El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha deseado que los niños de Ceuta puedan comenzar el curso con la mayor normalidad posible y ha advertido de las consecuencias que tendría para ellos perder un año de formación.

Page ha realizado estas declaraciones este jueves en Illescas (Toledo), durante la colocación de la primera piedra del IESO número 4 de la localidad, un acto en el que también ha anunciado 23 millones de euros adicionales para climatizar centros educativos y un nuevo plan que incorporará 1.000 profesionales para reforzar la inclusión educativa. En este contexto, se ha referido a la situación de los estudiantes de Ceuta y al impacto que una situación excepcional puede tener sobre ellos.

“Ojalá también en Ceuta pudieran empezar el curso lectivo con la mayor normalidad posible”, ha afirmado el presidente regional, aunque ha reconocido que “este año no podrá ser como el año pasado”.

Un año perdido en educación es mucho más que un año perdido

Page ha expresado su deseo de que las circunstancias actuales no terminen perjudicando a los menores. “No se puede pensar en perder un año de formación”, ha recalcado, antes de añadir: “Lo deseo de todo corazón”.

El presidente castellanomanchego ha recordado los “meses de encierro” durante la pandemia, que llegaron a “trastocar casi un curso entero”, para subrayar el impacto que una interrupción prolongada puede tener sobre los estudiantes.

A su juicio, las consecuencias van más allá del propio año académico. “Un año perdido en educación es mucho más que un año perdido, es una desinversión”, ha concluido.

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