que hoy parece ser". La dimisión no se presenta, por tanto, como un gesto aislado ni como una discrepancia puntual, sino como una denuncia política sobre el deterioro interno del PP en Cuenca.

En su carta, compartida en redes sociales, el ya exsecretario general ha recordado que Nuevas Generaciones nació para ser "la voz de los jóvenes" dentro del proyecto político popular, además de un "laboratorio de ideas, escuela de liderazgo, espacio de participación, debate y libertad". Sin embargo, a su juicio, esa función se ha ido apagando hasta convertir la organización en una estructura sin pulso interno.

El reproche más contundente tiene que ver con la falta de congresos. García Rebollo ha denunciado que desde 2018, Nuevas Generaciones de Cuenca, presididas por el diputado nacional y alcalde de Las Valeras, Daniel Pérez Osma, no ha celebrado ningún congreso provincial. "Ocho años sin que los jóvenes puedan decidir, elegir, debatir o marcar el rumbo de su propia organización", ha lamentado.

Ocho años sin votar

La frase resume el fondo del problema. El exsecretario general ha hablado de "ocho años de silencio orgánico, de ausencia de participación y de una agonía lenta provocada por la dejadez y la falta de voluntad política para reactivar un proyecto que debería estar vivo y fuerte". Una acusación especialmente incómoda para el PP conquense, que atraviesa al mismo tiempo una fuerte contestación interna por la situación de la dirección provincial y por la continuidad de una gestora cuya convocatoria congresual sigue sin llegar.

El mensaje de García Rebollo conecta con una crítica que se repite en distintos sectores del PP de Cuenca, la sensación de que los órganos internos se han ido cerrando, que las decisiones se toman desde arriba y que los afiliados han perdido capacidad real para elegir a sus representantes. En el caso de Nuevas Generaciones, esa denuncia tiene además una carga simbólica evidente, porque afecta precisamente a la estructura llamada a formar nuevos cuadros políticos y a renovar el partido.

El dimisionario ha sido especialmente duro al advertir de que "una organización juvenil no puede sobrevivir sin voz, sin ideas y sin democracia interna". También ha rechazado que Nuevas Generaciones quede reducida a una herramienta auxiliar del partido adulto, pensada únicamente para "pegar carteles, rellenar listas o ejercer de staff silencioso al servicio de otros".

En esa misma línea, ha defendido que NNGG no puede ser "una organización decorativa", sino "una cantera de pensamiento". La expresión retrata el malestar de una parte de la militancia joven que ya no se conforma con participar solo en campañas electorales o actos de partido, sino que reclama espacios de decisión, debate y liderazgo propio.

Otra grieta para el PP de Paco Núñez

La dimisión llega en un momento especialmente delicado para el PP de Paco Núñez en Cuenca. La dirección provincial vive desde hace meses bajo presión por la salida de Benjamín Prieto, la imposición de una gestora y la exigencia de numerosos alcaldes, portavoces, concejales y afiliados para que se convoque un congreso provincial. A ese malestar se suma ahora el golpe en Nuevas Generaciones, donde el número dos ha decidido marcharse denunciando falta de democracia interna.

La acumulación de frentes deja al PP conquense en una posición incómoda. Lo que comenzó como una crisis orgánica en la dirección provincial se extiende ahora a la organización juvenil, reforzando la idea de que el problema no es solo quién ocupa un cargo, sino cómo se toman las decisiones dentro del partido. García Rebollo ha puesto palabras a esa herida al asegurar que lo que ve es "una organización agonizando por la dejadez, privada de pulso, de participación y de horizonte".

El ya exsecretario general ha enmarcado su salida en la llamada "hora de los valientes", una expresión que en los últimos meses ha circulado en el PP conquense entre quienes reclaman un proceso interno abierto. "La valentía no consiste solo en resistir, sino también en dar un paso al frente cuando el silencio ya no es una opción", ha defendido.

García Rebollo ha querido subrayar que su dimisión "no es una renuncia a las ideas" en las que cree, sino "una denuncia política y moral ante una situación que no puede seguir normalizando, porque Cuenca merece organizaciones vivas". Con ello, ha tratado de separar su salida de cualquier ruptura ideológica y la ha situado en el terreno de la exigencia democrática interna.

La carta concluye con una apelación a la participación, la libertad, la renovación y el compromiso. "Antes o después, llegará también para Nuevas Generaciones de Cuenca esa hora en la que los jóvenes vuelvan a decidir por sí mismos", ha señalado. Una frase que, más que cerrar la crisis, la mantiene abierta en un PP de Cuenca cada vez más cuestionado por los suyos y con una dirección regional que sigue sin resolver el conflicto de fondo.

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