Uno de cada cuatro nuevos habitantes que incorpora Castilla-La Mancha se decanta por zonas con riesgo de despoblación o muy baja densidad de población. El presidente regional, Emiliano García-Page, ha destacado este dato este viernes en Toledo para defender un modelo de “sostenibilidad recíproca” que permita combatir el desequilibrio entre los grandes núcleos urbanos y los territorios rurales.
Page ha trasladado esta reflexión durante el debate ‘Derecho a quedarse: Europa por las zonas rurales’, celebrado en el marco de la décima reunión de la Comisión de Recursos Naturales (NAT) del Comité Europeo de las Regiones, que reúne estos días en Toledo a representantes europeos para abordar cuestiones relacionadas con el futuro del medio rural.
El presidente castellanomanchego ha reconocido que existe una dificultad evidente para las administraciones cuando se trata de prestar servicios en territorios con poca población. “Es muy difícil sostener los servicios públicos, las infraestructuras, donde vive poca gente”, ha señalado.
Desde esa perspectiva, ha admitido que “evidentemente, resulta mejor y más óptimo concentrar los servicios donde ya vive mucha gente”. Sin embargo, ha planteado que esa lógica también tiene un coste cuando la concentración urbana se produce a costa del vaciamiento de amplias zonas del territorio.
El coste de vaciar los pueblos
“Yo quiero introducir un contraste, que es el problema de la sostenibilidad inversa, sostenibilidad recíproca”, ha explicado Page, antes de advertir de que “visto desde una perspectiva global, lo que se está convirtiendo en insostenible es este modelo de concentración de población a costa del despoblamiento de amplias zonas del territorio”.
Su planteamiento parte de que las administraciones deben seguir garantizando servicios como la sanidad, la educación o las infraestructuras también allí donde la densidad de población es reducida. El presidente regional ha defendido que, llegado un determinado punto, el coste de mantener servicios para una población muy escasa puede terminar siendo superior al que supondría favorecer un reparto más equilibrado.
“Hemos llegado a un punto en el que la factura, el coste de tener que mantener para poca gente muchos servicios es más caro que el de jugar a una estrategia de equilibrio territorial”, ha afirmado.
A su juicio, ese equilibrio no solo serviría para distribuir mejor los recursos públicos, sino que también podría favorecer la actividad económica. Page ha apuntado que permitiría que más población encontrara servicios de calidad y contribuiría a la “generación de empleo o la incorporación de nuevas industrias” en las zonas rurales.
“Hemos llegado a tal punto de migración hacia los núcleos urbanos que la factura global que pagamos como sociedad es lo auténticamente insostenible en estos momentos”, ha sostenido.
La experiencia de Castilla-La Mancha
Como ejemplo de esta estrategia, Page ha puesto sobre la mesa las políticas desarrolladas en Castilla-La Mancha para hacer frente al reto demográfico. En concreto, ha destacado la Ley de medidas económicas, sociales y tributarias contra la Despoblación y para el Desarrollo del Medio Rural, aprobada en 2021, que combina medidas vinculadas a los servicios públicos, las infraestructuras y la fiscalidad. La Junta cifra en 4.732 habitantes el aumento registrado en las zonas despobladas de la región desde la entrada en vigor de la norma. “En la región está teniendo éxito una legislación que no solo favorece el derecho a permanecer en su lugar de residencia a la gente, sino que busca y está consiguiendo atraer nuevos residentes”, ha señalado el presidente autonómico.
En este sentido, Page ha explicado que la norma combina la garantía de servicios públicos con incentivos para atraer y fijar población. “La ley garantiza servicios comunes, servicios básicos, infraestructuras e incluso establece, eso lo permite el derecho español, preferencias fiscales, algunas bonificaciones y deducciones que sin duda resultan atractivas”, ha afirmado. Una estrategia que, según ha señalado, permite “estimular la llegada de nuevos residentes y facilitar y dar cobertura a quien quiera voluntariamente quedarse”.
Un problema que también afecta a Europa
El presidente castellanomanchego ha querido trasladar el debate más allá de la realidad regional. Ha señalado que el desplazamiento de población desde las zonas rurales hacia las ciudades es un fenómeno que se reproduce a escala internacional y ha mencionado especialmente la evolución de distintos países de Asia y África, donde se están formando grandes concentraciones urbanas.
Page ha advertido además de que el continente afronta un escenario demográfico condicionado por la baja natalidad. “Europa, en su conjunto, no es proclive a la natalidad”, ha apuntado, al tiempo que ha señalado que algunos territorios compensan esa situación con la llegada de población mientras otros no lo hace
En este contexto, ha reclamado actuar antes de que el desequilibrio se agrave. “Lo cierto y verdad es que este problema se puede ir agravando si no se toman medidas cuanto antes”, ha advertido.
La Comisión NAT del Comité Europeo de las Regiones aborda precisamente estas cuestiones durante su reunión en Toledo, dedicada al futuro de las áreas rurales y a asuntos como la despoblación, el desarrollo rural y la resiliencia territorial. La cita reúne a representantes políticos, expertos y organizaciones vinculadas a estas materias.
Para Page, el reto pasa por cambiar la perspectiva y asumir que mantener población en los pueblos no es únicamente una cuestión de preservar servicios allí donde ya existen. También puede formar parte, según su planteamiento, de una estrategia para hacer más sostenible el conjunto del territorio. “Vale la reflexión para la escala de un país y vale la reflexión a la escala de cada territorio por separado”, ha concluido.
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